Medición de la pobreza en Argentina: qué pasó en los últimos años

La intervención del Indec, la manipulación de las cifras oficiales y el apagón estadístico. ¿Qué hicieron los últimos gobiernos con las mediciones oficiales de la pobreza y la indigencia?

Las cifras oficiales sobre la pobreza en Argentina son un eje de polémica que recorrió todos los últimos gobiernos: las sospechas de manipulación, las deficiencias metodológicas, la intervención del INDEC y el apagón le quitaron la seriedad a las estadísticas oficiales, un insumo básico para cualquier gestión.

Tras casi tres años el INDEC volvió a medir el índice de pobreza e indigencia, el último informe de la Encuesta Permanente de Hogares fue publicado el 29 de octubre de 2013 durante la gestión del entonces ministro de Economía Hernán Lorenzino. En aquel momento las cifras oficiales indicaban un 3,2% de pobreza y 1,4% de indigencia.

Una vez asumido Axel Kiciloff en noviembre de 2013 el índice se dejó de publicar, la medida trajo una fuerte controversia. Las especulaciones indicaban que la eliminación de los datos oficiales se debía a la gran brecha que existía con los números de las diversas mediciones privadas. Un informe del Observatorio de la Deuda Social (OSDA) de la Universidad Católica Argentina mostraba para diciembre de 2013 aproximadamente 10 millones de personas bajo la línea de pobreza, afectaba a casi 1 de cada 4 argentinos.

Por aquel entonces, la justificación oficial del ministro, que aseguró “no conocer el número de pobres que hay en el país” fue que la medición de la pobreza es “estigmatizante”. "Cuántos pobres hay es una pregunta bastante complicada. Yo no tengo el número de pobres, me parece que es una medida bastante estigmatizante", afirmó en marzo de 2015 Kicillof.

Hacia principios de 2014, en otra decisión polémica, el INDEC bajo la intervención de Guillermo Moreno decidió modificar la metodología para calcular los Índices de Precios al Consumidor y no actualizar la Canasta Básica Total y la Alimentaria, las referencias que se utilizan para medir la pobreza y la indigencia. Todavía con las cifras de la UCA vigentes, el entonces jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, salió a cruzarlas y sostuvo: "Además de que mejoraron todos los índices sociales durante los últimos diez años, no hay posibilidad de que aumenten la pobreza y la indigencia; por el contrario, tienden a disminuir".

Tras el apagón de Kicillof el gobierno mantuvo la línea discursiva, el blanco de los dardos oficiales durante el 2015 fueron los informes del OSDA de la UCA. El 14 de julio el Observatorio publicó otro informe donde afirmaba que el 28,7% de la población era pobre y el 6,4% indigente. La respuesta del gobierno nacional llegó de la mano del entonces jefe de Gabinete Aníbal Fernández que aseveró que el informe "es falaz, pésimo, sin sentido. Inventaron un número. No creo nada lo que mide la UCA".

Fernández, en el mes de junio de 2015, ya había levantado la polémica al afirmar tras el discurso de Cristina Kirchner en la FAO que Argentina tenía niveles de pobreza menores que Alemania, Islandia, Dinamarca, República Checa y Noruega. "Son países que no la están pasando bien. Países como Alemania no la están pasando bien en términos de pobreza, aunque no lo quieran creer. Tienen 20 por ciento de pobreza estructural", había asegurado el jefe de Gabinete.

El gobierno de Mauricio Macri asumió en diciembre de 2015 y decidió encarar un proceso de normalización estadístico y saneamiento del INDEC, sin embargo el instituto tardó casi nueve meses en terminar con el apagón y divulgar las cifras de inflación, desocupación, y actividad económica e industrial.

Una de las promesas de campaña de Cambiemos fue “Pobreza Cero”, sin embargo tras el anuncio de hoy donde se dio a conocer que el 32,2% de los argentinos es pobre, el presidente salió a relativizar la promesa. El primer mandatario afirmó hoy que "es obvio que no se puede alcanzar la pobreza cero en cuatro años" y que "la pobreza cero la planteamos a los argentinos como una meta, como un camino, pero lo importante que tomamos las medidas para bajar la inflación, le pagamos a los holdouts, para defender los salarios de los trabajadores y generar nuevos empleos y traer inversiones”.

Más allá de la normalización estadística, los números reales de la economía han desmejorado preocupantemente en los 10 meses del gobierno de Macri. Un tercio de la población está bajo la línea de pobreza,  hay una caída de la actividad económica de casi el 6%, una inflación cercana al 45%, el índice de desocupación rozando las dos cifras y existe una retracción de la actividad económica e industrial. El ideal de “Pobreza Cero” parece a esta altura un slogan de campaña más que una política pública.

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