¿Macri ya fue?

En un nuevo editorial de EPD, nos preguntamos acerca del liderazgo de Macri dentro de la oposición y las perspectivas hacia 2023.

¿Quién defiende a Macri cuando habla?

Volvió Macri, a la televisión. El reportaje amistoso que le hizo Morales Solá no generó repercusiones positivas ya no solo dentro del peronismo -lo cual es lógico- sino incluso en el propio espacio opositor. El lector curioso puede hacer una simple tarea: buscar en twitter qué dirigente de renombre en el espacio de Juntos por el Cambio compartió siquiera un fragmento de la entrevista al expresidente. Spoileamos porque EPD es servicio: dos representantes del ala dura, como Patricia Bullrich (presidenta actual del PRO) y Fernando Iglesias, no emitieron un solo tuit al respecto. Y eso que tuitean y mucho. 

Las comparaciones son siempre odiosas, pero a veces necesarias. En el período 2015-2019, la expresidenta Cristina Fernández realizó pocas apariciones públicas, pero en general sirvieron para ordenar y resignificar la dinámica en el entonces espacio opositor (o sea, en el kirchnerismo y más en general, en el peronismo). Cristina hablaba y los dirigentes que se referenciaban en ella, actuaban en consecuencia. 

Eso no parece ocurrir cuando habla Macri, más bien todo lo contrario. Veamos algunas de las reacciones de dirigentes de Juntos por el Cambio ante los dichos del exmandatario: 

Ernesto Sanz: "Estuvo buena la autocrítica, pero la autocrítica debería limitarse solo a él o al gobierno en general. Cuando incluye un paso de factura a terceros deja de ser autocrítica y para ser crítica a otros". 

Sebastián García de Luca: "Gracias a Monzó y Frigerio logramos tener las leyes más importantes y construir gobernabilidad durante los cuatro años de gobierno con enorme minoría legislativa y estructura política". 

Fernán Quiroz. "La cuarentena salvó una catástrofe sanitaria". 


¿Y la racionalidad?  

En el reportaje, Macri apeló a la comparación entre Maradona y CFK para graficar lo que él entiende como la irracionalidad cristinista que tiene coptado al peronismo e impide, a fuerzas racionales como la que encarna Juntos por el Cambio, generar consensos interpartidarios a largo plazo. Hay que decir, ante todo, que Macri no se distingue por su originalidad. La calificación del peronismo como irracional es tan vieja como el antiperonismo. 

Pero en esta columna queremos hacer notar una particularidad del contexto en el que Macri se autopercibe como el representante de la racionalidad. Lo hace tras criticar la cuarentena y las medidas de confinamiento dispuestas por el gobierno nacional en su batalla contra el coronavirus. Es cierto que los consensos científicos son escasos y es mucho lo que se desconoce sobre el novel virus. Hasta en la OMS se discute sobre la efectividad de la cuarentena. Como sostuvo el doctor en relaciones internacionales Esteban Actis: "La OMS dice... Las instituciones internacionales no son monolíticas, hay pujas de poder, de visiones e intereses. Si el tema de las "cuarentenas" divide al mundo, a la OMS la fractura en mil pedazos.Un comentario de un asesor lejos está de representar la voz institucional...".  

Ahora bien, cuando uno hace un breve recorrido a nivel internacional descubre enseguida que la irracionalidad es lo que predomina en el sector anticuarentena, anticiencia, antivacuna. Mal que le pese a Macri, su prédica en la pandemia está alineada con la irracionalidad en el campo internacional. Del lado de Trump y Bolsonaro, no del de Macron, Biden, Conte, Merkel, etc. Lean esta descripción de los dilemas que enfrentan los racionales líderes europeos frente a la segunda ola de coronavirus en el continente y un halo de empatía con Alberto Fernández surgirá inmediatamente.  

¿Por qué pierden los blandos?

Las poco confiables encuestas muestran que Macri es un dirigente con una imagen negativa muy alta y una imagen positiva que ronda el 30%. O sea, Macri no mide. ¿Por qué entonces su liderazgo dentro de Juntos por el Cambio se resiste a morir? O mejor dicho, ¿por qué el ala moderada (los dialoguistas como Larreta y Vidal, que supuestamente miden mejor) no prevalecen y siempre se impone la línea dura? 

A modo de hipótesis, arriesgamos a decir que dentro del espacio opositor, hacia 2023, el ala dura seguirá prevaleciendo, pero probablemente no lo haga con Macri como líder. Hay condiciones estructurales para que así ocurra. Es que en general, los opositores exitosos, al menos en la Argentina reciente, van desde el extremo hacia el centro. Es decir, primero buscan monopolizar la representación del espacio opositor. Una vez logrado ese cometido, ya en el año electoral, van hacia el centro para ampliar el espectro de apoyos. Es lo que hizo Macri en el período 2011-2015. Es lo que hizo Cristina Fernández en el período 2015-2019. Y es probablemente lo que ocurra hacia 2023. 

Ahora bien, lo anterior no significa que Macri sea capaz de liderar el intento por sacar al peronismo del poder. No parece tener cintura ni capacidad para construir un liderazgo desde el llano, además de que su figura está desgastada y asociada con una deficiente gestión presidencial. Es notorio, al respecto, que al día de hoy, Macri siga evocando su paso por Boca para mostrarse como un gestor eficiente.   

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