Lucrecia Martel, entre el arte y el escándalo

La directora argentina fue elegida para liderar el jurado del prestigioso Festival de Cine de Venecia. Reconocida también por su militancia feminista, la realizadora se negó a asistir a la proyección de gala de la película de Roman Polanski y estalló la polémica.

Lucrecia Martel fue convocada para presidir el jurado de la 76 edición del prestigioso Festival de Cine de Venecia, que tiene lugar del 28 de agosto al 7 de septiembre. La noticia de la invitación fue muy celebrada, ya que es la primera vez que una argentina es parte del jurado principal del certamen, pero ya llamó la atención de los medios locales por sus declaraciones en contra del famoso director polaco Roman Polanski.

En la primera rueda de prensa que dio la cineasta en Venecia, le hicieron una pregunta sobre la incorporación de la película “Je accusse. El oficial y el espia”, de Polanski.

“Mi cuestión es para Lucrecia Martel, la presidenta del jurado. ¿Va a poder juzgar el filme de Roman Polanski en el concurso sin que sus comportamientos afecten a su valoración?”, preguntó el periodista y la sala de prensa donde transcurría la conferencia se sumió en un silencio absoluto.

“Yo no separo al hombre de la obra. La presencia de Polanski [en el programa del festival] me resultó muy incómoda”, arrancó la salteña y estalló la polémica.

“Hice una pequeña investigación, con Internet, y consultando a escritoras que han tratado estos temas. Y vi que la víctima dio este caso por cerrado, no negando los hechos sino considerando que el señor Polanski había cumplido con lo que la familia y ella habían pedido. No puedo ponerme por encima de las cuestiones judiciales. Pero sí puedo solidarizarme con la víctima”, explicó.

No voy a asistir a la proyección de gala del señor Polanski porque yo represento a muchas mujeres que en Argentina luchan por cuestiones como esta, y no querría levantarme para aplaudirle. Pero me parece acertado que su película esté en el festival, que haya diálogo y se debatan estos asuntos”, aclaró.

El festival de Venecia es el encuentro de cine más antiguo del planeta y algunos dicen que es la antesala de los premios Oscar. El mundo entero mira por lo que la resolución de Martel de no asistir a la gala fue una fuerte toma de posición política que no iba a pasar desapercibida. El debate de “Polanski, si / Polanski, no” monopolizó la tradicional rueda de prensa y las posteriores notas periodísticas, tanto es así que la directora se vio obligada a explicar su decisión en diferentes entrevistas.

“Acepté esta presidencia del jurado no por estar en Venecia con ustedes, ya que estaría mejor en mi casa, sino porque es un lugar político y este debate es muy importante en este festival. También por la obra de Polanski, que creo que merece una oportunidad, por las reflexiones sobre la humanidad que incluyen sus películas”, contestó al ser consultada por las otras mujeres que denunciaron al realizador.

Es muy difícil para mí interiorizar cuán lejos han ido los otros casos, vivo a diario en Argentina situaciones donde es muy complicado discernir hasta dónde ir contra gente que cometió algo así y fue juzgada, o cuya víctima se siente resarcida. ¿Qué vamos a hacer nosotros?”, concluyó.

Horas más tarde, el festival lanzó un comunicado con una aclaración de Martel. "Miraré el filme como todos los demás del concurso, no tengo ningún prejuicio hacia él. Si no, dimitiría como presidenta del jurado".

Otra de las polémicas que rodeó al Festival tuvo que ver con la escasa incorporación de películas dirigidas por mujeres en el certamen. De un total de 21 películas, solo hay dos con mujeres detrás de cámara: Haifaa Al-Mansour —la primera mujer en rodar una película en Arabia Saudita— se presenta con “The Perfect Candidate”, y la australiana Shannon Murphy lo hará con “Babyteeth”, que trata sobre una joven enferma que se enamora de un traficante de drogas.

“¿Me da felicidad? No. Pero no sé de qué otra manera podemos forzar esta industria a pensar distinto. Y a mirar a las películas filmadas por mujeres. Lo cual no quiere decir que cualquier largo de una directora haga de por sí una gran lectura de la humanidad”, respondió Martel sobre el tema.


El caso de violación: 

Samantha Geimer denunció a Roman Polanski por violación en 1977. Ella tenía 13 y él, 43. Primero lo negó, pero luego cambió su versión y se declaró culpable de “corrupción de menores”. Fue ahí que se fue de Estados Unidos y nunca más regresó, así como tampoco viaja a ningún país donde puedan extraditarlo.

En marzo de 2003, Geimer perdonó públicamente al director, aunque confirmó los hechos tal y como los había denunciado en su momento.

Diarios Argentinos