Los pagos a una actriz porno, el último escándalo de Trump

El presidente de Estados Unidos le habría pagado USD 130.000 a una actriz para comprar su silencio. Podría tener consecuencias judiciales y políticas por ser considerado un gasto de campaña no declarado.

La vida pública y privada de Donald Trump suele estar rodeada de escándalos. El último episodio es por demás llamativo: el entorno del presidente de Estados Unidos le habría pagado 130.000 dólares a una actriz porno para comprar su silencio sobre una presunta aventura sexual del líder republicano. Esta semana Robert Giuliani, exalcalde de Nueva York y actual integrante del equipo legal del mandatario, confirmó la versión. Aunque hoy Trump matizó sus afirmaciones. Si se comprueba el reembolso, podría haber derivaciones judiciales y políticas porque puede ser considerado un gasto de campaña no declarado.

En una entrevista el último miércoles con la cadena Fox News, Giuliani confirmó algo que venía circulando en la prensa: que Daniel Cohen, el abogado personal de Trump, le pagó por su silencio a la actriz prono “Stormy” Daniels en el marco de la campaña presidencial de 2016. Sin embargo, al día siguiente Giuliani fue más allá y, en otra aparición televisiva, dijo que el dinero “fue canalizado por la firma legal y luego el presidente repuso esos fondos”. Es decir, detalló que el magnate inmobiliario estaba al tanto de la maniobra.

Ayer, Trump pareció convalidar la versión de Giuliani a través de Twitter. “Mi abogado, el señor Cohen, entabló un acuerdo de confidencialidad entre dos partes, que no tenía nada que ver con la campaña electoral”, sentenció.


No obstante, este viernes, el presidente norteamericano se desdijo y desautorizó a Giuliani. “Prácticamente, todo lo que dijo fue incorrecto. Tiene que enterarse bien de los detalles”, apuntó Trump.

Más allá del bochorno que implica que el ocupante de la Casa Blanca haya comprado el silencio de una actriz porno para callar una relación, la clave de la controversia es el momento en el que se realizó el pago. Si se comprueba que Trump reembolsó el dinero en la etapa previa a las elecciones presidenciales de 2016, sería tipificado como un gasto de campaña no declarado y, por lo tanto, un delito penalizado por la normativa estadounidense. Llegado el caso, el episodio dejaría de ser una curiosa anécdota para convertirse en un problema político y judicial de magnitud para el magnate republicano.

El lápiz verde