Lo que esconde el nuevo coronavirus

Por: Erina Petrera


La epidemia de COVID-19 activó las alarmas en todo el mundo. Debido a las medidas de contención tomadas, el virus tardó tres meses en llegar a la Argentina desde China, cuando un viajero tardaría menos de 30 horas. Este tiempo nos ha servido para observar qué pasa en otros países que también enfrentan la epidemia.

El SARS-CoV-2 es un virus que se transmite por contacto estrecho con el infectado, la enfermedad es como una gripe que puede ser grave en los adultos mayores de 65 años con problemas coronarios, diabetes o enfermedades respiratorias. Las medidas a tomar son simples: lavarnos las manos con agua y jabón regularmente, toser y estornudar en el pliegue del codo, mantener distancia de las personas que tosen.

Para controlar la diseminación de la infección, recientemente se han postergado las clases en todos los niveles educativos y se han concedido licencias a todas las personas que se encuentran en el grupo de riesgo. Se está repatriando a los argentinos que están fuera del país y se han cerrado las fronteras para que no entren extranjeros provenientes de los países que tienen casos reportados. Es importante que mantengamos la calma y tratemos de minimizar el contacto social, especialmente las personas que conforman el grupo de riesgo.

Sin embargo, el miedo, la ansiedad y la circulación de información falsa o alarmista hace que estemos desesperados cuando lo que tenemos que estar es atentos. El miedo desmedido no nos deja pensar, nos paraliza y nos hace comprar medio supermercado como si estuviera por empezar una guerra, cuando aún no se ha declarado la cuarentena. Pero, además, el miedo centra nuestra preocupación en una enfermedad que probablemente nunca tengamos. Mientras tanto, en nuestro país estamos cursando un nuevo brote de dengue que está pasando desapercibido.

Desde septiembre de 2019, antes de que apareciera el brote de COVID-19, hasta febrero de este año se notificaron 4089 casos probables de dengue. De estos, se confirmaron 748 casos y uno de los enfermos falleció. Del total de casos confirmados, 474 correspondieron a personas que viajaron a zonas con circulación viral y 274 fueron autóctonos, porque ninguna de las personas había viajado. La zona de circulación viral autóctona comprende a CABA y las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, Salta, Jujuy y La Rioja.

El dengue es una enfermedad que afecta a bebés, niños y adultos. Es producida por un virus que se transmite por la picadura del mosquito Aedes aegypti. El mosquito se alimenta con la sangre de la persona enferma de dengue y luego al picar a otras personas les transmite la infección. El contagio no se produce de una persona a otra, solo lo provoca la picadura de los mosquitos infectados. Para prevenir el dengue es importante erradicar al mosquito y para eso es necesario eliminar todos los recipientes con agua donde el mosquito se cría, tanto dentro como fuera de la casa. El uso de insecticidas no es suficiente porque solo matan al mosquito adulto. Se recomienda usar repelente y tabletas o espirales para ahuyentarlos.

Los síntomas de la enfermedad son: fiebre, dolor detrás de los ojos, dolor de cabeza, dolores musculares y de articulaciones, nauseas y vómitos, cansancio intenso, aparición de manchas en la piel picazón y/o sangrado de nariz y encías.

Estas sintomatologías pueden ser leves y la gran mayoría de los casos son asintomáticos, por lo tanto, es muy probable que hayamos cursado la infección sin darnos cuenta. ¿Entonces, cuál es el problema? El virus del dengue tiene 4 serotipos denominados DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. Cuando una persona se enferma genera inmunidad solo contra el serotipo que la infectó, si se vuelve a infectar posteriormente con otro serotipo puede desarrollar dengue grave. En este caso, la enfermedad puede ser mortal porque presenta otras complicaciones como dificultad respiratoria, acumulación de líquidos, hemorragias graves o falla orgánica. Para disminuir el riesgo de muerte es importante recibir atención médica al presentar síntomas como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, hemorragia de las encías, fatiga e inquietud.

Lamentablemente, los serotipos circulantes de dengue en Argentina este año son varios, DENV-1, DENV-2 y DENV-4. Los tres serotipos circulan tanto en CABA como en la provincia de Buenos Aires, y casi todas las provincias presentan al menos dos serotipos. Esto quiere decir que hay enfermos que fueron infectados con uno de estos serotipos y cuando los mosquitos los pican se llevan su sangre infectada y pueden picar e infectar a otras personas que viven cerca. Por lo tanto, algunos mosquitos llevan sangre infectada con DENV-1, otros con DENV-2 y otros con DENV-4.

Entonces, estamos en problemas. Necesitamos asegurarnos de no contraer la enfermedad ya que al haber más de un serotipo circulando podemos estar expuestos a una segunda re-infección con un serotipo distinto al primero y adquirir dengue grave. Se calcula que, mundialmente, cada año son hospitalizadas 500.000 personas con dengue grave con una tasa de mortalidad del 2,5% la que puede disminuir con el tratamiento médico adecuado.

La Organización Panamericana de la Salud había alertado acerca de un nuevo ciclo epidémico de dengue en la Región de las Américas, informando que luego de dos años de baja incidencia, esta temporada se observa un incremento de casos de dengue y dengue grave en varios territorios de la región.

Al igual que para la infección con coronavirus, no hay un tratamiento específico contra el dengue, sólo cuidados paliativos. Existe una vacuna, pero no es aconsejada en zonas donde la población no ha sido previamente infectada porque pueden padecer dengue grave.

Es entendible que el mundo esté alarmado frente a la expansión en tiempo real del coronavirus. Es la primera vez que vamos contando los casos confirmados y las muertes a la vez, mientras nuestros amigos nos mandan memes y “fake news”. Debemos ser cautos, solo sabemos lo que miles reenvían.

¿Sabías que en el mundo mueren mas de 3.000 personas por día de tuberculosis o mas de 2.400 de hepatitis B? Esta información no está oculta, está al alcance de nuestras manos en la página web de la Organización Mundial de la Salud.

Entonces, cuidémonos del coronavirus que es muy importante en este momento, pero sin olvidarnos de las otras epidemias, las que probablemente vamos a tener que combatir durante mucho tiempo.



*Erina Petrera
Licenciada en Ciencias Biológicas, Doctora de la Universidad de Buenos Aires y Especialista en Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología. Es docente e investigadora en el Laboratorio de Virología: Agentes antivirales y citoprotectores del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. IQUIBICEN- CONICET.


Diarios Argentinos