Literatura desde casa: El teatro de lo desconocido

El teatro de lo desconocido

Octavio Frausto

 

Dorotea iba con Manuel en las veredas del bosque después de la secundaria, se detenían un momento en el puente del río y veían hacia los dos lados como si fuera el infinito, o la eternidad, o lo inconmensurable antes de que siguieran adelante hacia la aldea.

Dorotea era un granjera y Manuel sólo había sido mandado con su tío después de que ellos murieran. Ellos eran sus padres que habían muerto en un accidente de tren en un lugar intermedio entre España y Dinamarca, y al final el tío era el único familiar y heredero.

Tío Garmito siempre cuido bien a Dorotea, lógicamente no la podía mandar a la misma escuela de sus hijas porque ellos habían sido educados diferente, pero no era tratada como cualquier granjera, ella compartía la comida con ellos una vez a la semana, en punto de que era lógico que era enjuiciada en el aspecto de que estuviera aprovechando la oportunidad de ir a la escuela.

Sus primas, que tenían tiempo viviendo en la democracia, se burlaban sutilmente de ella por cuestiones tan sencillas como el uso de los cubiertos. Dorotea lo percibió y se volvió más observadora, al punto de que por los cubiertos ya no la podían ridiculizar. Pero ellas tenían otro medio; se burlaban de que Manuel la acompañaba a su casa cuando para su familia desde hace pocas generaciones eran considerados unos fracasados.

El abuelo de Tío Garmito había tenido muchos problemas con los españoles, ya que fueron condecorados muchos que de hecho habían sido tomados como exploradores por ser gente de prisión. En cuestión de credibilidad se fueron directamente a ser como piratas.


Casi nadie en Dinamarca confiaba en los españoles.


Hubo un día en el que Manuel decidió pedir la mano de Dorotea. Lo recibieron de buena manera. Él hablo del prestigio de su familia y del entendimiento de que muchos españoles tuvieran mala fama.

También habló de las propiedades que poseía de España, por el gran trabajo de su padre.

Tío Garmito decidió que era una buena oferta ante las niñerías de las primas. Isidora y Premacia eran; tenían gran control del padre pero ante una oferta así no pudieron intervenir. Sí hablaron firmemente de que igualarlas con su prima iba a ser algo que demeritaría a la familia…

Cómo fue la fiesta de la unión entre una granjera y un español. Pues el intento de Isidora y Premacia de intentarlo mostrar como que era un regalo a los granjeros por su buena actitud al final terminaron platicando con la pareja y dieron buena impresión en sociedad, mínimo, el mínimo necesario.

Era lógico que en sociedad la situación esta de una granjera en la familia demeritaba el nivel de maridos que iban a tener Isidora y Premacia. Al tiempo que Tío Garmito declara a Dorotea como la responsable total de todo lo que se refería a la granja. Eso cambió muchos las cosas, porque los mismos consumidores en masa tenían que negociar con ella.

Tío Garmito no tenía duda de la ética de Dorotea, mientras Manuel estudiaba la preparatoria y dedicaba sus tiempos libres a construir títeres. Como el tiempo que tenían solos era muy poco ella lo dedicó a aprender a construir títeres.

Isidora y Premacia se dedicaron a llevar adelante la industria del títere, invitaron a los mejores gestionarios, e invitaron a la pareja a participar. Ellos intuyeron de primera instancia que los querían amancillar, sin tomar en cuenta ello decidieron participar en lo que le habían llamado: “Teatro de títeres”.

Y ellos se prepararon tanto en esculpir como en el mejor trabajo que pudieron hacer con los hilos, en un teatro no importa tanto el parpadeo y fue el error que cometieron, la dimensión, cuando filmas es distinto pero un teatro te da un movimiento de un escenario de determinada dimensión y eso debe de trabajarse antes en ensayo en el lugar, debes de prever cómo se va a ver y cómo se va a escuchar, es la base de la conciencia artística.

El hecho era que todavía no tenían la experiencia en esos menesteres y aún así les dieron un diploma por el mejor trabajo estudiantil. Todos los demás que participaron llevaban mucho tiempo en ello e incluso alguno de ellos era su maestro en la escuela.

Fueron invitados a un concurso estudiantil de los Países Bajos. Trabajaron mucho al darse cuenta de lo que realmente captaba la atención en una obra para mantener a la gente intrigada. Por otro lado, se dieron cuenta de que el arte no es entretenimiento y que la intriga es una estratagema, y que tampoco estaban en las condiciones de enseñar a tal nivel.


Volvieron a ganar el segundo lugar. 


Fueron invitados a participar en ciertos eventos que les pudieran dar un ritmo para seguir adelante. Manuel propuso que dejaran de pensar en lo que ya estaba establecido y Dorotea le comentó que tenía días soñando en una obra tan lenta que la gente terminaría dormida y de pronto ante un estruendo auditivo despertarían sin darse cuenta de dónde estaban y que el parloteo de los muñecos los iba a terminar concentrando en una realidad política muy de acuerdo con la patria y su idea del mundo, incluso mostrando las desviaciones y encontrándoles un final feliz.

A Tío Garmito le encantaban los finales felices, y decidió invertir en ellos aunque Manuel pensaba totalmente distinto, creía que el final feliz era el engaño de todos los tiempos. Dorotea dijo que si había sido un engaño no tenía por qué seguir siéndolo. Y fue cuando el triunvirato llegó a un acuerdo, todos felices y todos contentos.


Creía que el final feliz era el engaño de todos los tiempos


Manuel cuestionaba a Dorotea sobre el sufrimiento. Ella decía que era lógico, no se podía ser feliz si no se sufría antes. Y Manuel insistía en que su punto radicaba en que el porcentaje de amargura era mayor. Entonces el arte tenía que ser un payaso diabólico en momentos.

Dorotea le mencionó que de eso se trataba en parte la felicidad en ser un payaso irónico, un payaso que te pica con su cuchillo, sin hacerte mucho daño, sobre todo en tus partes más sensibles y que eso hacía que la vida no fuera repetición sino evolución. Y lo del final feliz podía ser irónico también, y que los puntos más macabros pudieran acontecer entre el desarrollo y el clímax.


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