#LeyDelLibro: Para que leer y escribir no sean privilegios

Fomentar la edición y lectura de libros argentinos es el primer punto que considera la creación del Instituto Nacional del Libro. Con una fuerte campaña el sector editorial argentino se manifestó para pedir por la #LeyDelLibroYA.

La Unión de Escritoras y Escritores impulsó una campaña para visibilizar el tratamiento del proyecto de ley que tiene por objetivo fomentar políticas de incentivo a la industria del libro a largo plazo a través de la creación del Instituto Nacional del Libro: “Creemos en las políticas de largo plazo que marquen una línea sostenida en el tiempo para que crezca la industria editorial”, expresó María Inés Krimer, escritora y secretaria de Políticas Púbicas de la Unión a El País Digital. 

La propuesta legislativa se debate en la comisión de Cultura de la Cámara de Diputados de la Nación desde abril de 2019 y fue en noviembre de ese mismo año que obtuvo dictamen favorable. El proyecto tomó estado parlamentario a partir de la iniciativa de un grupo de escritores, traductores, editores y gestores de la industria del libro que hicieron la presentación oficial en el Anexo del Congreso de la Nación; por aquel entonces con el apoyo del ex presidente de dicha comisión, Daniel Filmus

En este marco la Unión llevó a cabo la asamblea “El instituto es necesario ya”, un frente de autoras y autores, que buscar retomar el proyecto e impulsar la ley; participaron representantes del Colectivo de Literatura Infantil y Juvenil (LIJ), Centro PEN, Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes (AATI), Asociación de dibujantes de Argentina (ADA) e investigadores y colegas de todo el país. Además, en el debate se hicieron presente autoridades nacionales, como el ministro de Cultura, Tristán Bauer y Nicolás Trotta, ministro de Educación; diputadas y diputados. 


Imagen de la asamblea "El Instituto es necesario ya"

Inés Krimer, integrante de la Unión, contó a EPD cuáles son las bases que sustentan al proyecto impulsado por la Unión de Escritoras y Escritores: “Los integrantes de la Unión pensamos de manera federal, consideramos como básico y fundamental que el alcance de este instituto haga crecer a la industria editorial y la producción autoral en todo el país y que escribir no sea el privilegio de quienes tienen posibilidades económicas aseguradas sino que el estado incentive a que todas las personas que tenga la decisión o la creatividad para escribir un libro, lo hagan” 

Por su parte, Hilda Fernández Oreiro y Gustavo Gottfried, dueños de la Editorial Mágicas Naranjas, hablaron con EPD sobre el proyecto del Instituto Nacional del Libro (INLA): “Creemos que es muy importante que se articulen las políticas públicas en torno al sector. En Argentina tenemos valiosos recursos para contribuir al desarrollo de la cultura que se cristaliza en el libro: autores, editores, iliustradores, traductores, imprenteros, diseñadores, etc. Pero muchas veces los proyectos se llevan a cabo de manera vocacional y se financian con fondos familiares, sin la posibilidad de profesionalizarse o de representar una ocupación estable.” 

Mágicas Naranjas es una editorial que nació en 2011 en la localidad de Lanús, y se sostiene por la consideración que recibe de poetas e ilustradores, educadores y libreros, padres y madres interesadas en la cultura y en ofrecer a sus hijos materiales de calidad artística. Además sobrevive también gracias al esfuerzo económico de dos profesionales que se desempeñan en el área clínica de la salud mental, es decir, que sustraen el producto de su trabajo en otro campo para alimentar su proyecto cultural.


Imagen de "Mágicas Naranjas" en la feria del libro 2019

Cabe destacar que la industria sufre un deterioro en cuanto a sus ingresos que datan de largo de tiempo. En el año 2018, la Cámara Argentina del Libro (CAL) advirtió que en los últimos tres años la producción de libros  cayó más del 40%. Un panorama del que también hacían eco escritores, editores, traductores, bibliotecarios, docentes. 

El contexto argentino es bastante preocupante, afirma Inés Krimer y cita los datos de la CAL de los últimos cuatro años: “Las cifras han caído considerablemente, en el año 2014 se produjeron unos 100 millones de libros, cantidad que redujo prácticamente a la mitad”, y agrega que “con la crisis por la pandemia es probable que los números sean catastróficos.” En este sentido, desde la organización que nuclea al sector editorial, aseguran que "la norma es fundamental para que ubiquen al libro argentino y a la industria cultural como protagonistas de la recuperación económica”. 

En lo que respecta al 2020 y producto del aislamiento obligatorio, han surgido múltiples propuestas para fomentar actividades culturales, recreativas y educativas de manera virtual: Por primera vez se realiza la Feria del Libro Infantil y Juvenil virtual, de la que Mágicas Naranjas participa. Desde la misma editorial resaltan que es gracias al acuerdo de la Secretaría de Industrias creativas de la Provincia de Buenos Aires, viene acompañando a las editoriales independientes bonaerense, junto con la CAL, que son parte de uno de los eventos más importante de la industria con alcance nacional e internacional.  

La Unión de Escritoras y Escritores debate sobre la plena inclusión de las trabajadoras y los trabajadores que producen los contenidos de la industria editorial. Surge así la necesidad imperiosa de reconocer a la actividad como un trabajo: “Fue a partir de que nos pensarnos como trabajadores que empezamos un proceso de institucionalización en el cual trabajamos temas como tarifarios, contratos, en tener más presencia en políticas públicas; cuestiones referidas al género e incluso elaboramos un proyecto de ley para jubilaciones y pensiones para escritores.”concluyó Inés Krimer.  

Escritoras y escritores nos unimos en el reclamo por un Instituto Nacional del Libro, necesario para ubicar al libro argentino y a la industria cultural como protagonistas de la recuperación económica.https://t.co/f8uS4tEizh pic.twitter.com/F2JCP1HSB5

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