Las elecciones dejan un futuro incierto para Cataluña

Los comicios arrojaron más preguntas que certezas. Los nacionalistas revalidaron su mayoría parlamentaria, pero no se sabe si Puigdemont asumirá al frente del Gobierno. Revés político para Mariano Rajoy.

Pasaron los comicios del 21-D en Cataluña y dejaron más preguntas que certezas. La distribución de votos delineó un escenario similar al del comienzo del proceso independentista, con el bloque de fuerzas soberanistas logrando menos sufragios pero más escaños que el grupo de partidos “españolistas”. El presidente Mariano Rajoy, uno de los grandes perdedores de la jornada de ayer.

Cuando se terminaron de contar, los nacionalistas catalanes tenían mucho para festejar. A pesar de que el gobierno regional de Carles Puigdemont había sido intervenido y sus principales referentes fueron encarcelados o debieron exiliarse, las formaciones secesionistas (Junts per Catalunya -PdeCAT-, Esquerra Republicana Catalana -ERC- y la CUP) en conjunto sumaron 70 asientos en el nuevo parlamento, dos más que los necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.

                                                                                                                                                                                                 Fuente: El País de España

Ahora bien, ¿podrá ser investido presidente regional Puigdemont, dada su situación procesal? El líder independentista se encuentra en Bruselas y tiene orden de captura por parte de la justicia española, que lo acusa por delitos de “rebelión y secesión”. Según la Constitución autonómica, podría asumir su banca de diputado “a distancia”. Sin embargo, apenas pise España, será detenido. Si se le concediera la excarcelación, podría participar del debate de investidura y convertirse en cabeza de la Generalitat hasta que haya una condena firme. Este entuerto político y judicial será probablemente uno de los ejes de la nueva negociación que habrá con el Gobierno central.

 Al interior de la coalición nacionalista, tanto el PdeCAT como el ERC salieron fortalecidos frente al retroceso electoral de la CUP, una fuerza de extrema izquierda. PdeCAT y ERC, que totalizan 66 escaños, podrían incluso llegar a ganar una votación por mayoría simple frente al bloque constitucionalista (Ciudadanos, Partido Socialista de Cataluña -PSC- y Partido Popular), si la CUP se abstiene. Así, podrían gobernar de forma bipartita.

En cualquier caso, otro de los interrogantes que dejó el 21-D es si los nacionalistas, una vez que formen gobierno, volverán a insistir con la Declaración Unilateral de Independencia (DUI). Por de pronto, esta mañana Puigdemont le pidió a Rajoy “una reunión sin condiciones” en algún lugar de la Unión Europea. Y le advirtió a las fuerzas de Madrid: “Los votos independentistas suben” y refrendan los resultados del malogrado referéndum del 1-O. A priori, Puigdemont no parece haber dejado de lado su pretensión de conducir a Cataluña hacia la escisión con España.

Dentro del bloque de fuerzas que plantea la continuidad con el país ibérico también surgieron incógnitas. ¿Podrá Rajoy mantener su autoridad en la negociación con los separatistas? Ocurre que su partido logró apenas el 4,2% de los votos. Tanto los soberanistas como los españolistas catalanes parecen no reconocer al Presidente como un interlocutor válido en el conflicto. Esta deslegitimidad del mandatario fue capitalizada por Ciudadanos, el espacio de centro derecha liberal que terminó siendo la fuerza más votada a nivel regional con el 25% de los sufragios y probablemente asumirá un mayor protagonismo en las futuras negociaciones.

El lápiz verde