Las "contradicciones gentiles" de Larreta

El alcalde porteño jugó otra vez para la tribuna. Sin embargo, su discurso mecanizado no se condice con su gestión y la coyuntura lo obligó a abandonar su zona de confort para unirse al sector que lideran sus jefes políticos.

Alrededor de 16 horas pasaron desde que Alberto Fernández anunció las nuevas medidas para frenar la ola de contagios, sin embargo desde las primeras horas de la tarde ya se sabía lo que iba a decir el presidente. Horacio Rodríguez Larreta aprovechó ese lapso de tiempo para ensayar su discurso y aprovechar la situación para intentar sacar rédito político. No obstante, la comunicación presidencial lo hizo salir de su zona de confort y acercarse al "ala dura" de su espacio, que hasta el momento había esquivado, al menos públicamente. 



Como suele hacer, el alcalde porteño mecanizó al máximo sus palabras, a tal punto que una parte considerable de su exposición fue leída. Además, y lo más importante, utilizó los flashes de las cámaras para hacer gala de cierta inflexibilidad y amabilidad al mismo tiempo y distanciarse del Gobierno nacional. Nada nuevo en ese aspecto en la estrategia del jefe de Gobierno, pero sí en esta oportunidad reflejó mayores contradicciones entre su decoroso discurso y su gestión en el distrito más rico del país.

Rodríguez Larreta se quejó por "la falta de diálogo del Gobierno nacional" por su decisión inconsulta de suspender las clases esenciales por 14 días y anticipó que presentará ante la Corte Suprema un recurso de amparo.   A su vez, le pidió una reunión urgente al presidente. ¿Hay consenso posible con quien nuevamente judicializa un conflicto?  Ahora la educación es una actividad "esencial" para el Ejecutivo porteño, pero parece que antes, o hasta hace muy poco, no era tan así: en 2021 la Ciudad tiene la menor inversión educativa de la historia. 

La gestión del PRO le quitó así 371 millones de pesos al Plan Sarmiento --destinado a proveer a los estudiantes de dispositivos tecnológicos-- y transfirió ese dinero a la Dirección de Educación de Gestión Privada. Además ejecutó un recorte en el área de infraestructura escolar que supera el 70 por ciento. A esto se le suma el histórico problema de falta de vacantes y el lugar marginal que le otorgó a los docentes en el plan de vacunación. ¿De qué forma sustenta entonces que para su Gobierno la educación es una actividad esencial?.

Otro aspecto que no merece ser pasado por alto es que los anuncios de Alberto Fernández y el endurecimiento de las medidas adoptadas obligaron también al jefe Gobierno a endurecer su posición y abandonar la comodidad que transitaba. Su discurso de hoy abre dos interrogantes: ¿se deja conducir por el sector encabezado por Mauricio Macri y Patricia Bullrich? o ¿mostró su verdadera piel y ya no se puede hablar de alas blandas dentro del macrismo? 

Lo que queda claro que Rodríguez Larreta habló pensando más en su futuro político que en la situación epidemiológica. Como si hiciera falta otra prueba más de esto, se tomó un tiempo para remarcar su "agradecimiento al personal de salud". Con un tono gentil sacó tajada de la cuestionable frase que anoche utilizó el presidente. Yendo a los importante, más allá de estos guiños hacia sus jefes y hacia el electorado que busca cautivar, tampoco en esta ocasión anunció ninguna ayuda económica, otra de la deuda pendiente de su gestión en este contexto pandémico.


Diarios Argentinos