La reelección de Macri, entre el círculo rojo y la opinión pública

Por: Martín Astarita

La mayoría de las encuestas coinciden en la identificación de dos tendencias: el mal momento que atraviesa el Presidente de cara a la opinión pública (caída en su imagen, valoración mayoritariamente negativa sobre su gestión) y, al mismo tiempo, la competitividad que conserva de cara a las elecciones de octubre. “Está mal, pero puede ganar”, sería, en síntesis, la situación política de Macri de acuerdo con los sondeos de opinión.

Sin embargo, parece diferente la percepción predominante dentro del círculo rojo, entendido -de acuerdo con las propias palabras del Presidente-, como los que toman decisiones: políticos, periodistas, jueces, empresarios, sindicalistas, economistas pensadores, etc.”. Veamos sintéticamente las opiniones y acciones de algunos de los actores que forman parte del círculo rojo respecto de la gestión Macri y su posible reelección.

Los políticos, en sentido convergente. Tres de las provincias donde gobierna Cambiemos (Corrientes, Mendoza y Jujuy) quisieron adelantar las elecciones en sus provincias con respecto a las presidenciales. Una cuarta, Buenos Aires, pretendió hacerlo y no lo logró. La Convención del radicalismo, en donde debería salir el respaldo para la reelección de Macri, se sigue postergando y aparecen voces críticas que piden una interna (Lousteau) o ir detrás de Lavagna.

Pasemos a los movimientos dentro de la oposición. El peronismo-kirchnerismo va unido en varias provincias: ya lo hizo en Neuquén (aunque el resultado no fue el esperado por las encuestas), Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, San Juan, Río Negro, San Juan, Santa Fe, Tierra del Fuego. Cristina Fernández, figura central dentro del espectro opositor, hizo un gran aporte para unidad: en el último tiempo se reunió y “reconcilió” con Alberto Fernández, Emilio Pérsico, Chino Navarro,Felipe Solá, Héctor Daer, Hugo Moyano, Juan Grabois, etc. 

Pareciera haber un movimiento, en sentido especular, convergente dentro de las filas del oficialismo y de la oposición: los actores políticos actúan como si las chances de Macri de reelegir lucieran muy complicadas.

Los empresarios. Es muy heterogéneo el mapa empresarial, pero algunos ejemplos tal vez sirvan. En los últimos meses, se escucharon voces muy críticas a la gestión y la política económica del gobierno por parte de la Unión Industrial Argentina, de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Sociedad Rural, Coninagro, y Federación Agraria Argentina (FAA). Del mundo de las finanzas también llegaron pesadas críticas. Por ejemplo, la de Ricardo Arriazu, funcionario del Banco Central durante la dictadura pero que dicho antecedente no le bastó para mostrarse muy crítico de la política actual: “El esquema es una locura que pone en peligro a toda la economía. A medida que pasa el tiempo, la tasa de interés no es el instrumento adecuado”.

Sindicalistas. Nunca fue muy querido el Presidente dentro del mundo sindical. Pero en 2015, se las arregló para mostrarse, por ejemplo, en la recordada foto con Hugo Moyano, Gerónimo Venegas, entre otros referentes gremiales. Los movimientos del camionero tal vez son un buen síntoma de lo ocurrido en el último tiempo: para él, hasta no hace mucho, la contradicción principal era el kirchnerismo; ahora es el macrismo. Algo similar puede decirse de Dáer. Luis Barrionuevo, sin reconciliarse con Cristina, se muestra cada vez más crítico y distante del Presidente.

Intelectuales / Periodistas / Medios. Marcos Novaro, recientemente, se mostró crítico de la gestión gubernamental, y dio a entender que Macri parece estar desconectado de la realidad. El diario La Nación, a través de sus editorialistas, ya hace un tiempo viene refiriéndose críticamente al Presidente: lastre, devaluado, pesificado, todos se le animan, son algunos de los muchos adjetivos negativos usados para referirse al Presidente y su situación política.

Jueces / Poder Judicial / Servicios de Inteligencia. Los fallos de la Corte Suprema del último tiempo y el recorte de poder y debilidad sufrido por quien preside el órgano máximo del Poder Judicial parecen reflejar, desde otro ángulo, el mal momento que pasa el Presidente Macri. Los jueces tienen olfato político, obviamente. En el mismo sentido puede interpretarse el caso D’Alessio-Stornelli: los servicios de inteligencia también se alinean y se desalinean en función de variables políticas.

Los ejemplos podrían continuar, pero bastan para reflejar la divergencia sobre la cual se hablaba al principio de esta nota: mientras que las encuestas parecen sugerir que el Presidente, aunque en declive, conserva aún chances de ser reelegido, el círculo rojo parece predominantemente inclinado a suponer que –Marcelo Tinelli dixit- Macri ya tiene el boleto picado. ¿Cómo explicar este desfase? ¿Qué es lo que lleva al círculo rojo a ser tan pesimista sobre la suerte electoral del Presidente? ¿Es un exceso de pesimismo generado por un exceso de politización o, por el contrario, constituye un análisis certero sobre lo que le espera en las urnas a una gestión que no tiene ningún éxito contundente para mostrar?

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