La postpandemia

OPINIÓN. No se puede dejar de considerar en el cálculo final que nuestro país venía ya de una recesión producto de las políticas económicas del gobierno de Macri que dejó, además, una deuda externa enorme. Todo eso estará presente en la postpandemia de los argentinos.

El mundo observa cada vez más su situación económica que muestra una fuerte recesión y asoma, en algunos lugares más que en otros, la finalización de la pandemia. Si bien nadie lo puede precisar con certeza, la mirada se inclina crecientemente hacia los daños de la recesión y las estimaciones de recuperación.

Los países van a ejercer un primer movimiento que podemos caracterizar como conservador y  que consistirá en volver al día anterior a la declaración de la pandemia. No se está pensando en cambiar, modificar, o innovar, se está pensando en  restaurar.  La reunión Merkel - Macrón apuntó a eso y ese pensamiento se extiende al conjunto europeo en momentos en que la alianza atlántica se desgrana como lo quiere Trump.

Ya se piensa en la reconstrucción como luego de un tsunami o un terremoto. Ambos desastres tienen en común en que la naturaleza se le impone a la responsabilidad humana. Nuestro país exhibe un resultado sanitario favorable, hasta ahora, que lo aleja de los 32.000 muertos del año pasado por gripe y con esperanzas de que esto, en unos meses, termine. Tal vez sea un exagerado optimismo o un paliativo frente al hartazgo de la población por la prolongación del encierro, la falta de movilidad y la recesión.

Hace poco se difundió por redes una tabla estadística que mostraba a un conjunto de países, con la estimación de la caída del PBI para el corriente año, según Banco Mundial y se incluía una columna que indicaba la cantidad de víctimas fatales a causa de la epidemia. Esa tabla mostraba varias cosas; una que aquellos países que se habían preocupado menos por la salud y más por la economía, exponían un PBI que caída tanto como caían los de aquellos países que sí se habían focalizado en la pandemia. Inclusive, el retroceso nuestro era menor del de otros países con mayor desaprensión sanitaria. Argentina registra, a la fecha, entre 1300 a 1500 decesos frente a unos 500.000 en todo el planeta, esto significa que sólo alrededor del 0,3% de víctimas de todo el mundo son en nuestro país. Es indudable el éxito de las políticas de salud emprendidas por nuestro gobierno.

El Banco Mundial calcula para nuestro país un descenso para el 2020 del - 9,9%. Nuestro principal socio comercial Brasil se ubica muy cerca con un -9,1%, con una política irresponsable  o por lo menos errática. Ahora bien, suponemos que la estimación ya corregida del Banco Mundial (hace dos meses era de -5,7%), sufra alguna otra corrección general a medida que pasen las semanas considerando que el dato está influido por el primer trimestre cuando  la cuarentena recién había comenzado. Hay países desarrollados cuya disminución indicada es mayor que la nuestra (Reino Unido, Francia, España, Italia) pero tienen una estructura productiva con ventaja de superior velocidad de recuperación. Hay un puñado de países que poseen estimación de crecimiento, como R.P. China del 1% y Guyana, el único de América Latina y el Caribe que crecería, mostrando un salto del 51,1%; sin duda una rara avis.

No se puede dejar de considerar en el cálculo final que nuestro país venía ya de una recesión producto de las políticas económicas del gobierno de Macri que dejó, además, una deuda externa enorme. Todo eso estará presente en la postpandemia de los argentinos.

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