La polio que no vemos

OPINIÓN. Aunque hayamos perdido el temor y no veamos las secuelas en las calles, la polio todavía está ahí. Mientras haya un solo niño infectado, en cualquier lugar del mundo, todos los niños están en riesgo de contraer la poliomielitis.

Por: Erina Petrera

Cuando era una niña, era bastante común que al observar que alguien tenía muletas o bastones me dijeran “es porque tuvo polio”. Por supuesto no tenía idea de que era la polio, pero rápidamente me daba cuenta de que era algo terrible, sobre todo por la cara de espanto que ponía mi mamá al pronunciar la palabra. Y no era para menos, durante muchos años los padres vivían aterrados de que sus hijos se enfermaran. La polio no era como cualquier enfermedad, por donde pasaba dejaba sus secuelas: parálisis, deformidades o atrofias.

La poliomielitis o polio, ha sido una enfermedad endémica desde tiempos inmemoriales, el primer registro gráfico corresponde a una estela egipcia de 1350 AC que muestra a un sacerdote usando una muleta a consecuencia de una pierna atrófica y acortada. A finales del siglo XIX la polio se convirtió en epidémica en Europa, Norteamérica y Australia, una situación que se cree está relacionada con la mejora de las condiciones higiénicas. Anteriormente, los niños se infectaban siendo bebés, cuando aún tenían anticuerpos maternos entonces no se enfermaban y desarrollaban inmunidad, pero al mejorar las condiciones higiénicas, la infección comenzó a producirse más tarde cuando ya no tenían protección.

Los poliovirus son tres serotipos, PV1, PV2 y PV3, son virus sin envoltura y por lo tanto muy resistentes. Ingresan por vía oral, replican en el tracto digestivo y se extienden a los ganglios linfáticos produciendo una primera viremia para luego llegar a distintos órganos incluido el sistema nervioso central. Se contagian por las aguas contaminadas por heces infectadas o por alimentos o manos que no han sido correctamente higienizadas.

La infección suele ser asintomática en mas del 90% de los casos. El periodo de incubación es de 7 a 10 días, aunque puede llegar a 35 días. La enfermedad puede ser leve presentando manifestaciones faríngeas y digestivas o además signos meníngeos. El 1% presenta polio paralítica con la aparición de una parálisis flácida y asimétrica, generalmente en las piernas, y contracturas dolorosas de los músculos no afectados como consecuencia de las lesiones que produce el virus en las neuronas motoras. El grado y extensión de la lesión determina si la parálisis es reversible o no y la recuperación ocurre en los seis meses siguientes al cuadro agudo. Si la parálisis no es reversible, se producen las deformidades, atrofias y contracturas típicas como secuelas permanentes. Hasta el 30% de los adolescentes y adultos enfermos y el 10% de los niños pueden morir debido a la parálisis respiratoria.

En 1952, ocurrió uno de los mayores brotes epidémicos de polio en Estados Unidos con más de 57000 casos y 3100 fallecidos. El presidente Roosevelt, creó el Instituto Nacional de Parálisis Infantil que luego se conoció como Marcha de los 10 centavos debido a que alentó a todos los estadounidenses a donar 10 centavos para financiar la investigación y el tratamiento de las víctimas de polio. Roosevelt, era una de ellas ya que había contraído polio a los 39 años y escondía la parálisis que tenía como secuela.

Desde 1947, Jonas Salk estaba investigando para desarrollar una vacuna a virus inactivado, que pudiera inmunizar sin infectar al paciente, en contra de la opinión científica de ese momento. Salk inoculó su vacuna a voluntarios que no habían tenido polio, incluido él, los científicos de su laboratorio, su mujer y sus hijos y todos ellos desarrollaron anticuerpos sin reacciones adversas. En 1954, la vacuna se evaluó en un millón de niños siendo segura y efectiva. El día del anuncio las iglesias hicieron sonar sus campanas mientras que los periódicos declaraban la victoria sobre la polio. El uso extendido de la vacuna disminuyó el número de casos a menos de 1000 en un año. Jonas Salk renunció a patentar la vacuna y debido a eso la pudieron fabricar distintas empresas farmacéuticas que, entre 1955 y 1962, distribuyeron más de 400 millones de dosis. En 1961, se aprobó en Estados Unidos la vacuna oral desarrollada por Albert Sabin con virus vivos atenuados. Esta vacuna que había sido previamente probada en 6 millones de voluntarios en la Unión Soviética, comenzó a utilizarse sistemáticamente en Estados Unidos en 1965. Sabin del mismo modo que Salk, se había administrado la vacuna previamente, era algo que los científicos de la época acostumbraban a hacer, y por supuesto también renunció a los derechos de la patente. En la vacuna Sabin, las cepas atenuadas se multiplican activamente en el intestino, pasando a la familia y a la comunidad e inmunizando a la población no vacunada. Esta vacuna por su bajo costo ha sido muy utilizada en todo el mundo.

En Argentina la poliomielitis tuvo apariciones esporádicas desde 1942, hasta que en la década de 1950 atacó a un gran número de personas, llegando en 1956 a 6496 casos. La aparición de la vacuna Salk disminuyó el número de casos a mil, hasta que con la introducción de la vacuna Sabin los casos disminuyeron a 270 en 1965. La vacuna Sabin oral fue esencial en la lucha contra la poliomielitis y permitió que en Argentina no se registren casos de polio virus salvaje desde 1984. Gracias a su utilización en campañas masivas de vacunación, alrededor de 5 millones de niños se salvaron de la parálisis permanente.

La Organización Mundial de la Salud lanzó en 1988 una campaña mundial de erradicación de la polio que pretendía acabar con la enfermedad para el año 2000. A nivel mundial ambas vacunas redujeron en un 99% el número de casos, haciendo que el pánico a la polio sea un vago recuerdo. En la Región de las Américas, en 1994 se certificó la inexistencia de poliomielitis, en la Región del Pacífico Occidental en 2000, y en la Región de Europa en junio de 2002. En marzo de 2014 se certificó que la Región de Asia Sudoriental estaba exenta de poliomielitis, lo que significa que la transmisión del poliovirus salvaje se ha interrumpido desde Indonesia hasta la India. Lamentablemente, la polio continúa siendo endémica en Afganistán, Nigeria y Pakistán. Actualmente, la importación es el principal riesgo para la introducción de los virus en zonas indemnes. Los movimientos de la población y los conflictos bélicos son causas muy importantes de la difusión de los virus de la polio.

Debido a que en ocasiones extremadamente infrecuentes el virus atenuado de la vacuna Sabin puede mutar y producir parálisis en algunas personas, para lograr la erradicación de la enfermedad, es necesario reemplazar la vacuna con virus atenuado por la inactivada, para mantener la inmunidad con la seguridad de que el virus no circule más. El 1 de junio de este año se cambió el esquema de vacunación en nuestro país, por un lado, se incorpora la Salk trivalente y además se dejará de usar la Sabin trivalente para usar la bivalente, contra los serotipos 1 y 3, ya que el serotipo 2 se declaró erradicado en 2015.

Ya no vemos las secuelas de la polio en nuestras calles. No es un milagro. Es el resultado de un planeamiento estratégico y del trabajo sin descanso durante más de 60 años. Tal vez fue el miedo lo que ayudó a que este proceso fuera exitoso desde su comienzo. Es importante que entendamos que, aunque hayamos perdido el temor y no veamos las secuelas en las calles, la polio todavía está ahí. Mientras haya un solo niño infectado, en cualquier lugar del mundo, todos los niños están en riesgo de contraer la poliomielitis.

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