La pandemia y el Estado, una mirada desde Junín

Gustavo Traverso, senador por la provincia de Buenos Aires, narra aquí cómo atraviesa la pandemia del coronavirus Junín, "la ciudad donde nací y resido actualmente, en donde no se ha detectado trasmisión comunitaria del virus COVID-19 hasta el momento".

Desde aquel 20 de marzo, en donde el presidente Alberto Fernández nos habló con absoluta sinceridad a todo el Pueblo Argentino, ha pasado mucha agua bajo el puente y son muchos los aprendizajes que esta pandemia puede dejarnos.

El Asilamiento Preventivo y Obligatorio, nos puso a prueba a todos y todas en cada aspecto de la vida cotidiana, la cual se vio gravemente modificada. Tuvimos que reinventarnos como padres, como ciudadanos, en nuestra forma de trabajar, de relacionarnos y de consumir.

Conjuntamente con los impactos negativos que trae consigo la pandemia generada por el COVID-19, se abre una nueva perspectiva y es que el mundo ya no volverá a ser el mismo.

Hasta los más acérrimos defensores del “liberalismo”, quienes han desfilado por el prime time televisivo defenestrando el rol del Estado y su intervención, piden hoy a gritos el salvataje y la protección de un Estado presente.

La pandemia ha demostrado también la fragilidad  del mundo, nadie, ningún país del mundo está preparado para afrontar tal emergencia. El mundo está híper conectado, no hay fronteras que contengan el virus y quedó demostrado que nadie se salva solo.

Como también quedó demostrado que pese a que ningún país esté preparado para enfrentar la pandemia, donde peores resultados hubo y los muertos se cuentan de a miles, son aquellos países donde la intervención del Estado es nula.

Nadie, ningún país del mundo está a salvo, ni del virus, ni de estar representados por un presidente  que pregona livianamente y peligrosamente un pseudo liberalismo.

Sin ir más lejos la realidad hubiese sido distinta en nuestro país si esta pandemia sucedía  un año antes y el presidente era Mauricio Macri. Solo por nombrar algunos detalles, un Ministerio de Salud, degradado al rango  de Secretaría, con un recorte y ajuste en materia sanitaria tal y como dictan los manuales neoliberales que nos gobernó durante el mandato 2015-2019.

Junín es la ciudad donde nací y resido actualmente, al igual que muchas ciudades del interior bonaerense tenemos la suerte y producto del excelente acatamiento al Asilamiento Preventivo y obligatorio, es que no se ha detectado trasmisión comunitaria del virus COVID-19. Los pocos casos que se han registrado tanto en la ciudad como en la zona, son producto de personas que han viajado a zonas de riesgo o han tenido contacto estrecho con personas infectadas.

Estos 55 días indudablemente nos ha dado el tiempo necesario para dotar y equipar un sistema de salud muy deteriorado. El gobierno de la Provincia de Buenos Aires invirtió más de 10 mil millones de dólares en insumos médicos, los cuales fueron adquiridos a China y pudieron ser trasladados a nuestro país gracias a vuelos especiales de nuestra aerolínea de bandera.

Al día de la fecha el Hospital Interzonal de Graves y Agudos (HIGA)  de Junín, el cual atiente pacientes de toda la región, ya cuenta con más de 54 camas adicionales de alta complejidad para reforzar la terapia intensiva, como así también aumentó exponencialmente el número de camas para pacientes no críticos.

Conjuntamente con estos esfuerzos por parte del Estado, se sumó la solidaridad de toda la comunidad, tanto la Universidad Nacional del Noroeste Bonaerense que puso a disposición un centro de asilamiento en el gimnasio de su Escuela Secundaria, al igual que la Carpa Sanitaria montada en el predio del HIGA y el centro de asilamiento en el complejo de  Pionner, todo esto suma un importante número de camas al sistema de salud para ser utilizados en caso de emergencia.

Cuando hay un Estado presente que toma las determinaciones que debe tomar, incluso aquellas que traerán consecuencias económicas, en pos de cuidar al Pueblo Argentino, se produce una sinergia con la comunidad. En nuestra ciudad puede explicarse claramente esta situación.

En estos más de 55 días que llevamos de cuarentena, ha sido un tiempo extraordinario que le hemos ganado al virus. La “batalla” está lejos de haberse ganado, pero nuestro sistema de salud venía desbastado, principalmente por la desidia que gobernó el país y la provincia los últimos cuatro años.

Durante esos días se logró lo que mencioné más arriba, un Estado presente que no se quejó de la herencia recibida e hizo lo que debía hacer. El gobernador Axel Kicillof realizó una inversión en material sanitario sin precedentes y en tiempo record, lo cual permite a los hospitales bonaerenses estar mejor preparados para enfrentar un eventual brote.

Todo esto hubiese sido en vano si como sociedad no entendíamos el mensaje y lo peligroso de lo que estamos enfrentando. En esta sinergia, entendimos que el Estado está para cuidarnos  y el mejor antídoto contra el virus hoy es quedarse en casa.

En la ciudad de Junín hoy el sistema de salud está en perfectas condiciones para enfrentar un eventual brote. Esto fue posible porque el Estado nos cuido decretando el Aislamiento, nosotros como sociedad nos cuidamos quedándonos en casa y estuvo la decisión política del Estado para lograr una inversión inédita en material sanitario.

Sobre el autor

Gustavo Traverso es senador de la provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos.

El lápiz verde