La librería: Bajo este sol tremendo

Se acercan las vacaciones y de repente nos asalta una duda: ¿Qué leemos? No te preocupes. En esta nota vas a encontrar información de lo más destacado de la industria editorial argentina.

Llegó el calor y Buenos Aires se convierte poco a poco en una especie de horno insoportable. Caminar por sus calles se torna cada vez más difícil. Diciembre es un mes “especial” pero estresante. Y como si se tratara de una recompensa a todo lo que hay que hacer en el último mes del año, llega enero y uno imagina que está de vacaciones —aunque no pueda moverse de la oficina— y la ciudad se vacía, y los medios de transporte no son tan terribles y sentimos que es hora de buscar un libro para leer y disfrutar.

Así que eso haremos. Hoy es el turno de Bajo este sol tremendo (2009), la ópera prima de Carlos Busqued, un chaqueño de 47 años que mandó su novela “de caradura” al Premio Herralde 2008 y quedó finalista. Aunque los laureles se los llevó otro, al ingeniero y profesor de Cálculo de Avanzada en la UTN, le publicaron su novela. Años después vendió los derechos para que Adrián Caetano haga “El otro hermano”, una película basada en la novela pero que no le hace justicia. Así que, a no temer porque, como es de esperar, la película no sigue a rajatabla a la novela, que es innegablemente mejor.

Bajo este sol tremendo tiene como escenario a un pequeño pueblo de la provincia de Chaco —uno de esos espacios ominosos donde el calor agobiante opera de maneras insospechadas en sus habitantes— y una casa destartalada de un barrio popular de Córdoba capital.

Cetarti —el protagonista— es un joven sin muchas expectativas que transita su vida entre el porro y los documentales del canal “Animal Planet” hasta que, de repente —como en todas las buenas novelas— suena el teléfono y todo se da vuelta: se entera de que su madre y su hermano, a quienes no ve desde hace años, fueron asesinados a escopetazos y debe viajar a un pequeño pueblo chaqueño, Lapachito, a encargarse de los cuerpos y la burocracia de la muerte.

Allí conoce a Duarte, un militar retirado, compañero de la Fuerza Aérea de su padrastro y especie de albacea, que se encargará de acompañar al joven anodino en el tortuoso camino de los trámites administrativos —con el solo fin de cobrar un seguro de vida— y a Danielito, el hijo de su padrastro: un joven tan apático como él que solo sueña con escapar a Brasil —para hacer lo mismo que hace en ese pueblo desangelado: mirar televisión y fumar porro— pero que termina siendo arrastrado por los acontecimientos sin mostrar demasiado interés en modificar su realidad: desencanto, hastío y la imposibilidad de actuar parecen ser los ejes de estos personajes que parecen no encontrar la manera de cómo ser joven hoy en Argentina.

A partir de ahí, sale a la superficie una trama que encierra lo peor de una parte de la sociedad que avaló la última dictadura cívico-militar y que reinventa sus goces con el cine porno clase XXX y los secuestros extorsivos. El devenir de  una juventud sin expectativas, los secretos familiares, los miedos, los sueños, los silencios, se cuelan más allá de las intencionalidades de los narradores —Cetarti y Danielito— y se convierte en autodestrucción pura.

Con una escritura económica, concisa, y hasta seca, Busqued interna al lector en un ambiente siniestro donde pasa de todo en el mismo momento en que no pasa nada —como en esos pueblos chicos del interior profundo—.

Bajo este sol tremendo es un excelente cuadro de un clima de época que a nadie le gusta aceptar, y los lectores se ven atrapados en un relato en el que parece que no pasa nada, pero pasa la realidad de una Argentina que olvida y descuida y, a la vez, da revancha, aunque no sea lo políticamente correcto.

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