La “infectadura”

Por: Ricardo Rouvier

Un grupo de intelectuales y artistas dieron a conocer un documento de repudio a la cuarentena fijada por el Gobierno Nacional, pero administrada por cada gobierno provincial. En total lograron reunir a 300 firmantes pergeñando un término con pretensión descriptiva.  La palabra que califica al gobierno es que estamos en una “infectadura”. Sorprende porque la totalidad de los firmantes son letrados, destacados algunos,  que inventan un adjetivo tan forzado, tan pobre,  que se convierte, más  que en un hallazgo retórico, en una suerte de insolencia linguística . El extravío tiene su culminación en el llamado a la “desobediencia civil” de J.J. Sebreli, un veterano ensayista; fervorosamente antiperonista.  

Sin avanzar demasiado en el esfuerzo decodificador develamos que la  movida es una acción opositora al gobierno actual. Y esto define a esta declaración como política, dominando sobre una preocupación generalizada por la salud pública.

Es  indudable , que la situación de emergencia extraordinaria ante una pandemia con el nivel de morbilidad que produce, requiere de un Estado , atento y vigilante, que plantee a la sociedad un esquema preventivo y luego preparar un sistema de salud suficiente para atender a los infectados.  Esto es así en cualquier parte del mundo, con las diferencias entre las políticas de los países: están aquellos que han privilegiada la salud, anticipándose a la expansión exponencial del virus, y otras que privilegiaron la economía como  consecuencia directa de las cuarentenas.

Es inevitable, que en ese caso se vean afectadas algunas libertades que son consideradas primarias, como la de la libre circulación por ejemplo , que consagra nuestra Constitución Nacional, y otras que tienen que ver con los derechos al trabajo, etc.  Inclusive algunos países han decretado el toque de queda, que le otorga más poder al Estado frente a los habitantes. Es parecido a lo que para  nosotros sería el Estado de Sitio; pero que nos remite a la tradición dictatorial .  Esta claro que nuestro gobierno ha tomado la decisión de evitar esta asociación, convocando a la adhesión de la mayoría de la población a aceptar las medidas restrictivas. La respuesta es contundente; la mayoría de la población adhiere a las medidas adoptadas, y la mayoría considera que el Pte. está conduciendo bien la lucha contra la pandemia.

No hay duda que este grupo de opositores en la opción dramática que plantea el virus, han elegido los principios del liberalismo,  el individualismo y no han elegido a la comunidad. No han elegido el “nosotros” sino las urgencias personales, que son atendibles, pero que están en un segundo plano frente al derecho a la vida.  La expresión “infectadura” alude a la totalidad del país pero creada con pasión unitaria, desde CABA, cuando hay regiones enteras en el país que están retornando a la normalidad, concentrándose la capacidad de lucha antipandemia en la región más comprometida: AMBA.

Por otra parte, queremos señalar que esta acción opositora, pobre en sus fundamentos y pobre en su eficacia, deja al desnudo la carencia de una sólida oposición, que quedó herida luego del gobierno de Macri; que, hoy, no puede presentarse ante la sociedad.

El lápiz verde