La evidencia mundial desmiente a los anticuarentena: sin salud no hay economía

OPINIÓN. Las estadísticas mundiales desmienten claramente que mayor apertura de actividades económicas y mayor movilidad de la población aseguren mejores resultados económicos que aquellos países que, como Argentina, decidieron por un aislamiento temprano e ir abriendo actividades en forma gradual.


Por Alejandro Robba y Esteban Nicolau, Universidad Nacional de Moreno



A junio de 2020, cinco meses después de declarada la pandemia del Covid-19 por la OMS, ya podemos hacer un balance acerca de cuál ha sido la evidencia empírica en términos del debate que vinieron instalando los sectores anticuarentena respecto de que se debía priorizar la economía por sobre la salud de la población, algunos hasta postulando la frase “que mueran los que tengan que morir”.

En el caso europeo, hasta junio, donde la pandemia tuvo un impacto anticipado dada su cercanía con Asia, se observaron tasas de mortalidad (fallecidos cada 100.000 habitantes) muy elevadas: Italia (58); España (61) Gran Bretaña (66) y Francia (44). De manera que a pesar de ser países con sistemas de salud de alta calidad, de contar con grandes presupuestos públicos que sustentan sus estados del bienestar, y que han expandido fuertemente la asistencia fiscal y monetaria para compensar la crisis, la pandemia los sorprendió y las consecuencias sobre la salud y la vida de la población fueron devastadoras. Tal es así que existieron semanas donde estos países vieron colapsados sus sistemas de salud, públicos y privados, y hasta algunos se vieron en la disyuntiva de tener que elegir a qué pacientes darles una cama en terapia intensiva, con sus respectivos respiradores, y a quiénes no.

Mismo recorrido tuvo EE.UU. con una tasa de mortalidad un poco menor (37 fallecidos cada 100.000 habitantes) y un sistema de salud de alta complejidad pero de menor cobertura social que en el caso europeo.

Tomando como cierta la posición de los sectores anticuarentena que postulan priorizar la economía por sobre la salud, deberíamos concluir que estos países -al haber adoptado restricciones tardías o menos estrictas que en el caso argentino- experimentaron mejores resultados económicos, pero no fue así. En efecto, mientras que en nuestro país, la tasa de mortalidad fue de 2,8 fallecidos cada 100.000 habitantes y el PIB cayó 19,1% en el segundo trimestre de este año respecto al mismo trimestre de 2019, los países analizados previamente registraron derrumbes sus economías similares y aun mayores a la nuestra: Italia (17,7%); España (22,1%) Gran Bretaña (21,7%) y Francia (18,9%). Por su parte, EE.UU. con altos niveles de mortalidad, cayó menos en téminos de su PBI, que los demás países centrales (9,1%).

Respecto a nuestra región, la situación es similar a la descripta para los países centrales. Son los casos, por ejemplo, de Brasil y Chile donde altas tasas de mortalidad (29 y 31 fallecidos cada 100.000 habitantes, respectivamente), conviven con fuertes caídas de sus economías (11,4% y 13,7%, respectivamente).

Por el lado de Argentina, la situación es aún más grave en términos económicos, ya que la Crisis Covid agudiza la recesión que experimenta el país desde 2018, algo que no le sucedió a ninguno de los países que analizamos previamente, naciones que, por el contrario, habían crecido económicamente durante 2018 y 2019.

Por lo tanto, las estadísticas mundiales desmienten claramente que mayor apertura de actividades económicas y mayor movilidad de la población aseguren mejores resultados económicos que aquellos países que, como Argentina, decidieron por un aislamiento temprano e ir abriendo actividades en forma gradual.

Si algo contiene la idea de priorizar la economía a la salud es que se enmarca dentro de las posiciones políticas y filosóficas del neoliberalismo, que imponen las reglas del mercado y la sobreviviencia del más rico, por sobre los ideales de solidaridad, protección social a los sectores más vulnerables e igualdad de oportunidades. Esas ideas, que estuvieron en vigencia en nuestro país en el gobierno de Macri y que nos llevaron a una profunda crisis económica y social, son las mismas que fracasan en todo el mundo y que no pueden traer mas que desigualdad, pobreza y violencia.

A nuestro entender, este dilema entre salud y economía es complemente falso, y las evidencias lo desmienten categóricamente. Sostenemos que el abordaje es justamente al revés, salud y economía son conceptos complementarios y no excluyentes. Como sostienen Crespo y Dvoskin en un articulo del 9 de mayo en este mismo sitio digital: la salud es un bien ‘básico’ o ‘necesario’ (como la agricultura y la energía) porque participa, directa o indirectamente, en la producción de todos los otros bienes. Sin estos bienes básicos es imposible elaborar ninguna mercancía, y en el caso de la salud, con trabajadores enfermos, no hay producción posible, que es lo mismo que decir que sin salud no hay economía.

Diarios Argentinos