La Educación Ambiental: derribando mitos

Esta semana, el presidente Alberto Fernández presentó un programa de políticas ambientales, con varios ejes. Uno muy importante es el tema de Educación Ambiental, un importante desafío especialmente para los adultos.

¿Qué imagen viene a la cabeza cuando se escuchan las palabras “Educación Ambiental”? 

El logo verde del reciclado. Niños, docentes, guardapolvos, uniformes escolares, sonrisas al sol. Un espacio abierto, césped, árboles, flores, hermosos paisajes, bosques, parques, océanos. Un cesto de residuos, lombrices, fauna silvestre, aves, peces, bicicletas, alimentos saludables. 

¿Aparecieron estas imágenes en su mente? Para pensar en educación ambiental debemos analizar antes: ¿qué es el ambiente?

 

Romantizar el ambiente

Es poco probable que al mencionar Educación Ambiental se haya visualizado una reunión de personas adultas, una cantera, un laboratorio radiológico, una planta de líquidos cloacales, un barco factoría, un campo sembrado con cereales u oleaginosas, un feed lot, una obra de ingeniería importante, un rascacielos vidriado, un camión de transporte de combustible, recolectores de cartón al cierre de los comercios, el tránsito del centro de una gran urbe en horas pico.

Esto sucede porque tendemos a idealizar el concepto de ambiente. Pensamos que el ambiente es eso que está allá lejos, fuera de las áreas urbanizadas, en formato landscape. Siempre verde, o cubierto de agua brillante al sol. Muy lejos de la situación en la que vivimos todos los días la mayoría de las personas, que si crecimos en el Siglo XX seguramente no hemos recibido educación ambiental.

Porque Educación Ambiental no es aquello que nos daba un docente de ciencias naturales. Y nos quedamos con esa idea. Aún asociamos al ambiente como disciplina de los biólogos, algo que les interesa a los jóvenes, o a las personas un poco románticas, probablemente vegetarianas o veganas.

 

Educación ambiental para qué

Todavía nos falta comprender que el ambiente no es lo que nos rodea, sino lo que somos. Que el ser humano es un elemento más del ambiente, con enorme poder de modificarlo y con ello lleva la responsabilidad sobre sus acciones. Es eso lo que lo diferencia de los demás elementos que constituyen el ambiente.

La Constitución Nacional en su Art 41 establece el derecho a la educación ambiental. Y no dice que sea para algunos grupos etarios, sino para todos. También lo especifica la Ley General del Ambiente 25.675 como instrumento de política y gestión ambiental. Es por ello que necesitamos promover la educación ambiental tanto en el aspecto formal como no formal e informal en toda la sociedad.

La transversalidad de los conceptos se manifiesta en los contextos locales y regionales, ponen en evidencia que las problemáticas ambientales no reconocen fronteras y  generan profundos conflictos que impactan en la organización social y en las profundas modificaciones en los hábitos de consumo actuales. 

¿Ley General del Ambiente?


Avances nacionales y provinciales

Necesitamos discutir en el territorio, con los actores locales, el sentido de los procesos productivos, de los impactos de las actividades humanas. Muchas provincias y el Gobierno Nacional han avanzado en este sentido, creando en 2006 la Dirección de Educación Ambiental de la Nación. Desde allí se trabaja en una estrategia nacional para establecer y coordinar los diversos espacios territoriales, así como promover que las prácticas educativo ambientales sean espacios de discusión crítica, con el fin de incentivar y apoyar los procesos de cambio hacia un desarrollo sostenible.

A modo de ejemplo, en la Provincia del Chaco la Educación Ambiental es, desde 2012, un contenido transversal en la currícula educativa, en todos los niveles y modalidades, con horas cátedra asignadas semanalmente. Esta misma metodología se usa en varias provincias.

Aún queda pendiente la formación docente en el tema, ya que muchas veces toman información de la web con contenidos lejanos a la realidad local. También se trabaja en organizaciones de la sociedad civil con estrategias de voluntariado, capacitación y acciones concretas, como la participación comunitaria en el Plan de Educación Ambiental, que se puede ver y descargar aquí

 

Actuar ahora, no podemos esperar mas

“El ambiente es lo que nos rodea. La educación ambiental se aprende en biología y ciencias naturales. Ambiente es lo mismo que naturaleza. Lo ambiental es verde. Basura y residuos es la misma cosa. La agroecología solo se aplica en horticultura. Las corrientes marinas limpian el océano. El cambio climático es fenómeno natural que se usa para conseguir fondos. No se puede hacer nada, el planeta tiende al caos. La educación ambiental es para niños y jóvenes.” 

Estos y otros tantos mitos se deben derribar desde la educación ambiental. El diálogo, la construcción de consensos y políticas, la participación comunitaria, son herramientas imprescindibles en el camino elegido. Es necesario que la formación llegue a todos, también a distintos actores sociales, políticos,  periodistas, funcionarios, profesionales, industriales, legisladores. Muchas veces sus declaraciones y acciones demuestran que no comprenden y mucho menos aplican estos conceptos.

En los primeros años de la enseñanza formal, los niños deberían aprender a amar el ambiente del que son parte. Sentirlo, vivirlo, hacerlo propio. Mas adelante, conocer su entorno, los procesos productivos, entender su fragilidad. Así aprenderán a conservarlo y protegerlo, porque solo cuidamos lo que amamos. Pero no podemos esperar veinte años para que los niños y jóvenes de hoy de hoy sean los decisores del mañana, y actúen con responsabilidad ambiental ciudadana. 

Necesitamos actuar ahora.

Muchas universidades y centros de formación están avanzando en formación de formadores. Importantes empresas privadas están aplicando o apoyando estos temas desde sus áreas de RSE. Numerosas organizaciones de la sociedad civil se están capacitando e implementando programas de educación ambiental. Seguir por el camino correcto, sumando voluntades sin mezquindades. 

Nuestro planeta es uno solo.

Pensar globalmente y actuar localmente, aquí también.


Sobre la autora: María Elina Serrano es ex ministra de Ambiente de Chaco.

Diarios Argentinos