“La ciencia nos robó el parto”

Sostuvo la partera bioenergetista, Miriam Peralta, en diálogo con El País Digital en la Semana Internacional del Parto Respetado. Su militancia para erradicar la violencia obstétrica.




Miriam Peralta es partera bionergetista, tiene 20 años de experiencia, tanto en partos en casa como en instituciones, y cree en la importancia de lograr un parto en armonía, un parto respetado.
Con motivo de la Semana Mundial del Parto Respetado, cuyo lema es “Menos intervenciones, más cuidados”, habló sobre la violencia obstétrica, sobre la importancia de despertar conciencia en las mujeres, sobre la bioenergía, técnica que, asegura, “empodera a las mujeres porque permite tomar conciencia de su sabiduría, de su poder”, y es por eso que hace más de 10 años que la utiliza en su labor y en los talleres de acompañamiento que brinda a las familias durante la gestación y nacimiento.
“Si entendés que hay una anatomía emocional, trabajando con conciencia de eso,  desterrás la violencia obstétrica porque para vos el respeto al otro y al cuerpo del otro es natural”, sostuvo en diálogo con El País Digital.



La ley de parto respetado plantea el derecho de las mujeres a presentar un plan de parto que las instituciones deben respetar. ¿Esto es así? ¿Los planes de parto se cumplen?

Muchas instituciones hacen oídos sordos a que hay una ley. Es así, no te reciben el plan de parto.

Inclusive entrando uno como profesional, te dicen que en sus instituciones la ley no aplica, que ellos tienen un protocolo y lo que se cumple es el protocolo. Te llaman aparte y te dicen: “Doctora, esto acá no”, y ¿qué hacés? Estás de visita en un lugar al que necesitás seguir yendo. Y ahí te camuflás, tratás de ser respetuoso pero, a la vez, tenés que seguir siendo leal a lo que vos pensás, sentís, hacés, y al vínculo que tenés con la familia.

Pero lo que sí creo que está pasando es que las mujeres empezaron a denunciar y las instituciones empezaron a cuestionarse y a modificar ciertas actitudes. Pero es difícil que alguien dentro del sistema médico te acepte el plan de parto.

 

¿Se denuncia mucho?

Creo que por lo menos se denuncia, que eso es importante. Antes la mujer no tomaba conciencia de que eso era violencia.


¿Por qué creés que las instituciones no respetan la ley?

Yo creo que tiene que ver con los lugares de formación de los profesionales. El sistema médico, ya desde la facultad, es un sistema hegemónico, piramidal. Es un tema cultural, me parece.

Igualmente, no se puede encerrar a todos en la misma bolsa, tiene que ver con los individuos y el camino interno que hagamos cada uno para corrernos de eso. Una vez que despertaste como ser humano, despertás como profesional y así despertás conciencia en aquellas mujeres que te vienen a buscar.


¿Cómo puede hacer una mujer para estar tranquila con que el profesional elegido prioriza el parto respetado?

Una de las cosas para empoderarnos del parto  —no sé en qué orden las pondría porque es un proceso— es estar informada de todas las opciones disponibles que hay y, por otro lado, tiene que haber un trabajo muy profundo con una misma para saber si realmente eso que está eligiendo es lo que desea. Otra cosa fundamental es armar vínculos, hacer rondas de mujeres, no estar sola.

Lograr un parto y un nacimiento respetado es estar bien acompañada. Siempre fue así. Todo lo que tiene que ver con la maternidad era algo femenino, doméstico, de la intimidad del hogar, familiar. La clave es armar un buen equipo, como armaban antes las mujeres, que se rodeaban de las mujeres más sabias, de sus mujeres queridas. Ahora es lo mismo, lo importante es saber que el camino o las personas que nos acompañaron respetan y están alineados con eso, con lo que piensan, con lo que sienten y con lo que están haciendo. Si tu hijo tuvo que nacer por cesárea es porque era la mejor manera, lo que queremos son un hijo y una madre sanos.  


Una de las críticas que hacen los médicos tiene que ver con esa idea de volver a tener partos no intervenidos. Los adelantos están, ¿por qué no usarlos?

Mirá, una de las primeras materias que tenemos en la facultad es Historia de la Obstetricia —los médicos creo que no la tienen— y a mí me iluminó, le puso sentido a lo que yo ya sentía.

El poder parir y esta sabiduría de la naturaleza y de nuestra fisiología existe desde que el mundo es mundo y antes de que se desarrolle la ciencia médica.

La ciencia nos vino a colaborar y estamos agradecidas. La ciencia entró a los partos para disminuir la morbimortalidad y lo logró, en eso estamos de acuerdo. Pero lo que ocurrió en la Historia es que la ciencia nos robó el parto. Hacen intervenciones innecesarias y ahí nos cambió el paradigma. Es “por las dudas” que te pongo un suero, te pongo un poquito de oxitocina, te rompo la bolsa y así. Lo que estamos haciendo ahora es volver al eje. Es despertar conciencia, no fanatismo, conciencia.

Por supuesto que se agradece a la ciencia médica y se hace usufructo de la ciencia médica si la necesitamos. Si no la necesitamos, el saber está en nosotras, en las mujeres, entre nosotras.


¿Cuándo debe hacerse una cesárea?

Hay varias causas y el profesional las tiene bien claras. Hay causas fetales, maternas, y enfermedades propias del embarazo que indican ese tipo de intervención.

El porcentaje tan alto de cesáreas en el sector privado —del que no tenemos estadísticas oficiales así que podría ser más grave aún— es porque se interviene precozmente.

En una escena de un embarazo y un trabajo de parto normal, el 70 por ciento termina en parto por cesárea porque se interviene en el proceso, no se lo cuida, y una lleva a la otra y así y esa cascada desemboca casi seguro en un parto por cesárea.

Es muy difícil que con tantas intervenciones el proceso no se enferme. Un proceso que se inició naturalmente y era sano en un inicio, si vos lo intervenís y lo intervenís, tenés todas las chances de que se haga patológico.


¿Por qué es preferible un parto vaginal a uno por cesárea?

Yo no lo calificaría así. Si era necesaria, bendita sea. Si no hay una causa y es una cesárea innecesaria, ahí empieza el problema. El parto vaginal es la vía natural, la cesárea es una herramienta que salva vidas maternas y de los hijos. Cuando se la necesita es una herramienta que salva vidas pero sí es verdad que se hacen cesáreas innecesarias.

 

¿Una cesárea innecesaria atenta contra la lactancia materna?

Sí, sin dudas. Atenta contra la lactancia porque se interrumpió un proceso natural.


Muchos profesionales aseguran que no se puede respetar el plan de parto porque las instituciones no están preparadas, desde lo edilicio,  para cumplir con los requisitos. ¿Cuáles son los puntos en los que te focalizarías para que un parto sea lo más respetuoso posible?

Yo siento que sí es posible lograr todo. Yo formo parte de un equipo  que está trabajando por esto. No importa el lugar, se puede respetar todo igual, no hace falta demasiada estructura. Eso es una excusa. En un hospital público se puede hacer, en uno privado también. No hace falta una gran inversión. Todo lo contrario, es mucho más económico para, por ejemplo un plan de salud pública, respetar el proceso fisiológico de un parto que no hacerlo.

Es por esto que los profesionales nos estamos juntando para cambiar los paradigmas, para cambiar los servicios, para hacer conciencia, adentro del sistema, en los sanatorios, en las clínicas, porque solo el 4% de las mujeres de la Ciudad de Buenos Aires elige parir en sus casas, el resto quedamos entre lo público y lo privado. A esas mujeres, a la mayoría, es que estamos convencidas que podemos ayudar si nos unimos las profesionales que nos dedicamos a esto.

El lápiz verde