Julio López: "Los argentinos tienen que saber"

El 18 de septiembre de 2006 Jorge Julio López salió de su casa para asistir al tribunal a escuchar los alegatos contra Miguel Etchecolatz, responsable de Inteligencia de la Policía Bonaerense durante la última dictadura cívico militar y su torturador. Pero el testigo clave del juicio nunca llegó.

La mañana del 18 de septiembre de 2006, Jorge Julio López salió de su casa del barrio platense de Los Hornos para asistir al tribunal a escuchar los alegatos contra Miguel Etchecolatz, responsable de Inteligencia de la Policía Bonaerense durante la última dictadura cívico militar y su torturador. Pero ese mediodía, el testigo clave del juicio nunca llegó y hoy, a catorce años de su segunda desaparición, nada se sabe sobre su paradero. 


"Los argentinos tienen que saber”, son las palabras que se repiten en los cientos de papeles  que Julio Lopez escribió para guardar silencio. 


Julio López en el juicio contra Miguel Etchecolatz


La primera desaparición de López ocurrió el 27 de octubre de 1976, cuando fuerzas de seguridad ingresaron a Los Hornos con el objetivo de detener a quienes por aquellos años se les ponía el dote de militantes. Durante su cautiverio de casi tres años, pasó por cuatro centros clandestinos de detención: Cuatrerismo, Pozo de Arana, la Comisaría Quinta y la Octava.


"Y Etchecolatz estaba así al  costado, y de ahí mandaba: dale, dale, dale, subí un poco más que este gringo que está acá en la parilla se me hacía el guapo. Hacete al guapo ahora, me decía. Y se me ponía cerca con una capucha peluda. Y me decía ¿me conocés?… Etchecolatz era, el señor Etchecolatz”.


El testimonio de López fue y será emblemático para la construcción histórica de la memoria colectiva que cobró fuerza con los Juicios por la Verdad como en los procesos de Memoria, Verdad y Justicia que se iniciaron luego de la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final e indultos que, actualmente, continúan juzgando a los responsables de la represión durante la dictadura en el país. 

Julio López identificó, entre muchos otros represores, a Ramón Camps y Miguel Etchecolatz, que participaban personalmente de las torturas, asesinatos y desapariciones; reconoció haber estado en al menos cuatro centros clandestinos de detención en la provincia; y pudo identificar a muchos de los que estuvieron detenidos con él, testimoniando cómo habían sido asesinados y dónde fueron enterrados.


“Patricia me dice: ¿Quién sos vos? ¿López? Y yo le digo sí. Y ella me dice: si vas a mi casa, acordate de decirle a mi nena y a mis padres dónde estuve, y que los quiero mucho” 


Los papeles de Julio López 

"A la noche llegó toda la patota, con un tipo gangoso que hablaba a los gritos. Los agarran y los tiran en la celda todos juntos. Después la sacan a Patricia, y ella gritaba: ‘No me maten, no me maten, llévenme a una cárcel pero no me maten que  quiero criar a mi nenita, a mi hija, gritaba’. Y ellos no, la sacaron, y van a ver ustedes si un día encuentran el cuerpo de ella, tiene un tiro desde acá (señala la frente) y le sale por acá (señala la nuca). Bum, otro tiro. Después sacaron al marido, a la rastra y lo mataron también. Yo digo: voy a esperar que me saquen a mí, porque prefería que me maten y no que me dejaran vivo. Por Dios le digo"


Recién en el año 2019 la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de La Plata informó que comenzarían a trabajar en el entrecruzamiento de más de 5 millones de llamadas telefónicas y en el cotejo de varios cuerpos NN. Sin embargo, no hay ningún tipo de rastro sobre Julio López, visto por última vez aquella mañana del 18 de septiembre de 2006 por algunos de sus vecinos en Los Hornos. 


"Los argentinos tienen que saber"


Los papeles de Julio López



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