Juan Negri: "En el discurso de Alberto no hubo un tono electoral"

En diálogo con El País Digital, el politólogo analizó las palabras del presidente en el inicio de las sesiones legislativas. Consideró que el mandatario "se apoyó en su núcleo duro" y "abandonó la moderación" del comienzo de su gestión.

El discurso de Alberto Fernández de este lunes todavía genera repercusiones en el escenario político nacional. Para analizar las palabras del mandatario, El País Digital consultó la politólogo Juan Negri, quien marcó distintos aspectos de la intervención presidencial en el Congreso.

Durante la entrevista, el especialista sostuvo que el jefe de Estado abandonó su "tono moderado" y se apoyó "en su núcleo duro". Sobre este punto, señaló además que la movilización de la oposición con mensajes "estremadamente agresivos" ayudó, en parte, a que Fernández tome esta postura. 

Finalmente, más haya de la relevancia que los discursos de apertura de sesiones legislativas tienen en el ámbito político, Negri manifestó que "no cambian la percepción electoral de la sociedad".

La entrevista

¿Qué balance hacés del discurso de Alberto Fernández? Aspectos negativos y positivos.

"Veo a un presidente mucho más corrido hacia su núcleo duro de apoyo. Si uno lo compara con su discurso de asunción del 2019 y el discurso de inicio de las sesiones del 2020, había un mandatario que se imaginaba como una superación de lo que había venido antes, claramente diferenciandose de Macri, pero incluso de lo que habían sido los gobiernos de Cristina. Y creo que ese objetivo se perdió por razones que tiene que ver en parte con la pérdida de apoyo de los sectores medios. A Alberto lo vi mucho menos moderado, muchos menos contemporizador, muchos menos inclinado a tratar de superar esa grieta. Entre los aspectos negativos ese es precisamente es uno, la polarización con la oposición es desgastante, es inútil, es más de lo mismo y no ayuda a resolver los problemas que necesitamos, que son acuerdos intrapartidos para hacer algunas cosas. Entre los aspectos positivos, hay algunos temas de la agenda progresista que en lo personal me gustan, pero creo más allá de eso el aspecto positivo es remarcar el esfuerzo que hizo el Estado para tratar de controlar los efectos de la pandemia, pienso que es importante recordar un poco eso, todo el año que pasamos, lo malo que fue y todo lo que hizo el Estado para hacerlo más suave".

¿Fue un discurso con tono electoral? ¿A quiénes les habló o a quiénes quiso interpelar?

"En este discurso más polarizado, más jugado hacia los extremos, juegan varias cosas. Creo que el hecho de que sea un año electoral juega también, no creo que mucho, porque falta todavía para las elecciones y no considero que Alberto tenga eso en la cabeza necesariamente ahora. A mí me da la impresión que en ese discurso hay menos un tono electoral y muchos más una estrategia de supervivencia, apoyándose en lo que todavía conserva de respaldo ante lo que es la pérdida de imagen positiva en los sectores medios. Entonces, veo a un Alberto hablandolé menos a la clase media, que lo habían votado decepcionados por el Gobierno de Macri, pero también recelosos de Cristina. En el pasado él le habló a los votantes que no hubiesen votado a Cristina, pero que lo eligieron a él, creo que dejó de hablarles a esos y les habló ahora a los convencidos. Y esto se dio, como mencioné antes, más por necesidad de supervivencia que por un tono electoral, aunque lo electoral juega. También hay otro tema, que tiene que ver con el ambiente pesado de estos días y la manifestación opositora del sábado con mensajes muy agresivos, esa polarización oficialismo- oposición no ayuda a que el presidente después se muestre muy conciliador".

 El discurso en la apertura de Sesiones Legislativas es una tradición en la política y es considerado muy relevante en ese ámbito ¿pero tiene alguna repercusión en el resto de la sociedad?

"Creería que el discurso en la apertura de las sesiones legislativas no tiene mucha repercusión en el resto de la sociedad. Es decir, considero que se le presta atención, que encuentra mucho rebote en los medios y en general la población está al tanto en líneas generales de ese hecho, mira el discurso o ve lo que los noticieros dicen de él. Sin embargo, no creo que mueva el amperímetro en las percepciones políticas de la población. Cualquier persona medianamente informada se entera de que eso ocurrió, pero insistó, no es algo que modifique sustantivamente el mapa electoral. La población está mucho más interesada en el comportamiento de las variables macro económicas, sobre todo a la hora de efectuar el voto. Así que yo diría que tiene un interés de moderado a poco". 

Después de lo sucedido en la marcha del sábado de la oposición y las palabras del presidente de ayer, pensás que el Frente de Todos y Juntos por el Cambio  apuntan a reforzar la fidelidad de sus bases de cara a las elecciones? ¿Podés proyectar como será el clima de campaña?

"Efectivamente me parece que tanto en el Gobierno como en la oposición, o un sector de la misma, la estrategia moderada imperaba. Alberto buscó que ese sea el camino, pero eso se fue desmoronando por distintas razones. Pienso que su manejo de la pandemia le fue quitando apoyo en sectores del centro, por lo cual él se vio obligado a correrse hacia los extremos, porque no encontraba respaldo. Creo, además, que su estrategia de equilibrio permanente hacia el interior del peronismo también lo fue degastando, sectores propios le fueron marcando la cancha. Varios en el Frente de Todos resaltaban que Alberto era demasiado moderado, que no tomaba decisiones y que no iba a fondo. Por varias cuestiones, dentro del oficialismo fue perdiendo vigor la estrategia de la moderación. 

Y en la oposición empezó a ser más frecuente no apoyarse al Gobierno, sino extremarse. En parte porque le servía a algunos dirigentes diferenciarse de la actual gestión en momentos complicados de la pandemia, y en parte por la estrategia electoral. En ese contexto, el extremismo ganó mayor fuerza y empiezaron a aparecer con más protagonismo los discursos de Patricia Bullrich, la marcha del sábado es un símbolo de eso, la oposición jugando muy a fondo, y el Gobierno, por su parte, le entregó un tema enorme al macrismo, como es la vacunación, porque fue escándalo. Pero la movilización del sábado, de pésimo gusto, muestra la estrategia polarizante al interior de la oposición, y también los dichos de Bullrich diciendo que los organismos de Derechos Humanos no le merecen ningún respeto. Esa será la tónica del 2021, en este momento los moderados al interior de cada una de las coaliciones no son mayoría, y creo que el clima de campaña será agresivo, chicanero y pesado. Cada una de las fuerzas va a buscar la fidelidad de sus bases"

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