Itai Hagman: "No se puede pensar en la unidad sin Cristina"

En diálogo con El País Digital, el economista y referente de Patria Grande sostuvo que Cambiemos cometió la "mala praxis" de su propio modelo. Aseguró que es una "crisis autoinflingida" y habló de sus ganas de ser parte de "una nueva expresión política popular".

"Esta es una crisis muy profunda autoinflingida por las políticas que tomó el Gobierno", asegura el economista y referente de Patria Grande Itai Hagman, al reflexionar sobre la actualidad política y económica que atraviesa Argentina, en diálogo con El País Digital.

En una extensa entrevista con este medio, el dirigente opositor sostuvo que el Gobierno "fracasó estrepitosamente" al cometer la "mala praxis" de su propio modelo neoliberal. Con miras al 2019, consideró que "no se puede pensar en la unidad sin Cristina Kirchner" y habló de sus ganas de ser parte junto a Juan Grabois de "una nueva expresión política popular".

¿Cómo calificás el momento actual? ¿Se trata de una crisis económica y política al mismo tiempo?

Yo creo que esta es una crisis muy profunda, es una crisis claramente autoinflingida por las políticas que tomó el Gobierno. Quizás lo sorprendente es la velocidad con la cual apareció, uno puede prever que las políticas neoliberales que se tomaron podían conducir a una situación como esta, a tener una crisis de deuda, a tener los problemas que tiene la Argentina, quizás no se imaginaba que en dos años y medio o tres años este Gobierno ya las iba a afrontar, lo cual tiene que ver obviamente con que el contexto económico internacional es muy distinto al de los 90, pero también tiene que ver con una mala praxis del Gobierno incluso en sus propios términos.

Uno, cuando discutía con el neoliberalismo, muchas veces tenía que asumir que los neoliberales a veces son exitosos por ejemplo en bajar la inflación, y entonces uno tiene que explicar que en los 90 se bajó la inflación, pero el costo fue triplicar desempleo, la políticas de privatizaciones, pero ellos te podían decir bueno pero bajamos la inflación. Bueno, acá no, acá no tienen ningún logro para mostrar porque realmente ha sido un fracaso estrepitoso. El Gobierno creía que iba a bajar la inflación achicando el gasto público, la inflación aumentó, creía que iba a sacar la Argentina del estancamiento y la puso en recesión, y creía que iba a resolver el problema de los dólares que justificaba lo que ellos llamaban el cepo, arreglando con los buitres y volviendo al sector financiero internacional, y en realidad lo empeoró, hoy tenemos una crisis en el sector externo más grande de la que había en el kirchnerismo. Con lo cual la crisis es profunda y obviamente se traduce en la política. 


"El Gobierno no tiene ningún logro para mostrar porque realmente ha sido un fracaso estrepitoso".


Lo que sí creo es que no hay una crisis política en el sentido de un contexto tipo 2001, porque esa es la gran diferencia, no hay una crisis de representación. Por el contrario, sí veo que hay una polarización política entre dos bloques, ambos con una base social que se siente bien representada y que están confrontando. Ese es un escenario diferente al que estábamos acostumbrados a la crisis neoliberales donde estallaba todo por el aire, incluso la política.

¿Notás una puja de los sectores dominantes que apoyaron inicialmente a Cambiemos?  

Hay que ver si realmente hubo unidad dentro del bloque de poder en la Argentina en el proceso de transición hacia el macrismo. Realmente si uno mira el período previo al 2015, el propio Macri denunció que el círculo rojo lo presionaba para ir con Massa, él se refería a que los grupos económicos de la Argentina de alguna manera lo impulsaban a hacer acuerdos con sectores de este peronismo que uno podría llamar “racional”. Entonces, no es claro que los grupos económicos de la Argentina tenían al actual presidente como su carta más importante y entonces esas pujas estuvieron todo el tiempo. 

Cuando asumió el Gobierno las discusiones sobre el precio del dólar estuvo todo el tiempo, hay sectores que les convenía un dólar bajo, planchado, con una tasa de interés muy alta para hacer la bicicleta financiera, que es lo que pasó en los primeros dos años de Cambiemos. Hay otros sectores que presionaban por el contrario para una devaluación, sectores industriales, sectores agroexportadores. Creo que esta corrida cambiaria tiene que ver con eso también, e incluso lo paradójico es que el Gobierno de Macri sufre una crisis política y un proceso de desestabilización que no está dado por una CGT que le hace paro todos los meses sino que está dado fundamentalmente por la inestabilidad de los propios mercados. Uno diría cómo puede ser que un Gobierno tan pro mercado sufra un golpe de mercado, bueno eso es lo que está pasando, una situación bien particular. Lo cual obviamente destierra las denuncias conspirativas que el Gobierno hace de que los quieren desestabilizar cuando son sectores del propio poder que lo están corriendo en los mercados.        

El rol de EE. UU.: se dice que no va a dejar caer el Gobierno de Macri, pero al mismo tiempo le pide un mega-ajuste para un año electoral.

El rol de Estados Unidos es difícil analizarlo porque los propios Estado Unidos sufrieron un cimbronazo con el triunfo de Trump. Yo creo que cuando asumió Macri, claramente el macrismo respondía a ese paradigma de globalización neoliberal que estaba en marcha, que tenía que ver con el tratado del Traspacífico que impulsaba Estados Unidos, el libre comercio, que tenía que ver el acercamiento con la alianza del pacífico en América Latina, la visita de Obama en marzo del 2016 apenas asumió Macri, y todo eso obviamente entró en crisis con el triunfo de Trump, que es en parte por lo que la política económica del macrismo quedó totalmente descontextualizada. Ahora creo que obviamente hay una geopolítica de Estados Unidos sobre la región, que es lo único que explica el rescate que tiene el macrismo en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Este acuerdo que hizo Macri, el primero de 50 mil millones de dólares, es inédito y solo se explica por una cuestión geopolítica, no económica. Creo que Estados Unidos tiene un interés por evitar una segunda oleada de gobiernos populares, por eso Lula en Brasil, por eso lo de Cristina en Argentina, y también operando a través de mecanismos de poder y de desestabilización y persecución diferentes a los de otras épocas, fundamentalmente los medios de comunicación y poder judicial. Esto es un fenómeno regional, si uno mira la historia argentina y latinoamericana, en general cuando se repiten los métodos en distintos países es porque hay una mano arriba que está moviendo sus jugadores.


"Creo que Estados Unidos tiene un interés por evitar una segunda oleada de gobiernos populares".


¿Pensás que Argentina puede haber una deriva autoritaria similar a la que ocurrió en Brasil?    

Me parece que lo más peligroso es la posibilidad de esa situación, una deriva autoritaria que puede operarse dentro del propio macrismo o puede operarse a través de alguna de las variantes de oposición dialoguista que en general tiene que ver un discurso más duro desde el punto de vista de la política represiva. Además, creo que en la base social del macrismo hay una demanda de eso: Mirtha Legrand diciendo por televisión que hay que reprimir los piquetes, la gente cuando sale a la calle a apoyar a Macri, está a la derecha de Macri, es un discurso que pide violencia. Yo denunciaba el otro día en las redes sociales la represión que se estaba dando en el Ministerio de Agroindustria, y más allá de que existen los trolls, había miles y miles de respuestas que decían "¡qué bien lo que hace la policía!", "¡eso es lo que tiene que hacer!". Hay una base social que pide un giro a la derecha, no creo que sea mayoritaria, pero existe y creo que sobre eso el Gobierno puede montarlo.

Por otra parte, es verdad que la Argentina tiene una tradición política, democrática y de participación ciudadana que tolera menos que en Brasil algunas cosas. No tengo duda que si la quisieran meter a Cristina presa la reacción sería distinta que en Brasil, lo que no significa que intenten hacerlo.

¿Cómo se explica hoy la disociación que hay entre grandes movilizaciones y una falta de una mayoría opositora?

Hubo una gran resistencia social al Gobierno desde que asumió. En 2016 tuviste ocho o nueve movilizaciones muy masivas, de la CGT, de la economía popular, de San Cayetano, de las universidades, de distintos sectores. Creo que eso también explica porque el Gobierno asumió la estrategia de lo que llamó “el gradualismo”, es decir no había condiciones sociales para avanzar en una política de ajuste más fuerte. Creo que desde diciembre del año pasado para acá ha habido una convergencia de esas luchas, desde la reforma previsional en diciembre hasta acá han tendido menos en ir por carriles separados. Si bien no hay una correspondencia mecánica entre eso y la construcción política, creo que existe una relación. En mi opinión, cuando asumió Macri la estrategia de los sectores dominantes era blindarlo, que pueda hacer el ajuste, pero también tratar de reconstruir un sistema político que le pueda garantizar la viabilización del proyecto neoliberal, pensando en cuatro, ocho, doce o dieciséis años. Eso implicaba no solo el éxito puntual de Cambiemos, sino también que se forme una oposición acorde a ese consenso y creo que todas las energías estuvieron puestas ahí. Eso implica principalmente desplazar a Cristina del lugar central de la oposición, y esa estrategia claramente fue derrotada. Y fue derrotada en parte por la presentación de Cristina en 2017, creo que el gran valor que tuvo fue ese. Muchos discutían bueno pero al final perdió con Bullrich. La discusión no era si le ganaba o no a Bullrich, la discusión era quién era la oposición a Macri. Pensemos lo mal que estaríamos en 2019 si quien hubiera quedado como oposición a Macri fuera una variante de esta oposición dialoguista. Lo que quiero decir es que no hubiera sido posible que los sectores dominantes no puedan desplazar a Cristina sino hubiera habido movilizaciones y a su vez esas movilizaciones hubiesen quedado en la nada sin una oposición frontal al Gobierno, y eso me hace ser optimista con miras al 2019.

La Unidad: "con Cristina sola no alcanza, sin ella no se puede".

Yo creo que el debate sobre la unidad no puede ser reducido a un debate de arquitectura electoral. Me parece que hay ciertas desviaciones en las discusiones de la militancia popular sobre si hay que hacer PASO, o quién tiene que ser el candidato, como si esas cuestiones fueran las que resolvieran la unidad política de la oposición o de una propuesta alternativa al Gobierno. La unidad se construye primero si existe perspectiva de triunfo. Muy por el contrario de lo que uno puede suponer. el movimiento popular tiende a la unidad en las victorias y a la fragmentación en las derrotas. Entonces si hay perspectiva de triunfo y si hay voluntad real de enfrentar al Gobierno, se puede construir unidad y eso implica que se construya en función de las representaciones que existen. No se puede tener un discurso de unidad que excluye a las principales referencias de la oposición. Esos que dicen hay que construir la unidad, pero sin Cristina, es una forma elegante de decir no quiero la unidad. La unidad va a existir si hay voluntad de enfrentar al Gobierno, si hay perspectiva de triunfo, y después quién va a ser el candidato está por verse. Yo no digo que necesariamente que tenga que ser Cristina, pero creo que lo que garantiza la expresidenta, primero es un nivel de adhesión popular que ninguna figura de la oposición tiene en Argentina, y segundo que garantiza una oposición frontal al macrismo. Yo tengo miedo que por la necesidad de ganar apoyemos a un candidato que sea una continuidad al Gobierno. Además, no creo que para ganar haya que moderarse y es más hay una tendencia a la emergencia de nuevas tendencias políticas. Muchos dicen que la clave es unir al peronismo, a mí me parece que hay más chances de triunfar profundizando el camino de Unidad Ciudadana que recostándose nuevamente en la unidad del PJ.


"Me parece que hay más chances de triunfar profundizando el camino de Unidad Ciudadana que recostándose nuevamente en la unidad del PJ".


¿Cómo ves la unidad del peronismo?

Creo que el kirchnerismo durante todo su Gobierno fue con idas y vueltas sobre ese tema. Porque en un momento fue la transversalidad, después fue el acuerdo PJ. Me parece que nunca hubo mucha claridad de cómo se resuelve esa tensión. Por ejemplo, si miras en el 2008, el conflicto del campo, Cristina llega al 2007 al Gobierno con un armado que se llama “Concertación Plural” con Julio Cobos de vicepresidente. Si vos miras los discursos de ese momento, el planteo era tenemos que armar una fuerza política estable que puede garantizar una alternancia, se hablaba mucho de imitar al modelo chileno, de hecho le pusieron “Concertación Plural” casi en un homenaje a la concertación chilena, era una centro izquierda, una centro derecha que se alterna en el poder, y vino el conflicto del campo y todo ese discurso estalló por el aire y volvimos a una situación más populista de polemización y tensión. Lo que yo creo es que en el 2001 los partidos políticos tradicionales explotaron por el aire y hoy las únicas fuerzas que pueden construir representación política genuina son las que se animaron a construir fuerzas de nuevo tipo, por derecha el PRO y por izquierda Unidad Ciudadana, son las dos hijas del 2001. En realidad lo que hay es una disputa del 2008 en adelante entre esas dos fuerzas políticas que expresan dos polos sociales, en donde ninguna logra una hegemonía verdadera y donde van cambiando las correlaciones de fuerza.

Tenés una alianza con Grabois, ¿qué nos podés contar de él?

Juan Grabois es un compañero que conozco hace muchos años, con el cual milito desde hace largo tiempo. Nosotros colaboramos con la construcción del Movimiento de Trabajadores Excluidos y la CTEP, no desde su fundación en 2001 sino desde hace ocho años. Es un excelente dirigente social, con mucha claridad, pero también es un excelente cuadro político. Creo que hoy está en condiciones de hacer un aporte también en el terreno político más general. Nosotros venimos conformando con él y con otros compañeros un espacio con el cual queremos hacer un aporte a la unidad para derrotar a Macri en 2019. Además, con un planteo muy claro que es que sin ser parte del kirchnerismo, sin haber sido parte del Gobierno anterior, sin identificarnos como kirchneristas, sí apoyamos y defendemos el liderazgo popular que tiene Cristina y el rol que puede jugar en la articulación de ese frente, y en eso coincidimos con Juan.

¿Vas a ser candidato el año que viene?      

Es posible, la verdad que es una frase hecha que "no es momento de hablar de candidaturas", pero sinceramente en un año en Argentina no sabemos qué va a pasar. Pero sí queremos ser parte de la construcción de un frente anti-neoliberal, con los mejores compañeros y compañeras que podamos poner al servicio de la construcción de ese espacio. Y también con un rasgo que compartimos con Grabois, que es un rasgo generacional, creo que hay una generación que empezó a militar en el 2001 de adolescentes, que vivió el kirchnerismo pero de muy jóvenes, y que ahora en el próximo ciclo podemos hacer un aporte que puede ser interesante en la construcción de esa nueva expresión política popular.

El lápiz verde