Irán, ¿cerca de una nueva revolución?

Por: Ignacio Rullansky


A días de la muerte de Soleimani y de los ataques a las bases en Iraq, ‪¿se acabó la inminencia de una Tercera Guerra Mundial? Un nuevo episodio, no obstante, refuerza una serie de dinámicas en marcha. En efecto, el gobierno iraní reconoció haber derribado el avión ucraniano en el que 82 ciudadanos iraníes fallecieron. Desde el Líder Supremo, Alí Jamenei, hasta altos oficiales de la Guardia Revolucionaria ofrecieron disculpas. El comandante Amir Ali Hajizadeh, lamentó la situación y responsabilizó la confusión a una falla en las comunicaciones: un abismo de 10 segundos de silencio por parte de la aeronave precipitó el, cómo señaló el gobierno, “error humano” que el pueblo iraní no parece estar dispuesto a perdonar.

‪Precisamente, la tragedia representó un costo político importantísimo: a lo largo y ancho de Irán, miles de manifestantes claman por un cambio de régimen. Recordemos, el país sufre un grave malestar económico. Dos años de sanciones impuestas por Estados Unidos asfixiaron a un Irán que empezaba a prosperar gracias a contratos con empresas europeas, rusas y chinas a partir del acuerdo de 2015 y que, desde 2018, empezaron a caer uno a uno. El aislamiento produjo la devaluación del rial, un aumento del desempleo y del costo de vida y desembocó en fuertes protestas contra el gobierno.

‪En noviembre pasado, multitudes de cientos de miles salieron a las calles a manifestarse y rompieron vehículos, ambulancias, atacaron comisarías, bancos y estaciones de servicio. Organismos como Amnistía Internacional comunicaron que en esas movilizaciones, el gobierno reprimió y causó muertes: los números son imprecisos y varían según las fuentes. En suma, 2019 terminó con un aumento del 50% en el precio del combustible: la efervescencia popular llevó a multiplicar las protestas. Miles de de manifestantes fueron arrestados entre fines de 2019 y comienzos de 2020 y hasta el gobierno bloqueó el acceso a internet‬, volviendo más confusa la difusión de información.

Este número del repertorio, la información falsa, incompleta, o no confiable, fue reeditado en el incidente del avión: primero se alegó una falla técnica, luego se admitió la responsabilidad oficial. Circula en las redes el mote de “mentiroso” al Líder Supremo, de “inoperantes” a la Guardia Revolucionaria, y hasta se exige renuncia y muerte de Jamenei: incluso, el cambio de régimen. Entre miles de iraníes la situación resulta tan inaceptable que, en pocos días, potenció la magnitud de la insatisfacción económica y la de sectores que demandan la expansión de derechos civiles y libertades que el régimen teocrático no admite. Los jóvenes y los estudiantes universitarios marchan a la cabeza: las ‬universidades de Teherán, la Industrial de Sharif, la Amir Kabir, y Allameh, congregan a múltiples sectores: trabajadores, profesionales, desocupados.

Irán pasó ‪de un luto a otro. Las procesiones que despidieron los restos de Soleimani fueron muy concurridas. Tanto en Irán como en Iraq, cientos de miles asistieron, factor que sugirió que el descontento contra el gobierno podía desplazarse hacia el enemigo extranjero por excelencia: Estados Unidos, el “Gran Satán”, en la narrativa de la revolución. Esto reforzaría a otros sectores en contra del presidente Hasan Rouhani‬: la derecha opuesta a su agenda moderada.

‪El incidente del Boeing 737-800, vuelo 752, que produjo 176 muertos, es el segundo luto que pareciera obstruir esta premisa: el gobierno ocultó al pueblo su responsabilidad sobre muertes de iraníes. El contexto: un mes de arrestos, heridos y, se sospecha, muertes de manifestantes. En la mira, ya no están las políticas económicas y posibles reformas, sino el presente de la revolución.

El financiamiento y suministro de aliados como Assad y Hezbolá hace más delicado el compromiso bélico iraní. Su presencia en Iraq también es repudiada en manifestaciones que rechazan las políticas económicas del gobierno local: hace días el congreso trató, infructuosamente, la expulsión de las tropas americanas. Surgen dos preguntas, ¿serán exitosos los iraquíes en expulsar a las tropas iraníes, y, en qué condiciones está Irán para afrontar enfrentamientos con EEUU con tanto malestar y escasez de recursos?

‪Las movilizaciones en Irán no parecen detenerse (no lo hicieron pese a la represión) pero, si hay quienes piden un cambio de régimen existen quienes lo respaldan. ¿Qué implica un “cambio” para este país? No meras elecciones y reformas, sino que el pueblo produzca otra constitución: en palabras de Hannah Arendt, la consolidación de un nuevo orden es el resultado de una revolución, plasmada en una nueva ley básica emanada del pueblo.

¿Es eso lo que estamos observando? Donald Trump presume de jugar a sofocar una revolución para alentar otra, jactándose de apoyar al pueblo iraní al haber echado leña al fuego. Sanciones, sanciones, sanciones: ese es el arsenal que pretende usar: empeorar al máximo posible las condiciones de vida de la población para “acelerar” el cambio de régimen. Eso indica que nuevos ataques como el que se hizo contra Soleimani son improbables. ‬

Hace 40 años, la Revolución Islámica supo aunar a trabajadores, profesionales, estudiantes: la autoridad de los clérigos y doctores en ley islámica representó una autoridad común para sectores con intereses tan distintos en contra del régimen del Shá, ostentoso, arbitrario y apoyado por Occidente‬.

Hoy, sorprenden las imágenes de jóvenes y estudiantes que cuestionan la credibilidad del régimen: retiran su apoyo, es decir, desconocen la legitimidad de las autoridades religiosas para gobernarlos. ¿Y vale en cambio creerle al “Gran Satán”? Manifestantes llegaron a declarar en televisión que no tienen porqué no hacerlo, es más, en la Universidad Shahid Beheshti de Teherán, prefirió no caminar sobre un suelo en el cual se habían pintado las banderas de Estadoa Unidos e Israel. Es decir, mientras miles lloraron la muerte del líder de la Guardia Revolucionaria, parte de las nuevas generaciones no se ven representadas en este organismo y en la identificación de dichos países como inexorables enemigos.

‪Prospere o no la demanda de “cambio de régimen”, habrá resistencia. Esto arroja a Irán a un clima de renovada violencia política. Por ahora, las manifestaciones son pacíficas aunque haya habido vandalismo contra propiedad privada y edificios públicos. Parafraseando a Arendt, no parecieran surgir opciones que asocien la instrumentalidad de la violencia y sus excesos como vehículos para una nueva revolución como fin establecido. Sin embargo, es predecible que la represión continúe, en cuyo caso, ¿qué rasgos adquirirán las protestas?

Algunas preguntas abiertas: ¿es precipitado concebir que Jamenei caiga? Si es así, ¿sería reemplazado por otro ayatolá o, se pasará de una República Islámica a una laica? En cuyo caso, ¿cómo y quiénes articularán, tan inusitadamente, la exigencia de encaminar un proceso de cambio semejante? Por último, ¿qué actitud tendría un nuevo régimen con la región y con Occidente? 


El lápiz verde