Por el riesgo externo, inversores le propusieron a la Argentina tomar un crédito del FMI

El objetivo era ganar solidez y confianza ante el creciente endeudamiento y los sacudones que atraviesan los mercados internacionales. El Gobierno rechazó la oferta por el costo político.

A más de dos años de la llegada de Mauricio Macri al poder, la situación financiera de la Argentina genera cada vez más dudas. En el plano interno, la toma de deuda no para de crecer. En el frente externo, la suba de intereses de la Reserva Federal de Estados Unidos encareció la toma de préstamos. En este contexto, un grupo de inversores le propuso al Gobierno tomar un crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) para mostrar mayor solidez en las cuentas públicas. La oferta fue rechazada por el ministro de Finanzas Luis Caputo.

De acuerdo a la agencia Bloomberg, las reuniones se desarrollaron después de la emisión de deuda por parte del Gobierno por más de U$S 9 mil millones en enero último. La Línea de Crédito Flexible (LCF) del FMI fue sugerida por los inversores como una herramienta para mejorar la capacidad de financiamiento externo en tiempos de turbulencias en los mercados de capitales.

Caputo y su equipo desestimó esta alternativa al afirmar que la jugada dañaría la imagen de Macri de cara a su reelección en 2019. En efecto, el FMI está directamente asociado en el imaginario público argentino a las políticas de ajuste que derivaron en la crisis económica del 2001. Un acercamiento formal a través de un crédito podría ser una piedra en el zapato de Cambiemos en su carrera electoral.

En la reunión con el equipo de Finanzas, los inversores le recomendaron a los funcionarios tomar un préstamo por U$S 50 mil millones para mostrar solidez financiera frente a los shocks de los mercados internacionales. Desde que asumió Macri, la Argentina contrajo deuda por U$S 132 mil millones, de acuerdo a un relevamiento de la UMET.

Según explica el FMI, la LCF, ofrecida por los inversores al ministro Caputo, es un mecanismo utilizado “para prestar dinero a los países que atraviesan una escasez de liquidez”. Esta línea de crédito apunta a “reforzar la confianza del mercado en períodos de intensificación de los riesgos”. Lejos de la “lluvia de inversiones” prometida a comienzos de su gestión, el Gobierno nacional inspira cada vez menos confianza en los mercados internacionales. De todos modos, está resuelto a evitar, por ahora, un nuevo ciclo de endeudamiento con el FMI.

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