Internas, tensión y pases de factura en Cambiemos

Carrió volvió a hacer público hoy su distanciamiento de Macri por la política judicial. Los radicales presionaron a la Casa Rosada por el tarifazo y se quejan por estar postergados de la toma de decisiones.

Volvieron a aflorar las internas en Cambiemos. Por los manejos de operadores oficiales la Justicia, Carrió “perdió la confianza” en Mauricio Macri y pide la renuncia del ministro Germán Garavano. Los radicales también explotaron contra la Casa Rosada por el intento de cobro retroactivo en la factura de gas de los usuarios para beneficiar a las empresas eléctricas. La UCR llegó a amenazar con votar junto a la oposición en el Congreso.

La semana pasada, Carrió le hizo una advertencia pública al presidente: “Va a tener que elegir entre la línea Angelici o Carrió: elige o cae”. La líder de la Coalición Cívica expresó su malestar tras considerar que un sector del Gobierno encabezado por Garavano intenta frenar las causas de corrupción contra determinados dirigentes del peronismo -entre ellos, el exmandatario Carlos Menem- y encumbrados empresarios.

Desde la Casa Rosada intentaron contener a su aliada, pero la tensión continúa. Esta mañana, Macri y Carrió se saludaron de forma muy fría ─con un beso en la mejilla y sin cruzar palabra alguna─ en un encuentro de exportadores en el Centro Cultural Kirchner (CCK). Luego, la legisladora tomó la palabra y ratificó su postura: “Me voy a amigar con el presidente cuando lo saque a Garavano”. Aunque la legisladora ratificó que su apoyo a Cambiemos está fuera de discusión, nadie puede asegurar ─por su historial político─ que si el conflicto se profundiza, no pegue un portazo.

El frente de tormenta para el oficialismo no se agotó allí. Los radicales pusieron el grito en el cielo con la resolución firmada por el secretario de Energía, Javier Iguacel, que establecía un aumento retroactivo en las facturas de gas para compensar a las empresas productoras por la devaluación pasada. La medida, que golpeaba sobre todo a los sectores medios y medios bajos ─la base social del radicalismo─ enfureció a la cúpula radical.

Los dirigentes de la UCR le advirtieron al Gobierno sobre el alto costo político y electoral que podría tener la iniciativa. Y, además, se quejaron por quedar fuera de la toma de decisiones. “No podemos seguir enterándonos por los diarios de las medidas oficiales”, deslizaron desde el partido centenario. Los radicales habían sido incorporados a una “mesa política” tras la corrida cambiaria de mayo. Pero la movida de piezas quedó solo en una foto.

Alfredo Cornejo, presidente de la UCR y gobernador de Mendoza, propuso que el Estado se hiciera cargo de una mitad de la compensación y las empresas, de la otra. Macri se mantuvo inflexible y defendió la postura de Iguacel. Hasta que llegó el ultimátum radical: los senadores Ángel Rozas y Luis Naidenoff le informaron al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que votarían con el peronismo el freno al tarifazo en el Congreso. Un desenlace en ese sentido habría implicado una fractura formal de la coalición de gobierno, lo cual forzó al macrismo a revisar la jugada y dar marcha atrás. Finalmente, la compensación a las compañías energéticas ─que desde la oposición juzgan como innecesaria─ correrá por cuenta del Estado. Pero la novela reabrió viejas heridas entre los socios de Cambiemos.

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