Hacia las PASO con Frentes para todos los gustos

Por: Mariano Fraschini

A la espera de la oficialización de los binomios presidenciales y de las listas de senadores (en las ocho provincias en que se votan) y de diputados, el día miércoles cerraron las presentaciones de partidos y alianzas para las PASO de agosto de este año. Con algunas novedades y muchas confirmaciones quedaron constituidos los Frentes nacionales de cara al ramillete de elecciones, que pueden ser tres, si es que hay segunda vuelta. A continuación intentaremos realizar un análisis de cada una de las alianzas conformadas y de sus potenciales fortalezas y debilidades.

Frente de Todos (y Todas y Todes)

Este frente electoral tendrá como eje vertebral al Partido Justicialista (PJ), Unidad Ciudadana (UC) y el Frente Renovador (FR). La incorporación sobre el final del FR de Sergio Massa (quien junto a Roberto Lavagna eran los que mayor caudal de votos le acercaban a Alternativa Federal)  potencia a la principal coalición opositora, y le da un impulso importante al Frente en el territorio bonaerense, distrito que definirá en octubre a su gobernador y resultará decisivo de cara a una hipotética segunda vuelta. Sin lugar a dudas, la presencia del líder del FR fortalece la estrategia de buscar la victoria en el primer turno electoral y consolida la integración de un espacio opositor que suma vertientes ideológicas variopintas. El apoyo de la mayoría de los gobernadores, de una muy buena parte de los sindicatos, y de un conjunto de partidos, que van desde el Movimiento Yrigoyenista, del diputado nacional Leopoldo Moreau a la Unidad Popular de Víctor de Gennaro; pasando por Proyecto Sur, de Fernando "Pino" Solanas y Somos, de Victoria Donda.

Aunque el Frente tiene hasta el 22 para definir si habrá o no PASO, la fórmula Fernández-Fernández se abre camino en un escenario electoral aún incierto. Habrá que observar la musculatura electoral del candidato a presidente, si los “votos fieles” de CFK serán trasladados a su “delfín”, y si la incorporación de Massa redunda en una oportuna ampliación de sufragios o si la presencia del tigrense solo significa una multiplicación por uno.  

Las elecciones provinciales realizadas hasta la fecha, revelaron competitividad en el modo peronista. La unidad en acción en la mayoría de los distritos aumentó el caudal de votos distritales si se los compara con cuatro años atrás. La pésima situación socioeconómica aumenta las probabilidades el voto opositor, y la unidad plural conformada es la muestra palmaria de que se olfatea la posibilidad de victoria

Juntos por el Cambio

El oficialismo estrena sello nuevo: Juntos por el Cambio. Abandona a medias la marca “Cambiemos” y le adiciona su palabra-concepto favorita: juntos. Asimismo suma a la fórmula presidencial a Miguel Ángel Pichetto, un veterano dirigente del peronismo. A pesar de los bombos y platillos con los que fue recibida la fórmula por los “mercados” y los medios tradicionales oficialistas, resta por verse la potencia electoral que el ex jefe de bloque del justicialismo le adiciona al presidente. A diferencia de Sergio Massa, quien cuenta con un “voto propio” comprobado en anteriores elecciones, Pichetto no cuenta a priori con una importante masa de seguidores dadores de votos, y sus fortalezas se encuentran en escenarios muy distintos a los de las elecciones nacionales.  

Al igual que el FT, la alianza JxC tiene como epicentro al trípode al PRO, la UCR y la CC. A pesar de que se especulaba con un candidato a vicepresidente proveniente de las filas radicales, y de que los miembros de la alianza de gobierno suelen ser reacios a la incorporación de peronistas tradicionales, no se escucharon voces disonantes en la opinión pública. A diferencia de las victoriosas elecciones de 2015 y 2017, en donde la pureza PRO fue marca registrada, para la elección de octubre primó el cambio de libreto: menos globos y buenas ondas y más dirigentes tradicionales y de factura ideológica. El gobierno, con esta estrategia, abandona su modus genético y busca luchar en el terreno que denostó históricamente; para responder a la unidad del justicialismo, nada mejor que incorporar a un peronista  

Las elecciones provinciales sólo trajeron derrotas a las tiendas amarillas y, hasta hoy, sólo una victoria  en Jujuy, con guarismos electorales menores a los de hace cuatro años. A pesar de que se preveía luego de las legislativas de 2017 la recuperación de, al menos, ocho provincias, a la fecha no sólo no logró vencer en ninguna de las amigables, sino que en la mayoría de ellas entró en un cómodo tercer lugar (Neuquén, Río Negro, Santa Fe y Chubut), o segunda muy lejos del ganador (Córdoba, Tucumán, San Juan, La Pampa, Entre Ríos y Misiones). La estrategia de incorporar a un peronista a la fórmula persigue evitar la licuación de votos en un contexto económico (a pesar de un blindaje mediático histórico) sumamente complicado.

Consenso Federal 2030

Finalmente la avenida del medio presentó candidatos: Roberto Lavagna- Juan Manuel Urtubey. Ya no como Alternativa Federal, pero con dos de los dirigentes que más esfuerzo hicieron por desmarcarse del macrismo y del peronismo. El alejamiento de Massa y Pichetto, el primero por su incidencia electoral y el segundo por sus dotes de armador, le restan al espacio posibilidades de expansión. Sin embargo, una porción nada desdeñable del electorado distante de las propuestas precedentes se inclinará, con seguridad, por esta opción “del medio”.  Al binomio presidencial lo apoyan el Partido Socialista, el GEN de Margarita Stolbizer, el Movimiento Libres del Sur y otras agrupaciones partidarias menores.

La performance electoral de Consenso Federal 2030 será determinante para saber si la polarización efectivamente se despliega en lo inmediato o si hay espacio para opciones intermedias, como en el 2015. A diferencia de ese año, en que el binomio Massa - De la Sota expresaba la fortaleza electoral de sus candidatos en provincia de Buenos Aires y Córdoba, resta saber si Lavagna- Urtubey lograrán hacerse dinámicos en los distritos centrales del país. Por último, en breve se sabrá el papel que cumplirá el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti en el Frente, y su compromiso electoral con el binomio presidencial.

Los otros

El Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad conformado por el Partido Obrero, el Partido de los Trabajadores Socialistas, la Izquierda Socialista y el Movimiento Socialista de los Trabajadores, llevará a la dupla Nicolás del Caño y Romina del Plá como candidatos a presidente y vice por este espacio. En ese marco el FIT-U intentará superar el 3,2% de los sufragios obtenidos en 2015 con un esquema similar al propuesto por esta elección.

La Alianza Despertar llevará como candidato a presidente al economista José Luis Espert. Con el apoyo de la Ucedé y de UNIR de Alberto Asseff, el mediático referente del neoliberalismo vernáculo más duro intentará ser la sorpresa de la elección. Algunas encuestas les adjudican un 5% de los sufragios, mientras otras dictaminan que no alcanza la unidad.

En la misma línea de Espert, se encuentra las candidaturas del Frente Nos que lleva al ex titular de aduanas del gobierno de Macri, Juan José Gómez Centurión como candidato a presidente y a la ex diputada Cinthia Hotton, como vice, y del Frente Patriota de Alejandro Biondini acompañado por el ex carapintada Enrique Venturino.

Esos serán los siete Frentes que irán a las PASO del 11 de agosto. En el camino, seguramente, alguno de estos espacios no alcanzará el 1,5% requerido y se achicará la oferta electoral. Desde que se implementaron las Primarias en 2011, el umbral electoral se ha convertido en un reductor de los binomios presidenciales (fueron 7 en 2011 y 6 en 2015) y es muy probable que en esta votación se achique aún más. Esto sin duda favorece a los Frentes más taquilleros ya que al angostarse las opciones y a medida que avanza el calendario electoral (Paso, 1° vuelta y 2° vuelta) la polarización tiende inevitablemente a incrementarse.

A menos de dos meses de las Primarias, y a más de cuatro de la primera vuelta, los Frentes ya se encuentran constituidos. Después del 22 de junio estarán definidas todas las candidaturas. Luego de la movida electoral de CFK los tiempos se aceleraron para todos los Frentes partidarios. El gobierno debió reaccionar de inmediato y, en un claro gesto desdurambarbizador sumó a Pichetto a su fórmula. Esta movida, que, como dijimos, da un giro de 180° a la estrategia electoral del PRO, es hija de la necesidad, más que de la virtud.  Aunque por estas horas se agiten vientos victoriosos en los medios oficialistas y en los mercados en favor de las chances del gobierno, la movida electoral respondió más a la estrategia opositora de moderar ideológicamente su Frente, que a una decisión autónoma tomada desde la quirúrgica metodología de las usinas del PRO. Asimismo, los rechazos de Urtubey y Sanz a acompañar a Macri, no hacen más que evidenciar las debilidades del gobierno en esta coyuntura.  La conformación de la coalición opositora revela aún más que el primer mandatario no goza, desde hace un tiempo y  al menos en esta coyuntura, de los favores populares. Sin embargo, como siempre repetimos en estas columnas, cuenta a su favor con el propio gobierno, los medios más importantes del país y de un conjunto de apoyos a nivel nacional e internacional con una incidencia determinante para convencer (y más) voluntades.

En una semana tendremos nombres y apellidos para la disputa electoral de todos los cargos en juego en las elecciones de este año. También lloverán encuestas y análisis de todo tipo. Se vienen cuatro meses de campaña que promete ser intensa y llena de especulaciones, fake news y redes sociales trabajando a pleno. Una vez más el pueblo argentino será artífice de su destino.


Diarios Argentinos móvil