Glück: La poeta deseante

OPINIÓN. El 8 de octubre Louise Glück fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura. A partir de allí, se inundaron de sus poemas las redes y las bocas de quienes quizá nunca habían leído poesía.

«Estallará / mi boca estallará»

a Gabo Ferro, in memoriam


UNO

El 8 de octubre Louise Glück fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura. Se sumaba a Wislawa Zsymborska, a Gabriela Mistral y a Tomas Transtömer, entre otros, pero no había que dejar pasar este dato político: una poeta mujer estaba en los titulares, en las pantallas. Se inundaron de poemas las redes y las bocas de quienes quizás nunca habían leído poesía.

 

DOS

Glück es una poeta exquisita en este sentido: sus versos son de una belleza, al mismo tiempo brillante y austera, pequeña y universal. La suya es una poética del deseo.

Se trata, también, de una poética del cuerpo (tal vez no haya poética del deseo sin algo de cuerpo). De un cuerpo de mujer, atravesado por la historia de sus progenitoras y antepasadas. La historia es conocida: Glück padecía una anorexia nerviosa que la tuvo al borde de la muerte y que le hizo no poder asistir a sus clases universitarias. En cambio, se anotó en un taller de poesía e hizo psicoanálisis. La poesía y el psicoanálisis le salvaron, literalmente, la vida.

En Dedicación al hambre, escribió: «Comienza tranquilamente / en ciertas niñas: / el miedo a la muerte, toma como forma / la dedicación al hambre, / porque el cuerpo de una mujer/ es una tumba; aceptará/ cualquier cosa».


TRES

En Dedicación al hambre también escribió:

«Ser hombre, siempre / ir a las mujeres / y ser devuelto / dentro de la carne perforada // supongo / que la memoria se agita. / Y la niña / se quiere / en los brazos de su padre / […] / Hay una mirada que uno ve / la boca, de alguna manera, desesperada // Porque el lazo / no se puede comprobar».


CUATRO

Este es un recorte subjetivo y caprichoso. Lo que Glück hizo con los mitos y, sobre todo, en Averno, es también exquisito.

 

CINCO

Una poética del deseo dije al inicio:


¿Te acordás de cuando pediste un deseo?


Yo pido muchos deseos.


Cuando te mentí

sobre lo de la mariposa. Siempre quise saber

qué pediste.


¿Qué creés que pedí yo?


No sé. Que volvería,

que al final terminaríamos juntos.


Pedí lo que siempre pido.

Pedí otro poema.

 

Diarios Argentinos