¿Funciona la Ley de Bosques?

Por: Lucas Figueroa


Un reciente informe  de Greenpeace sobre Deforestación en el norte de Argentina refleja que entre 2007 y 2019 se perdieron tres millones de hectáreas de bosques nativos. Considerando que, según el Primer Inventario Nacional de Bosques Nativos, en 2005 quedaban 33 millones de hectáreas, estos datos a priori resultan alarmantes. Ahora bien, ¿cómo fue la evolución de estos datos? Veamos la película de estos para entender dónde estamos parados.


¿Cuál era la situación previa al 2007?

El siguiente gráfico muestra que la mayor pérdida de bosques nativos fue entre 2002 y 2007, justamente en el momento del boom de la soja y la consecuente expansión de la frontera agrícola-ganadera hacia las provincias del norte (Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa). 



La gran pérdida de bosques nativos generó fuertes demandas ciudadanas y, tras un proceso cargado de negociaciones, debates y controversias, en noviembre de 2007, el Congreso de la Nación sancionó la Ley N°26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos o Ley de Bosques, autoría de Miguel Bonasso. 


¿Qué establece la Ley de Bosques?

La Ley tiene tres instrumentos centrales para combatir la deforestación: 

1) La moratoria: todas las provincias tenían imposibilitado autorizar nuevos desmontes y aprovechamientos en los bosques hasta la elaboración y sanción de una ley provincial de Ordenamiento de sus bosques nativos

2) El Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN): cada provincia debía realizar un mapa que contenga una clasificación de sus bosques nativos en tres categorías de conservación: Categoría roja: áreas de muy alto valor de conservación que no deben transformarse. Categoría amarilla: áreas de mediano valor de conservación en dónde están permitido actividades de: aprovechamiento sostenible, turismo, e investigación científica. Categoría verde: áreas de bajo valor de conservación que pueden ser transformadas en forma parcial o total.

3) El Fondo Nacional para el Enriquecimiento y Conservación se constituyó con un doble objetivo: En primer lugar, compensar a los titulares, públicos y privados, por conservar o manejar sustentablemente los bosques nativos que tienen en sus propiedades, y en segundo lugar, aumentar las capacidades técnicas de las autoridades locales de aplicación en cada una de las provincias. De esa forma, el 70% del Fondo es destinado hacia el primer objetivo y el 30% restante es dirigido a potenciar a las autoridades de aplicación provinciales.

Entre 2008 y 2016, las veintitrés provincias que tienen bosques nativos (todas con excepción de la Ciudad de Buenos Aires) sancionaron por ley sus OTBN.



Sin embargo, algunas demoraron el proceso afectando así la conservación de sus bosques. A pesar de la moratoria establecida, se perdieron aproximadamente 650 mil ha. entre la sanción de la Ley de Bosques y la sanción de los diferentes OTBN. 

Finalmente, arribamos a la pregunta del principio. Desde la sanción de la Ley de Bosques hasta 2018 se perdieron 2,8 millones de ha de bosques nativos. Pero ¿qué significan estos datos? ¿la ley no es adecuada para proteger los bosques? ¿las provincias no tienen intenciones de implementarla? Las respuestas a estas preguntas son complejas, veamos.

Primero analicemos los datos desagregados. En términos totales, la tasa de deforestación refleja una tendencia decreciente desde la sanción de la Ley de Bosques, con un fuerte descenso para el período 2014-2016 (hacia esa fecha, la mayoría de las provincias ya contaban con su OTBN).




En 2017 y 2018, se observó un leve aumento en la deforestación (aproximadamente 20 mil ha. de incremento en relación con los datos de 2016), retomando la tasa de deforestación de 2014. 



Y, por último, llegamos al informe de Greenpeace sobre 2019 (datos no oficiales). En principio, a pesar de cómo son presentados, lo datos pueden ser alentadores. El informe, que solamente mide a las provincias que mayor deforestación presentan (Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero), plasmó que el año pasado se desmontaron 80 mil hectáreas. Si comparamos con los datos oficiales de 2018, el número total representaría un descenso de, aproximadamente, 100 mil ha., aunque aún resta contabilizar 19 provincias que no presentan grandes pérdidas absolutas.  


Entonces ¿estamos bien parados en la lucha contra la deforestación? 

Los datos no son positivos, ya que, como menciona Greenpeace, estamos perdiendo más de 100 mil ha. por año. No obstante, el claro descenso de la deforestación desde que fue sancionada la Ley de Bosques, y sobre todo desde 2013 en adelante, es una señal alentadora que demuestra que efectivamente tenemos una normativa que funciona y el desafío es hacerla más eficaz. 


Entonces, ¿cuáles serían los pasos interesantes que debemos abordar?

1) El estado nacional debe financiar el Fondo para el Enriquecimiento y Conservación de los Bosques Nativos, que hasta el momento fue siempre por debajo de lo que establece la Ley.

2) La llegada de los fondos hacia las provincias y a los productores para garantizar la conservación de los bosques debe ser más rápida y eficiente.

3) Una mayor incorporación de las comunidades indígenas y campesinas en los planes de la ley.

4) Encarar una política nacional de desarrollo sustentable con inclusión social.

5) Apoyar y exigir una implementación más eficaz de nuestra Ley de Bosques


 (Los datos de la nota fueron extraídos de Figueroa (2017) y Figueroa y Gutiérrez (2018))


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