"Fue un voto contra el elitismo de la política chilena"

EPD dialogó con la doctora en Ciencia Política, Julieta Suárez-Cao, acerca de las elecciones de este fin de semana en Chile, que tuvieron resultados llamativos, ya que el caudal de la derecha -que fue unida- tuvo un caudal muy bajo, frente al resto del arco político, altamente fragmentado.

Este fin de semana (en una doble jornada, sábado y domingo) se llevaron a cabo las elecciones en Chile, en las que, además de votar por los próximos alcaldes, concejales y gobernadores regionales, los chilenos eligieron a las 155 personas que se encargarán de redactar una nueva Constitución para el país.

Ya con el 100 por ciento de las mesas escrutadas, los representantes independientes y los sectores progresistas y de izquierda fueron los grandes ganadores de los comicios, mientras que la alianza Vamos por Chile, que reunió a la derecha, fue la gran derrotada. De acuerdo con los resultados del Servicio Electoral (Servel) los independientes obtuvieron 48 escaños, las listas izquierdas sumaron 52 (27 de Apruebo Dignidad y 25 de Lista del Apruebo) y el oficialismo que se presentó en la lista denominada Vamos por Chile, alcanzó 38.


En ese contexto, EPD dialogó con la doctora en Ciencia Política de Chile, profesora de la Universidad Católica de Chile y coordinadora de la Red de Politólogas #NoSinMujeres, Julieta Suárez-Cao, para que nos brinde su visión sobre lo acontecido en el país trasandino y las perspectivas políticas que abren en adelante. 


 



EPD: ¿Qué balance hacés del resultado general?

JSC: Creo que fue un resultado bastante sorpresivo, porque al ir toda la derecha unida, todo indicaba que le iba a dar una ventaja frente a todo el resto del arco político que iba altamente fragmentado, en listas de partidos y en listas de independientes. Así que fue una sorpresa ver que no terminó así y que el caudal de la derecha fue muy bajo.

En el plebiscito, 1 de cada 4 persona votaron rechazo, y ahora 1 de cada 5 votó a la derecha, tuvieron un caudal de votos menor al que habían recibido para el rechazo. También se puede leer entre líneas como una impugnación bastante importante a la clase política tradicional en general, si bien es cierto que no de la misma magnitud, pero lo que era la antigua concertación también salió muy golpeada.


EPD: ¿Se puede decir que lo sucedido el domingo fue un voto contra el elitismo de la política chilena?

JSC: Sí, fue un voto contra el elitismo de la política chilena, sin dudas. Y fue muy claro porque es una Convención Constitucional. Esta nueva Constitución la escribirán otras personas. No la escriben las mismas de siempre, de los mismos colegios y las mismas universidades. Es interesante, porque es como la división clásica de populismo, élite vs. pueblo, y sin embargo no hay liderazgos populistas, ni de otro tipo, que hayan capitalizado esta división.

 

EPD: ¿Qué opinión te merece el crecimiento de los independientes?

JSC: El crecimiento de los independientes es parte de este voto en contra de los partidos políticos, que son una de las instituciones con menor confianza, con peor imagen en la población, que han generado una fuerte crisis de representación que se traduce, por un lado, en altos niveles de abstención electoral, pero también en una sociedad que elige cada vez más movilizarse, demandar a través de movimientos sociales, de protestas, o de tomar la calle, y no de canalizar sus demandas vía partidos políticos.


EPD: ¿Cómo entrevés la dinámica de lo que será la discusión de la Convención?

JSC: La dinámica de la discusión de la Convención la vamos a ver claramente apenas empiece, porque lo primero que tienen que definir es el reglamento, que es muy relevante porque ahí están las comisiones, cómo se va a dividir el trabajo de la
 Convención, quiénes van a liderar estos espacios, cómo van a ser las mayorías para las comisiones, si va a haber algún tipo de canal con la participación ciudadana, cuán incidente va a ser. Ahí vamos a tener más claro qué posibilidades de acuerdo hay o si hay una fractura que genera una inmovilidad y dificultades de llegar a acuerdos. Ese es un interrogante mayúsculo.


EPD: ¿Qué perspectiva deja la elección de ayer para las presidenciales?

JSC: Es muy complejo. Hoy ya se comenzó a desarmar todo. Tienen dos días para inscribir a las candidaturas a primarias, y, por ejemplo, quien fue ganadora en las primarias de la Democracia Cristiana, que iba a ser candidata del partido, la senadora Rincón, está declarando que podría dar un paso al costado en caso de ser necesario, ya que las últimas encuestas muestran con imagen muy alta a otra senadora del mismo espacio, Yasna Provoste, y que es la persona en este momento con mejor imagen positiva en Chile y la única de lo que sería de la ex Concertación.

Lo cierto es que son encuestas de imagen positiva, que no se traducen necesariamente en intención de voto, por lo que se van a terminar tomando estas decisiones en dos días sin la evidencia necesaria.

Del otro lado, acaban de anunciar que el Frente Amplio va a poder inscribir su candidatura, el diputado Gabriel Boric, que es probable que vaya a primarias contra el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, que es del Partido Comunista. En este sentido, hay una dispersión o un espectro bastante amplio.

Yo creo que el interrogante más interesante es qué va a pasar con la derecha. Ahora fue unida (de extrema derecha a centro derecha) y, ya mismo, dentro de la coalición gobernante, sin la extrema derecha, ya tenía un ala muy conservadora pero también otra más social y hasta otra más liberal. Entonces será interesante ver qué pasa en esa primaria. Si gana una candidatura más moderada, probablemente tenga más posibilidades en la presidencial que si gana una más extrema.

Lo que nos deja la Convención es un viento de cola de liderazgo de mujeres y eso es interesante y hay que ver si se puede capitalizar.

 

EPD: En relación con la paridad, ¿qué muestran las elecciones en este sentido?

JSC: Las elecciones constituyentes estaban en el ojo de todo el mundo porque se estaba eligiendo la primera con paridad de género. Las reglas marcaban que, si el distrito era par, tenían que ser la misma cantidad de hombres que de mujeres, y que, si era impar, un sexo no podía superar al otro en más de una persona.

Lo que muestran estas elecciones con respecto a la paridad, es que en la mayor cantidad de casos en que se tuvo que utilizar para corregir, terminó beneficiando a los hombres, bajando mujeres. Esto es relevante porque los partidos, las listas, venían diciendo que no había mujeres, que las mujeres no son competitivas en política, que no tienen electividad. La paridad obligó a poner buenas mujeres, a poner candidatas que sabían hacer su trabajo. De hecho, en los debates que se dieron, las candidatas superaban en formación y en capacidad a los candidatos.

Por un lado, esta obligación de paridad hizo que finalmente los partidos y las listas buscaran a las mujeres competentes para llenar esos cargos, y echa también por tierra el mito de que en América Latina las sociedades son machistas y no votan por mujeres.

 El problema era que en los partidos y en las listas las dejaba

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