Femicidio en Mar del Plata: “No puedo irme del país por un enfermo”

Le escribió Gisel Varela al encargado del edificio en el que vivía horas antes de ser asesinada. Su expareja, que tenía una orden de restricción, fue detenido acusado de ser el homicida.

Gisel Varela vivía con miedo. Había pedido una orden de restricción para su expareja, hoy acusado de su femicidio, Sergio Alejandro Cejas, pero él seguía apareciéndose en su casa. Así lo demuestran los chats a los que tuvo acceso el diario La Capital de Mar del Plata. En ellos, la oficial de policía local le pregunta al encargado del edificio en el que vivía si Cejas había ido a su departamento en su ausencia. Le dice que no puede irse del país “por un enfermo” y que si no aguanta más, se va a mudar con su padre. Como si se tratara de una premonición, el encargado del edificio le pide que amplíe la denuncia porque teme que la mate. “Sabés una cosa, vos estás en riesgo de vida porque él está enfermo y si te llega a ver con otro hombre, así sea un amigo, no sé cómo va a reaccionar”, le advirtió el encargado, de nombre Juan Carlos, al enterarse de la vuelta del agresor al edificio. Ella le respondió: “Sí, ya lo sé. Pero no me puedo ir del país por un enfermo”.



El hostigamiento de Cejas era innegable. A pesar de la orden de restricción, que le impedía acercarse a menos de 300 metros, el presunto femicida entraba al edificio en el que vivía Varela. Ella había decidido cambiar la cerradura. “Mañana voy a poner otra cerradura, estuvo acá, en la puerta de mi casa”, escribió.

No es justo”, escribió la mujer de 33 años sobre el hecho de tener que modificar sus hábitos para evitar el acoso y la violencia.

El martes 8 de enero a la mañana, Gisel Varela fue a tomar el colectivo, como todos días, cuando un hombre se bajó de auto, discutieron, y le disparó. Dos de esos disparos le dieron en la cara. El hombre escapó a toda velocidad en el mismo auto en el que llegó. Horas más tarde fue detenido en la localidad balnearia de Miramar. Se trataba de Cejas, su expareja. Cuando lo revisaron, encontraron que tenía la constancia de restricción de acercamiento que había solicitado la víctima. Ella siempre la tenía en la cartera. Según testigos, se la sacó después de matarla.

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