Excedente económico y demanda de dólares

OPINIÓN. En una economía capitalista no emisora de moneda mundial, si los agentes económicos deciden dolarizar sus excedentes de dinero en lugar de atesorarlos en pesos, es posible que la cantidad de dólares existentes no sea suficiente para cubrir la demanda y el estado se vea obligado a vender reservas, endeudarse en dólares, devaluar la moneda y/o imponer restricciones de capitales.


Es pertinente recordar que, en una economía capitalista, el sistema económico reproduce año a año una cantidad dada de bienes no solo para lograr repetir el ciclo económico anterior, sino también para generar un excedente. Por ejemplo, un empresario no construye una fábrica, contrata empleados y lleva adelante un proceso productivo solamente para cubrir los costos de su negocio sino también para obtener una ganancia normal. Es decir, para ganar una cantidad de dinero que cómo mínimo sea igual a la que obtendría colocando la misma cantidad de dinero en el banco y obteniendo un interés.

Esto sucede en todas las industrias y sectores económicos, independientemente de si la economía está en recesión o en crecimiento. Por lo tanto, incluso en una pandemia, en fases de contracción económica y cierre de empresas, existe un piso en la economía y de empresas que no cierran, dado por el consumo necesario para la subsistencia de la población, que llevan adelante su proceso de producción. En otras palabras, las industrias de dichos sectores, aunque a menor cuantía, seguirán produciendo y generando un excedente.

Ahora bien, en una economía capitalista una vez completado el ciclo productivo y generado el excedente, el empresario puede tomar la decisión de utilizar dicho sobrante de dinero para ampliar su negocio o para atesorar, por ejemplo. Si decide atesorarlo, puede tener la disyuntiva de hacerlo en pesos o dólares. Y la elección final que haga no es trivial, dado una moneda es emitida domésticamente y la otra no.

Ya mencionamos brevemente https://elpaisdigital.com.ar/contenido/formacin-de-activos-externos/27486 cómo es la elección entre una moneda o la otra. Lo que queremos resaltar en este artículo es que el razonamiento mencionado es válido en toda economía capitalista, independientemente de si el estado interviene poco o mucho en la economía, si el estado se financia con emisión y/o recursos tributarios, si la economía está en crecimiento o en recesión o si hay un exceso de demanda (exceso con respecto a cualquier umbral que se le pueda ocurrir al lector) de bienes, etc.

En otras palabras, llega un punto en que los agentes económicos deben decidir que hacer con sus stocks de dinero acumulados. Una distinción que vale la pena recordar es la de stock y flujo. Un stock de dinero es, por ejemplo, una cantidad de pesos o dólares que alguien atesora en una caja de seguridad. Mientras que un flujo es una cantidad de dinero dada a través del tiempo, por ejemplo: un sueldo de sesenta mil pesos o dólares por mes o un millón de pesos/dólares de ventas por mes.

Por lo tanto, en una economía capitalista no emisora de moneda mundial, si los agentes económicos deciden dolarizar sus excedentes de dinero en lugar de atesorarlos en pesos, independientemente de la coyuntura de corto plazo, es perfectamente posible que la cantidad de dólares existentes no sea suficiente para cubrir dicha demanda y que el estado se vea obligado a vender reservas, endeudarse en dólares, devaluar la moneda y/o imponer restricciones de capitales.

Siempre será posible obtener el equilibrio entre oferta y demanda de dólares por la via negativa. De hecho, así será si no se encuentra una alternativa superadora. Es decir, en última instancia el “equilibro” se logrará destruyendo empresas, reduciendo la demanda de bienes de la población para que las empresas vendan menos y generen menos excedente (por ejemplo, bajando los ingresos de la población), entre otras.

El autor de este artículo cree que es posible, incluso en Argentina, pensar en una via positiva alternativa. Es decir, es posible tener una economía capitalista en crecimiento de forma sostenida, que genere excedentes, donde se enriquezca a la población en su conjunto y donde la demanda de dinero para atesoramiento no lleve a crisis de balanza de pagos. Alcanzar este objetivo será uno de los mejores legados que una generación podra dejar a todos aquellos que vendrán. Para ellos, entre muchas otras cosas, es necesario empezar a pensar en cómo desdolarizar la formación de stocks y flujos de dinero.

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