Evita es presente

OPINIÓN. En el 68 aniversario del paso a la inmortalidad de Evita, tal vez sea cuando más la necesitamos. Aprender de su sensibilidad, de su pasión, de su indignación ante la injusticia y -sobre todo- de su obra, que es una herramienta fundamental para pensar en el futuro de nuestro país.

Por Cristina Alvarez Rodríguez - Diputada Nacional - Frente de Todos



En el 68 aniversario del paso a la inmortalidad de Evita, tal vez sea cuando más la necesitamos. Aprender de su sensibilidad, de su pasión, de su indignación ante la injusticia y -sobre todo- de su obra, que es una herramienta fundamental para pensar en el futuro de nuestro país. Como argentinos y argentinas tenemos por delante la tarea de reconstruirnos después de cuatro años de un gobierno que empeoró la vida de trabajadores y trabajadoras y de una pandemia que está causando miles de muertos en el mundo entero y una caída histórica de la economía global.

“Yo sé que mi obra es como una gota de agua en medio del mar. Mejor dicho: es una gota de amor cayendo sobre un inmenso océano de barro, que es este mundo lleno de odios y de luchas”, escribió Evita en La razón de mi vida. Nuestro desafío es encontrarla, en medio de la adversidad y que con ella florezcan mil flores.



Porque Evita está en sus palabras, en sus definiciones, en sus ideas, en sus mensajes, en sus fotografías. Pero, fundamentalmente, está en las consecuencias de su acción. Está en el relato de esa mujer del conurbano que decidió su vocación gracias a la Escuela de Enfermeras de la Fundación María Eva Duarte de Perón; en esa niña que tuvo una pelota de cuero por primera vez; en aquel hombre que todavía recuerda cuando el Tren Sanitario llegó a su pueblo; en todas las mujeres, cada vez que agarramos una boleta, la metemos en un sobre y después en una urna. 

Evita supo qué hacer con ese dolor en el alma que le provocaba que alguien sufriera: lo convirtió en política, en política con amor. “Cuando un pibe me nombra ‘Evita’ me siento madre de todos los pibes y de todos los débiles y humildes de mi tierra. Cuando un obrero me llama ‘Evita’ me siento con gusto ‘compañera’ de todos los hombres que trabajan en mi país y en el mundo entero. Cuando una mujer de mi Patria me dice ‘Evita’ yo me imagino ser hermana de ella y de todas las mujeres de la humanidad”, decía. Su nombre, convertido en cariñoso y cercano, le confirmaba que había sabido ponerse en donde se quería poner, que no era arriba ni abajo de nadie, era a su lado.

Hay un relato que recuerdo que me impactó porque la pinta en cuerpo y alma. Una mujer mayor la fue a ver para pedirle un colchón. Evita le preguntó cuántos eran y la señora respondió que seis. Entonces le dijo que se llevaría seis, no uno. Pero la mujer retrucó que no le entraban, que vivía en una pieza. “Lo que su familia necesita es una casa”, retrucó Evita. Eso es ponerse del lado de los que más necesitan.


Eso es ponerse al lado de los que más necesitan


Todo lo contrario a lo que ocurrió durante la gestión anterior. Todavía retumban las palabras de la gobernadora María Eugenia Vidal: "No voy a abrir hospitales nuevos porque es una estafa a la gente". Sobre todo, retumban esas palabras desde que la OMS declaró la pandemia. El flamante gobierno del campo popular puso manos a la obra para reconstruir un sistema de salud que habían abandonado. Le devolvió el rango de ministerio, lo dotó de recursos, se construyeron doce hospitales modulares y se aumentó la capacidad en cantidad de camas disponibles. Eso es transformar necesidad en derechos.

Observar la realidad con el prisma que nos legó Evita es fundamental para percibir las desigualdades que la pandemia refuerza: las económicas, las sociales y las de género. Debemos estar junto a quienes la pasan mal: trabajadores y trabajadoras de la economía informal, desocupados, jóvenes en busca de su primer empleo, personas trans y travestis históricamente excluidas, niños y niñas bajo la línea de la pobreza, mujeres que acarrean más de un veinte por ciento de brecha salarial. Y debemos estar de un modo concreto: con medidas como el Ingreso Familiar de Emergencia, el Plan Nacional de Acción contra las Violencias por Motivos de Género, la suspensión de despidos, la Asistencia al Trabajo y la Producción, el refuerzo de las jubilaciones mínimas, la Asignación Universal por Hijo o los préstamos sin interés.



Evita es presente si nos guía la ética de la solidaridad y del cuidado. Evita es presente cuando ampliamos derechos. Evita es presente en aquella enseñanza que nos legó: todos y todas somos un poco responsables por los demás. Evita es presente en el abrazo y en la acción. En suma, Evita es presente y es lucha por una sociedad con justicia social.


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