Estructura productiva desequilibrada

OPINIÓN. Si no hay dólares para importar entonces no puede llevarse adelante el proceso productivo en los diferentes sectores de la economía argentina.


Al iniciarse un ciclo de crecimiento económico en Argentina, las importaciones aumentan más que proporcionalmente con relación al producto. Caso contrario se observa en las exportaciones que no aumentan tanto como las primeras. Dicha diferencia en el comportamiento genera tarde o temprano desbalances de la balanza comercial y/o cuenta corriente.

Alrededor del 80% de lo que Argentina compra al resto del mundo son insumos de capital, bienes intermedios, materias primas y energía, es decir bienes necesarios para el funcionamiento de la economía. Una falta de medios de pago para acceder a ellos induce necesariamente una paralización del proceso productivo. En otras palabras, si no hay dólares para importar entonces no puede llevarse adelante el proceso productivo en los diferentes sectores de la economía argentina.

Por otro lado, al menos el 60% de lo que Argentina exporta son productos primarios que no solo dependen de lo que el resto del mundo quiera comprarnos, sino que al ser productos alimenticios o vinculados a los mismos, su consumo se desacelera en términos relativos a otros bienes a medida que el mundo se enriquece. Un hecho estilizado en economía es que a medida que aumenta el ingreso, la porción del mismo que se gasta en alimentos es cada vez menor.

En otras palabras, la estructura productiva argentina genera que a medida que dicho país se hace más rico o expande su PBI, necesita más bienes y servicios del resto del mundo, mientras que este último a medida que se hace más rico necesita cada vez menos de Argentina en términos relativos, no así absolutos.

Estas marchas y contramarchas de la producción como consecuencia del estancamiento de las exportaciones y aumento acelerado de las importaciones han sido notablemente visibles desde el 2011 a la actualidad, período en el cual el PBI se ha estancado. Por ejemplo, en millones de pesos de 1993, el PBI del primer trimestre del 2020 era idéntico al del tercer trimestre del 2008, previo a la crisis financiera mundial.

La solución a dicha característica objetiva y estructural de la economía argentina consiste en alterar la estructura productiva. Es decir, incentivar y desarrollar sectores económicos que al expandirse el producto bruto argentino necesitan cada vez menos del resto del mundo y al mismo tiempo estimular y desarrollar la aparición de sectores que son cada vez más necesitados por el extranjero.

Dado que dichas alteraciones productivas no pueden realizarse a corto plazo, las mismas deberían ser iniciadas cuanto antes a fin de evitar nuevas décadas de estancamiento económico. En otras palabras, la riqueza económica nacional argentina y de sus habitantes depende de una política industrial y comercial exitosa para producir internamente bienes hasta ahora no elaborados localmente y en insertar internacionalmente bienes hasta ahora no producidos y/o exportados. El estado argentino debería no escatimar recursos en dicha tarea.

Diarios Argentinos