Estrés hídrico: la escasez de agua también afecta a la Unión Europea

El desperdicio, la reducción y la contaminación de agua potable son problemas globales. Europa no es la excepción


En 2015, los 193 Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la cual trazaron 17 objetivos para ‘’poner fin a la pobreza, proteger el planeta y mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo’’.[1] 

Uno de los elementos que se destacan transversalmente en estos objetivos, específicamente en el número 6, constituye un bien que es esencial para la vida pero frecuentemente dado por sentado: el agua. Más particularmente: su decreciente disponibilidad.

Tan sólo el 3% del agua en la superficie de nuestro planeta es dulce, y menos del 0,5% es accesible para el consumo, dado que el otro 2,5% se encuentra congelado en la Antártida, el Ártico y glaciares.[2]

Esta situación de por sí limitante se ve además crecientemente afectada por el cambio climático, el cual altera enormemente la cantidad, calidad y distribución espacial de los recursos hídricos [3], derivando en consecuencias alarmantes.

 Una de éstas es el estrés hídrico, que ocurre cuando la demanda humana y ecológica de agua es mayor que la cantidad disponible, ya sea durante un periodo determinado (ej. acuíferos sobreexplotados y ríos secos) o cuando el uso se ve limitado por su baja calidad (ej. eutrofización, contaminación de la materia orgánica e intrusión salina).[4]

La escasez de agua, concepto comprendido en el estrés hídrico, actualmente afecta a más del 40% de la población mundial [5]. Para 2025, será el 50%[6], siendo Asia (especialmente Medio Oriente) y África las regiones más desfavorecidas. Sin embargo, a pesar de que su situación estructural favorable y sus pintorescos ríos podrían hacernos creer que no, estos fenómenos globales también afectan de manera directa a Europa.

 Según un informe de la Comisión Europea[7], la escasez de agua es un fenómeno ‘’cada vez más frecuente y preocupante’’ que en el 2010 afectaba a por lo menos el 11 % de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) y al 17 % de su territorio.  

Las sequías son cada vez más frecuentes y graves, lo cual tiene numerosos impactos negativos ya que entre 1980 y 2010, además de las consecuencias humanitarias, derivaron en un costo económico de aproximadamente €100 mil millones. Un ejemplo fue la sequía ocurrida en 2003, que afectó a 1/3 del territorio de la UE y a más de 100 millones de habitantes.

Otro ejemplo más cercano: el 2020 marcó el tercer año consecutivo de sequía en Europa, lo cual es todavía más impactante si consideramos que el binomio 2018-2019 ya había exhibido una sequía sin precedentes en los últimos 250 años, según un estudio liderado por el Centro Helmholtz para la Investigación Ambiental. [8] 

Por último, el informe de la Comisión Europea calcula que entre un 20 y un 40 % del agua disponible en Europa es malgastada, por ejemplo, a través de fugas en el sistema de distribución de agua y mediante actividades innecesarias de riego. 

Ahora bien, la distribución del problema es desigual tanto a nivel mundial como dentro de la UE misma, dado que los países que forman parte de la cuenca mediterránea, es decir aquellos que se encuentran en el sur del continente, son en general los más afectados.

Según datos del World Resources Institute (WRI), seis de los siete países miembros de la UE que presentan niveles altos de estrés hídrico, es decir que se enfrentan a una seria amenaza para la vida y subsistencia de sus ciudadanos y economías, se encuentran en la región mediterránea. Estos países son Grecia, España, Portugal, Italia y Bulgaria. Francia, por su parte, presenta un nivel mediano-alto. [9] [10]



Otros países de la UE como Bélgica, Luxemburgo, Estonia, Alemania y Dinamarca, especialmente el primero, también presentan niveles preocupantes que oscilan entre alto y mediano-alto riesgo. Lo mismo ocurre en el resto de Europa, particularmente naciones como San Marino, Andorra, Albania, Macedonia del Norte y Turquía.


De hecho, el país europeo más afectado de todos y el 11° en el mundo es San Marino, el cual presenta un riesgo extremadamente alto de quedarse sin agua. Esto se debe a que sus características geográficas (su pequeño tamaño y carencia de recursos hídricos autónomos) lo hacen casi enteramente dependiente de Italia, el cual provee más del 90% de su suministro de agua.[11] 



Ahora bien, volvamos a la Unión Europea. Durante las últimas dos décadas, la UE tomó nota de esta situación preocupante y se propuso reducir la crisis hídrica a través de distintas disposiciones normativas, tales como:

La Directiva 2000/60/CE, llamada Directiva Marco del Agua o DMA (Water Framework Directive o WFD en inglés), que estableció los cimientos para la protección de las cuencas hidrográficas y un marco para proteger y regenerar el agua limpia en la UE, garantizando su uso sostenible a largo plazo.

La Directiva 2006/118/CE, llamada Directiva de Aguas Subterráneas o DAS (Groundwater Directive o GWD).

La Directiva 2008/105/CE, llamada Directiva sobre Normas de Calidad Ambiental o DNCA (Environmental Quality Standards Directive o EQSD).

Estas bases legislativas destinadas a proteger y mejorar las masas de agua superficiales/subterráneas y de sus ecosistemas asociados, así como garantizar el suministro suficiente de agua en buen estado[12], fueron reflejadas en resoluciones (tales como la 2010/C 9 E/06, titulada ‘’Afrontar el desafío de la escasez de agua y la sequía en la Unión Europea’’) y buscaron constituir una guía para que los Estados miembros ajusten sus legislaciones locales. 

Inicialmente creadas con perspectivas hacia 2015, fueron posteriormente actualizadas para que sigan funcionando más allá de esta fecha. En 2019, un estudio de fitness check evaluó el éxito de la directivas mencionadas y determinó que han sido efectivas, dado que permitieron una mayor protección de los más de 110.000 cuerpos de agua presentes en la UE, si bien este año se buscará mejorarlas.[13]

Estas directivas también fueron y son fomentadas a través de proyectos de investigación y desarrollo, tales como el programa Horizonte 2020 [14], ahora reemplazado por Horizonte Europa.

Un ejemplo de esto último es la Mission Starfish 2030, que se propone cinco objetivos principales: (i) llenar la brecha emocional y de conocimiento, (ii) regenerar los sistemas marítimos y de agua dulce, (iii) lograr cero polución, (iv) descarbonizar los océanos y aguas, y (v) modernizar la gobernanza. El propósito fundamental de la misión es restaurar el ciclo hidrológico en su totalidad.[15]

No obstante, los impactos que afectan a la UE no se dan solamente en la producción y el ecosistema local, sino que también tienen una dimensión mundial. Según un informe de Water Footprint Network e Imprex [16], el 38% de su demanda de agua se encuentra por fuera de sus fronteras (del cual el 11% proviene de Argentina), en lo que se conoce como agua virtual.  


Por último, en dicho informe se asegura que, en el futuro cercano, es muy probable que las importaciones de determinados bienes agrícolas se vean interrumpidas por la escasez de agua en los países que los producen. Por ejemplo, el 70% del arroz importado está en peligro, dado que el 93% proveniente de India y el 91% de Pakistán son producidos en zonas altamente vulnerables a quedarse sin agua.

  

Reflexiones finales

 

Para concluir, deseo quedarme con esto último: el estrés hídrico y la escasez de agua son problemas que afectan de manera creciente al mundo entero.

Andrew Steer, presidente y CEO de WRI, afirmó que ‘’es la mayor crisis de la que nadie habla’’, agregando que ‘’sus consecuencias están a simple vista en forma de inseguridad alimentaria, conflicto, migración e instabilidad financiera’’.

La escasez de agua no es sólo algo natural sino también antropogénico. Todavía hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a las casi 8 mil millones de personas que lo habitan, pero está distribuida de forma irregular, se desperdicia, está contaminada, se gestiona de forma insostenible [17], y su exponencial agotamiento es potenciado por el cambio climático.

Según la ONU, los impactos ambientales más graves se producen en la fase de producción. Por ejemplo, la agricultura y la industria textil son los dos mayores contaminantes de agua potable.[18]

Para producir una taza de café se necesitan 130 litros de agua, para una remera 2.500L, para un par de jeans 10.000L, y una canilla que gotea puede desperdiciar hasta 300L en un año [19]. A su vez, la producción pecuaria, es decir de productos animales, utiliza bastante más agua por unidad nutricional que la de alimentos de origen vegetal.[20]

Sin embargo, la ONU afirma que los hogares también influyen a través de sus hábitos y elecciones dietéticas. Por lo tanto, además de la introducción de marcos legales que reduzcan las prácticas industriales contaminantes y perjudiciales para el ecosistema como hizo la UE, nosotros podemos aportar nuestro granito de arena en el día a día.

En lo posible y teniendo en cuenta que 1 de cada 3 personas en el mundo todavía no tiene acceso a fuentes seguras de agua potable [21], incorporar hábitos cotidianos como reciclar, reducir el consumo de productos animales, comprar ropa de manera responsable, detectar filtraciones en tuberías y canillas, tomar duchas cortas, no dejar que corra el agua mientras nos enjabonamos las manos o nos lavamos los dientes, son cosas que podemos hacer para evitar contaminar y desperdiciar un bien cada vez más escaso: el agua potable.




Sobre el autor: Tomás Kirjner Baricco es estudiante avanzado de Ciencia Política UBA y miembro del CEPI.

      

REFERENCIAS


[1] La Agenda para el Desarrollo Sostenible. (2021). ONU. https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/development-agenda/

   

[2] Consumo y producción sostenibles. (s/f). ONU. Recuperado de: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/sustainable-consumption-production/

   

[3] Are We Running Out of Water? | Earth.org - Past | Present | Future. (2019, February 19). Earth.org - Past | Present | Future; Earth.org. https://earth.org/are-we-running-out-of-water/

   

[4] Glosario: Estrés hídrico. (2013). GreenFacts. Recuperado de: https://www.greenfacts.org/es/glosario/def/estres-hidrico.htm

   

[5] Agua y saneamiento. ONU. Recuperado de: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/water-and-sanitation/

   

[6] Harvey, F. (18 de junio de 218). Are we running out of water? The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/news/2018/jun/18/are-we-running-out-of-water

   

[7] Escasez de agua y sequía en la Unión Europea. Agua. (Agosto de 2010). Comisión Europea. Disponible en: https://ec.europa.eu/environment/pubs/pdf/factsheets/water_scarcity/es.pdf

   

[8] Hari, V., Rakovec, O., Markonis, Y. et al. Increased future occurrences of the exceptional 2018–2019 Central European drought under global warming. Sci Rep 10, 12207 (2020). https://doi.org/10.1038/s41598-020-68872-9

   

[9] 17 Countries, Home to One-Quarter of the World’s Population, Face Extremely High Water Stress. (6 de agosto de 2019). World Resources Institute. Recuperado de: https://www.wri.org/blog/2019/08/17-countries-home-one-quarter-world-population-face-extremely-high-water-stress

   

[10] Aqueduct Country Ranking. (2021). WRI. Disponible en: https://www.wri.org/applications/aqueduct/country-rankings/

   

[11] Sanchez Manzanaro, S. (8 de agosto de 2019). España es uno de los países de Europa con mayor estrés hídrico. Euronews. Recuperado de: https://es.euronews.com/2019/08/08/espana-es-uno-de-los-paises-de-europa-con-mayor-estres-hidrico

   

[12] Directiva Marco del Agua - Medio ambiente - Portal del Gobierno de La Rioja. (s/f). La Rioja. Recuperado de: https://www.larioja.org/medio-ambiente/es/agua/calidad-agua/contenido/directiva-marco-agua#:~:text=La%20Directiva%20Marco%20del%20Agua,estado%20y%20el%20paliar%20los

   

[13] Water - Environment - European Commission. (última actualización: 2 de noviembre de 2020). Comisión Europea. Recuperado de: https://ec.europa.eu/environment/water/fitness_check_of_the_eu_water_legislation/index_en.htm

   

[14] Water innovation. (4 de julio de 2014). Comisión Europea. Recuperado de: https://ec.europa.eu/programmes/horizon2020/en/h2020-section/water-innovation

   

[15] Mission Starfish 2030 : restore our ocean and waters. (21 de septiembre de 2020). Oficina de Publicaciones de la Unión Europea. Recuperado de: https://op.europa.eu/es/publication-detail/-/publication/672ddc53-fc85-11ea-b44f-01aa75ed71a1

   

[16] Water Footprint Network e Imprex. (s/f). Dependencies of Europe’s Economy on Other Parts of the World in Terms of Water Resources: Executive summary: EU’s vulnerability to wáter scarcity and drought.

   

[17] Escasez de agua | Decenio Internacional para la Acción “El agua, fuente de vida” 2005-2015. (última modificación: 24 de noviembre de 2014). ONU. Recuperado de: https://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/scarcity.shtml

   

[18] Producción y Consumo Responsables. (s/f.). ONU. Recuperado de: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/wp-content/uploads/sites/3/2016/10/12_Spanish_Why_it_Matters.pdf

   

[19] Harvey, F. (18 de junio de 218). Are we running out of water? The Guardian. Recuperado de: https://www.theguardian.com/news/2018/jun/18/are-we-running-out-of-water

   

[20] Gerbens-Leenes, P.W., Mekonnen, M.M. y Hoekstra, A.Y. (2013). The water footprint of poultry, pork and beef: A comparative study in different countries and production systems. University of Twente. Elsevier.

   

[21] 1 in 3 people globally do not have access to safe drinking water – UNICEF, WHO. (18 de junio de 2019). World Health Organization. Recuperado de: https://www.who.int/news/item/18-06-2019-1-in-3-people-globally-do-not-have-access-to-safe-drinking-water-unicef-who

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