¿Estamos listos para la pandemia climática?

OPINIÓN. La posibilidad de pensar el cambio climático como una de las próximas pandemias fue ganando fuerza no sólo en ámbitos de la política mundial y doméstica. También referentes de la lucha ambiental global, así como de sectores empresariales transnacionales vienen planteando esta idea.

Por Daniel Anaya y Pedro Lohigorry


El contexto de pandemia en el que vivimos actualmente, lejos de restarle importancia, puso más atención sobre la problemática de la crisis climática. Recientemente distintos líderes mundiales, entre ellos el Presidente Alberto Fernandez, asistieron a la Cumbre de Adaptación Climática 2021 donde se debatieron posibles acciones destinadas al desarrollo de ciudades resilientes, al manejo de inundaciones y a la gestión integral del riesgo de desastres, entre otros temas vinculados a la problemática ambiental. La posibilidad de pensar el cambio climático como una de las próximas pandemias fue ganando fuerza no sólo en ámbitos de la política mundial y doméstica. También referentes de la lucha ambiental global, así como de sectores empresariales transnacionales vienen planteando esta idea.

Se espera que como producto de la crisis climática el número de catástrofes ambientales aumente. En los últimos meses hemos visto varios ejemplos de este tipo de eventos extremos, como los ocurridos en la Costa Atlántica, en las provincias de Córdoba, Mendoza y La Pampa o la más reciente inundación en Catamarca. Se presenta entonces un escenario propicio para evaluar las capacidades de nuestro país para hacer frente a esta amenaza global. En este artículo nos proponemos analizar algunos elementos que hacen a dichas capacidades. En particular nos concentramos en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), institución que se encarga de pronosticar y alertar sobre las tormentas fuertes y los eventos más extremos, las catástrofes climáticas.

Para ello, recurrimos a información de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya que este organismo mantiene una amplia base de datos pública sobre todos los Servicios Meteorológicos Nacionales del mundo. La actualización de los datos corre por cuenta de cada país, por lo que es de esperar que la información allí disponible tenga una antigüedad de entre 1 y 5 años. Los datos fueron extraídos en noviembre de 2019, previos al inicio de la pandemia del COVID-19. Para facilitar la comparación entre los países, el presupuesto anual de cada organismo fue convertido a dólares estadounidenses al tipo de cambio del momento. Se agregó además la superficie de cada país, dado que no es lo mismo pronosticar para un país de menor extensión que para uno mayor. Luego se generaron distintas maneras de comparar los países entre sí, que se presentan en la siguiente tabla. Los países que figuran en dicha tabla se eligieron buscando poder comparar al SMN de Argentina con otros SMNs de Sudamérica y de países con un mayor desarrollo en el área.



Se presentan los datos extraídos de la base de la OMM. Se exponen los presupuestos de los SMN y su dotación de personal científico técnico, junto con algunos índices calculados para facilitar la comparación entre los distintos países.

País

Superficie

(millones de km2)

Presupuesto

(en millones de USD al tipo de cambio vigente en noviembre 2019)

Personal científico-profesional por millón de km2 (*)

Presupuesto (en USD por km2)

Argentina

(**) 2,780

11,8

75,5

4,26

Brasil

8,510

16,0

11,9

1,88

Chile

0,757

(***) 4,2

138,7

(***) 5,59

Uruguay

0,176

7,6

130,7

43,47

Paraguay

0,407

2,8

39,3

6,88

México

1,970

6,9

14,2

3,50

Colombia

1,140

21,6

26,3

18,91

Australia

7,690

193,0

58,0

25,10

España

0,506

142,2

828,1

281,10

Francia

0,643

407,0

1208,4

632,90

Sudáfrica

1,220

26,3

82,8

21,56

EEUU

9,830

(****) 1.124,0

264,7

(****) 114,30

Canadá

9,980

167,0

80,6

16,73

China

9,600

3.655,0

3860,3

380,80

Rusia

17,100

251,4

322,6

14,70

Reino Unido

0,245

282,9

3465,3

1154,70

Finlandia

0,338

76,4

1284,0

226,00

(*) El personal científico-profesional presentado aquí está formado por los informados en las categorías de meteorólogos, hidrólogo, climatólogos e investigadores. En general, los hidrólogos representan menos del 10% del total de este grupo.
(**) En el caso de Argentina se considera sólo el sector continental americano y no la superficie de la Antártida Argentina.
(***) Se aclara que el presupuesto informado en la base de datos de la OMM no incluye el pago de sueldos. No se pudo encontrar el presupuesto total.
(***) No se informa el presupuesto en la base de datos de la OMM. El valor que se muestra es el que informa la institución.


Si analizamos el presupuesto de los SMNs dividido por la superficie de cada país (así se puede comparar un país de mayor extensión con uno menor), se observa que los países centrales, como Estados Unidos, Francia, Reino Unido y otros, invierten entre 10 y 100 veces más que los países de Latinoamérica. Si asumimos que los presupuestos no varían mucho de año a año, la diferencia de presupuesto se acumula a medida que pasan los años, resultando en desigualdades científicas y tecnológicas también acumulativas. Por ejemplo, si un país invierte 1 dolar por km2 por año y otro invierte 10 dólares por año por km2, a lo largo de 20 años el primer país habrá gastado 20 dólares, mientras que el segundo habrá gastado 200 dólares (es decir, ¡180 dólares más!). Con relación al costo de mantener estas instituciones, en Estados Unidos es frecuente leer en los diarios que su SMN le cuesta a cada estadounidense el equivalente a 1 taza de café al año (apróx. 3,5 USD al año). En Argentina, aunque no esté tan difundido, el SMN le cuesta a cada argentino/a el equivalente a medio kilo de papas al año (apróx. 0,25 USD al año).

Otro índice que se muestra en la tabla es la cantidad de personal científico y profesional de ciencias de la atmósfera que trabaja en las distintas áreas de los SMNs, teniendo en cuenta nuevamente el área de cada país, expresada en millones de kilómetros cuadrados. En esta categoría se agrupan a meteorólogos, hidrólogos, investigadores y climatólogos, aunque los profesionales de ciencias de la atmósfera son siempre la gran mayoría. Nuevamente se observan diferencias importantes en la cantidad de profesionales en ciencias de la atmósfera empleados por los SMNs de países del hemisferio norte respecto de los países de Latinoamérica. Inicialmente puede llamar la atención que esto sea así, considerando que en los SMNs más desarrollados tienen una gran automatización de procesos y cuentan con avanzados desarrollos tecnológicos (software, algoritmos, etc.) que facilitan la tarea de los profesionales en ciencias de la atmósfera. Sin embargo, es precisamente esta gran cantidad de profesionales conjugada con el desarrollo científico-tecnológico lo que les permite cubrir un gran espectro de productos y servicios a nivel nacional, provincial y local, tanto para el sector público como para el privado. En este análisis podemos dimensionar en números concretos un ejemplo claro de cómo los países más desarrollados tienen un Estado de mayores dimensiones, más abarcativo en cuanto a sus funciones y con una mayor presencia, ejemplo contrario a las ideas difundidas por cierto espectro del arco político que reclama continuamente la reducción del Estado en pos de parecernos más a esos países.

Para poder afrontar las futuras catástrofes climáticas, y al mismo tiempo aportar productos y servicios que contribuyan al desarrollo de la Argentina, creemos que el SMN debe tener un fuerte crecimiento en su presupuesto y en la cantidad de profesionales, lo que redundará en una mejora en los pronósticos y alertas brindados. Aumentar al menos diez veces el presupuesto y el personal científico-técnico es indispensable para comenzar a ponernos a la altura de los desafíos que nos deparan los tiempos por venir. El SMN tiene un muy buen punto de partida para avanzar en ese camino, y es su ambicioso Plan Estratégico 2020-2023. El mismo prevé la ampliación de sus servicios y una regionalización que le permita estar más cerca de sus múltiples usuarios. 

La experiencia de otros países indica que fortalecer la planta de profesionales y el presupuesto de estos organismos es la mejor opción, focalizando los esfuerzos en el desarrollo de capacidades tecnológicas locales (sin comprar cajas negras importadas) y en federalizar los recursos humanos, dotando así de mayor territorialidad a estas instituciones nacionales y consolidando políticas de Estado de largo aliento. Contrariamente, las iniciativas esporádicas o desarticuladas como la creación de nuevas instituciones y el solapamiento de funciones, tienen una proyección de corta duración, generando gastos duplicados y debilidades institucionales crónicas.

Nuestro país cuenta con un SMN con 148 años de trayectoria, algo que no muchos otros países poseen. El SMN ha demostrado que puede conservar la calidad de su información y validarla con estándares internacionales, aún en los peores contextos económicos y políticos, y que es sin dudas una de las piezas fundamentales para hacer frente a la situación por venir. Junto con esto, la disciplina cuenta con varios centros de excelencia que dictan carreras vinculadas para la formación de recursos humanos, así como también con importantes centros de investigación en la materia, instituciones con las cuales se deben fortalecer los vínculos. Como nos muestra la experiencia de la pandemia, un trabajo en conjunto entre las instituciones permite potenciar sus capacidades.

Pensar en afrontar las catástrofes climáticas, que aumentarán como producto del cambio climático, sin tener la preparación necesaria, sin suficiente personal y recursos acordes, será como tener un sistema de salud sin camas, sin respiradores y sin profesionales, quedando a merced de lo que ocurra. Evitar que esto ocurra está en nuestras manos.


Sobre los autores: Meteorólogos del SMN, militantes de la Agrupación Rolando García

Diarios Argentinos