Entrevista: “Es un cúmulo de palabras el que hace que se quiebre el mundo”

EPD conversó con la escritora Agustina Bazterrica acerca de la nueva normalidad que nos propone la pandemia y los mundos posibles luego de esta, a partir de su libro Cadáver exquisito (Premio Clarín, 2017).

Agustina Bazterrica es escritora, Licenciada en Artes y coordina junto con Agustina Caride talleres de lectura y escritura.

Publicó tres libros, Matar a la niña (Textos Intrusos, 2013), Antes del encuentro feroz (Alción Editora, 2016) y Cadáver exquisito (Alfaguara, 2017).

Este último plantea un futuro distópico, en el que los hombres, a raíz de un virus —cuestionado— deben eliminar de su dieta el consumo de carne animal y lo reemplazan por carne humana, criada para tal fin. Pero también hay un régimen de censura ante determinadas palabras, como “canibalismo”, y los silencios se tornan apabullantes y rotundos a medida que se suceden las páginas.

Dialogamos con ella para que nos cuente acerca de su experiencia en la escritura, su vínculo con la literatura, y también acerca de esta nueva normalidad y sobre los mundos posibles luego de la pandemia.

Fotógrafa: Denise Giovanelli


EPD: La primera pregunta tiene que ver con una cuestión muy particular de Cadáver exquisito, que me pareció muy interesante, y es el uso que le das a la palabra “palabra”. Tiene una carga siempre muy trascendente. La manera en la que los personajes usan las palabras describe a los personajes, como, por ejemplo: “Las palabras de Cecilia tienen agujeros negros, se tragan a sí mismas”, “Palabras sin bordes filosos”. Pero también describen una realidad. Quiero detenerme en dos frases específicas. Vos decís: “Hay palabras que encubren el mundo”, y “Un mundo que puede fracturarse con la palabra equivocada”.

¿Cuáles te parece que son en este contexto esas palabras encubridoras o equivocadas?


AB: Para mí, el lenguaje es político, nunca es inocente, y las palabras que decimos o dejamos de decir hablan de una manera que tenemos de posicionarnos en el mundo. Además, el lenguaje es un cómplice más en la construcción de la realidad y de lo que naturalizamos. Entonces, me parecía importante que en una distopía en donde lo que yo hago es construir una nueva realidad en la que es legal comer humanos, que el lenguaje estuviera completamente presente. Es por eso que hay palabras prohibidas, palabras que pueden romper ese mundo, como “canibalismo”, por ejemplo.

Considero que el lenguaje oficial, en general, encubre cosas y la poesía es la que revela y devela.


"El lenguaje es político, nunca es inocente"


Por eso, en las grandes distopías, como 1984, Farenheit 451 o El cuento de la criada, los libros se queman, los libros se prohíben, el lenguaje se reformula, y es por eso que el narrador, que es una tercera persona focalizada, está todo el tiempo atento a qué es lo que dicen las otras personas.

Creo que más que una palabra es un cúmulo de palabras el que hace que se quiebre el mundo, por ejemplo, las fake news. Te doy un ejemplo concreto: el traductor que tradujo mi libro al chino, que vive en Taiwán, me mandó fotos y me contó que en China salió una noticia falsa diciendo que las mascotas contagiaban el virus, entonces la gente las empezó a tirar por la ventana. Esto pasó, hay fotos, entonces, para vender más publicidad y para tener más clics, hubo páginas que inventaron esas noticias y la gente mató a sus mascotas. Ahí está el poder de las palabras y el por qué el lenguaje nunca es inocente. Las palabras pueden mover mundos y cambiar realidades.

Esa noticia es una más de todas aquellas que se hicieron y se hacen virales y que generan el miedo en la gente. Y el tema con el miedo es que puedas controlar a la población, que es otra de las cosas que trabajé en la novela.

Por supuesto que en la novela yo intenté hacer un balance entre lo que es la información, la desinformación y los silencios.

El problema de hoy, creo, es que se genera desinformación, paranoia, se genera miedo. Y eso se hace, también, con las palabras.

Uno de los ejemplos que me parece importante es que en el lenguaje español hay 101 sinónimos para la palabra “puta” y ninguna que hable de lo mismo para los hombres. Entonces, eso evidencia que vivimos en el patriarcado, y además esos 101 sinónimos son negativos. Ahora que estamos empezando a trascender esa matriz que es el patriarcado, que la estamos empezando a resquebrajar, creo importante empezar a resignificar palabras, entre ellas puta, como algo positivo.


"En español hay 101 sinónimos para la palabra 'puta' y ninguna que hable de lo mismo para los hombres"


Ese tipo de palabras también se pueden trasladar a lo que es la matriz de la carne. Hablamos de patitas, por ejemplo, para los cumpleaños de los niños, y ese diminutivo está escondiendo detrás no solamente el horror de un animal asesinado brutalmente, sino que además encubre que la patita está hecha con un porcentaje de pollo muy bajo. Y tiene mucho condimento y porquería, y eso también se encubre, y son los niños quienes lo comen.

Otro ejemplo con las palabras es “femicidio”, que hasta hace algunos años no se escuchaba, era “crimen pasional”. Y el problema ahí es que estás repartiendo la responsabilidad en dos personas, en cambio, “femicidio” habla de que hay hombres que matan a mujeres por ser mujeres. Al hablar, al decir las cosas como son, las descubrís y la gente es más consciente y la realidad empieza a transformarse de a poco. Si bien sigue habiendo femicidios, antes se justificaba al hombre y ahora se lo condena.

 

EPD: Es muy interesante lo que decís acerca de las noticias falsas. En ese sentido, ¿imaginás que algo de ese mundo distópico pueda sucederse luego de la pandemia? Se me ocurre como ejemplo que en Cadáver exquisito tuvieran que utilizar paraguas para evitar los excrementos de pájaros que tenían el virus.


AB: Me resulta difícil de responder al estar todos atravesados por la situación y no poder tomar distancia de análisis, porque no sabemos qué va a pasar porque está transcurriendo.

Cuando pensé lo de los paraguas en la novela, pensé que era una idea totalmente inverosímil, que era ridículo que lo pusiera, y después me pareció que sí tenía que haber algo así, porque a veces pasa esto, que en estas matrices que se van conformando y que vamos aceptando como naturales, hay cosas que hacemos que, a la distancia o con el tiempo, se ven absolutamente ridículas.

Por ejemplo, la tradición japonesa de reducir los pies de las mujeres, al punto de que prácticamente no pudieran caminar. Eso tenía sentido en su momento y era deseable, generaba deseo en los hombres. Hoy lo vemos y nos parece atroz.

Con respecto al barbijo, creo que es difícil porque desde mi postura de privilegio creo que son positivas las medidas que se están tomando porque evitan muertes, pero asimismo generan cuestiones negativas, como que haya gente que está quebrando, gente que muere de soledad, que el aislamiento le hace peor que el virus.

Pero es una situación super crítica en la cual no se sabe cuál es la solución, y el barbijo nos da sensación de seguridad y probablemente ayude a que el virus no se siga expandiendo.


EPD: Hay determinadas situaciones, especialmente referidas al trato hacia las “hembras”, que recuerda un poco al Gilead creado por Margaret Atwood. ¿Opinás parecido? ¿Creés que se puede tender hacia un lugar más opresivo para la mujer en este contexto de lucha del feminismo?

AB: Creo que los cambios de paradigma son sumamente lentos, y dentro de esos mismos cambios hay retrocesos, los puede haber, y no son sistemáticos, dependen de las distintas realidades.

He hablado con mujeres que me han dicho que para ellas el feminismo no tiene sentido porque ellas no ven el machismo como algo negativo. Entonces, claramente son mujeres que viven en un lugar de absoluto privilegio, que nunca vivieron algún tipo de abuso (lo cual es raro). Existen. Los cambios no se dan al mismo tiempo en cada situación. Entonces sí creo que puede haber reacciones. Cuando se cambia un paradigma, puede haber mucha resistencia también y, de hecho, la hay. En Estados Unidos ganó Trump, un misógino mundialmente reconocido y orgulloso de su misoginia. Y entonces una piensa que, con las luchas del feminismo de tantos años, esto no debería estar ocurriendo, y sin embargo ocurre, porque no depende solamente de estas luchas, sino también de muchas otras circunstancias: cambios graduales de la educación, de que las mujeres y los hombres eduquen a sus hijos con otro tipo de pensamiento, más abierto, con mayor diversidad, con mayor equidad.


"Los cambios de paradigma son sumamente lentos, y dentro de estos mismos cambios hay retrocesos"

En cuanto a Margaret Atwood, pasó esto que es muy loco. Yo no la había leído nunca, y estaba ya terminando la novela cuando empezamos a mirar la serie El cuento de la criada, me fasciné y me compré el libro. De hecho, en la primera versión de Cadáver exquisito, que mandé a Clarín, tenía una cita del prólogo de Atwood que me parecía muy buena, y de alguna manera no sé si me influyó porque ya lo estaba terminando, pero sí la gran similitud con Atwood que no fue buscada ni adrede es que las dos lo que hacemos es crear una distopía en donde no hay nada extraordinario. Es decir, mañana puede pasar esto, puede pasar la realidad de Atwood como mañana puede pasar la realidad que yo planteo. Mañana se puede empezar a gestar, porque no es que tiene que pasar algo del orden de lo maravilloso o Sci Fi (Ciencia Ficción), porque el virus en mi novela está totalmente cuestionado, no se sabe si es real o no, o si es toda una construcción para controlar a la población. Entonces, volviendo a tu pregunta sobre el feminismo, puede haber retrocesos dentro de este cambio de paradigma, que nadie va a ver un cambio radical, pero sí estamos viendo mejorías contundentes.


Fotógrafo: Alejandro Meter


EPD: ¿Tenés algún estilo de literatura predilecto? ¿Algún autor o autora?

AB: No sé si hay un estilo, yo leo todo de todo, permanentemente. Disfruto de obras que me movilicen de alguna manera. Porque me generan algún tipo de impacto, porque la temática tiene una mirada única, porque hay un manejo del lenguaje que me fascina.

En cuanto a autores, Kafka es uno de mis favoritos, cuando leí La metamorfosis se me voló la cabeza, me generó un impacto enorme, no podía creer que alguien pudiese escribir eso. Otro, que me costó mucho, que lo leí entero en inglés y en español es Joyce, con el Ulises creo que uno aprende muchísimo, es una lectura super comprometida, pero es fascinante. Son esas obras que uno puede estudiar toda la vida y va a seguir encontrando cosas, capas de análisis.


"Disfruto de obras que me movilicen de alguna manera"


Otra autora que me fascina es O’Connor, que sus cuentos son como piñas en medio de la cara, trabaja con todo lo que es el mal y me parece muy interesante que ella, siendo tan católica, haga una crítica a la religión.

También admiro mucho a Virginia Woolf, me parece que los universos que crea son maravillosos, y el manejo del lenguaje que tiene es sumamente sutil.

Marguerite Duras también me fascina. Lo mismo sucede con Clarice Lispector, que creo que tiene una prosa absolutamente personal y mucha profundidad en las reflexiones, por ejemplo, en La pasión según GH, habla de una mujer que entra al cuarto de la empleada doméstica y mata una cucaracha, y a partir de esto Lispector te escribe una novela que toca los temas más esenciales de la condición humana.

Juan José Saer, de los argentinos, es uno de mis predilectos, obras como Glosa, El entenado, El limonero real son obras mayores de la literatura.

Disfruto mucho de leer obras de terror, pero sé que hay muy poco muy bueno. Me pasa lo mismo con lo erótico.


EPD: ¿Qué estás leyendo ahora?

AB: Ahora estoy releyendo Alicia en el país de las maravillas, pero la versión original, no la adaptada para niños, porque la estamos dando en el taller de lectura, porque cada tanto nos interesa con la otra tallerista y escritora, Agustina Caride, analizar cuentos para chicos porque están llenos de simbología.

También estoy leyendo un ensayo que se llama Odorama, sobre la historia de los olores. Además, los Cuentos completos de Liliana Heker, la Poesía completa de Claudia Masín, que es una poeta argentina excepcional. Leo mucho al mismo tiempo.

Y estoy terminando de leer y releyendo cuentos de terror, porque me pidieron que escriba un prólogo para una antología de terror que se ve a adaptar a lectura fácil.


"Me pidieron que escriba un prólogo para una antología de terror que se va a adaptar a lectura fácil"

El proyecto es de una fundación se llama Visibilia, y lo que hacen es adaptar textos a personas dentro del espectro autista, con dificultades de lectura, entonces como quizá hay palabras que no logran entender y no logran llegar a esos textos, se los adapta, se los simplifica, se explican las palabras más difíciles, y los libros que se publican son de distribución gratuita.


EPD: ¿Estás escribiendo algún libro?

AB: Sí, en realidad estoy escribiendo, anotando cosas. Estoy investigando para el próximo libro. No digo mucho de qué se trata porque a mí me interesa investigar y ver si la idea funciona, si no se cae en el medio. No me obligo a escribir un libro si veo que la idea no va, y en este momento estoy en plena etapa de investigación y no sé qué va a pasar. En principio sigo investigando y anotando y ya veré qué pasa cuando me siente a escribir y tenga la idea más completa en la cabeza.

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