Entrevista a Alejandro Rath: "La situación del cine es catastrófica"

EPD habló con el director del documental "¿Quién mató a Mariano Ferreyra?”. Rath contó las problemáticas del cine nacional en medio de la pandemia, las políticas públicas adoptadas hasta el momento y el conflicto abierto por el streaming que involucra a Clarín.


Director de cine, Alejandro Rath nació en 1980 en Buenos Aires. Es egresado de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido. Dirigió junto a Julián Morcillo “¿Quién mató a Mariano Ferreyra?”, estrenado en abril de 2013 y que tuvo una importante repercusión en medios periodísticos y en el público, además de ser galardonado como mejor documental en los Premios Sur y los Premios Cóndor.

Rath hace varios años forma parte del colectivo de cineastas y de DOCA (Documentalistas de Argentina).

EPD habló con el Director en un momento muy particular para el séptimo arte. Con la actividad paralizada casi por completo producto de la cuarentena, Rath contó las problemáticas que atraviesa el cine argentino, las políticas públicas adoptadas hasta el momento y el conflicto abierto por el streaming que involucra al Grupo Clarín.  

¿Cuál es la situación del cine en estos momentos de cuarentena?

La situación del cine es catastrófica, se paralizaron todos los rodajes, inclusive se están suspendiendo rodajes que estaban pautados para el resto del año.

Al inicio de la pandemia, el Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina (SICA), estimó en 4000 la pérdida de puestos laborales. Es una cifra que debe estar creciendo a medida que proyectos que estaban pautados se posponen.

Nosotros tenemos la característica de trabajar con contratos temporales, es decir, que empiezan y terminan, con lo cual si no trabajamos, no cobramos. Esto hace que la gran mayoría de los trabajadores cinematográficos hoy estén sin recibir ingreso alguno.

Por el lado de la exhibición de cine, las salas están todas cerradas con una perspectiva lejana respecto de la vuelta. Es una parálisis que abruma.

¿Hay algún tipo de ayuda o asistencia por parte del gobierno nacional?

Por ahora lo único que existe es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), pero muchos de los trabajadores cinematográficos no han podido acceder por distintas razones: o porque no son monotributistas, o si lo son, pertenecen a otras categorías, o porque tienen contratos cercanos, con lo cual esa ayuda no llega. Además, es una cifra muy baja, estamos hablando de diez mil pesos, está lejos de las necesidades de cualquier sostén familiar o de vida, así que es poco.

¿Cuál es el rol del INCAA en estos momentos?

Actualmente está cerrado. No está yendo gente a trabajar al edificio. Lo que sí hay es un funcionamiento de manera remota con algunos trabajadores, que son los que no tienen personas o niños a su cargo.

Muchos de los expedientes con los que funciona El INCAA son todavía en papel, los digitalizados son solo los últimos años, con lo cual todo funciona muy lento, con muchas trabas, con muchas dificultades y con una perspectiva de acá en adelante compleja, porque no están funcionando, no se están nombrando comités de evaluación nuevos (los comités son los que deciden qué películas se van a subsidiar) y no están siendo nombrados porque no funciona lo que sería el órgano legislativo, la Asamblea Federal y el Consejo Asesor, con lo cual si bien hay una prórroga de los que están actuando y se supone que alguna evaluación está existiendo, todo es muy relativo y escaso.

Por otro lado, el Fondo de Fomento Concursable para Medios de Comunicación Audiovisual (FOMECA) que busca fortalecer a los actores de la comunicación sin fines de lucro, vio caer su recaudación fuertemente, teniendo en cuenta que se nutre del 10% de las entradas de cine, y que como todos sabemos por la cuarentena, no se están vendiendo.

Por otro lado, la recaudación del Enacom, según aduce la gestión, está cayendo porque hay menos publicidades en la televisión en cable. Nosotros eso lo ponemos en duda, quisiéramos ver los números, pero eso es lo que dice el Incaa.

En resumen, es un panorama difícil en la actualidad y difícil también para el mediano y largo plazo.

¿Qué están reclamando precisamente ustedes?

Nosotros podríamos dividir los reclamos entre lo que es la urgencia y lo que es el mediano y largo plazo. En cuanto a lo más urgente, creemos que debería haber un comité de crisis funcionando, que por ahora no existe, que incluya a las asociaciones y a la comunidad audiovisual en general del sector, a fin de elaborar un plan de contingencia. Ese plan debería ver de qué manera se liquidan todos los subsidios y distintos pagos pendientes de producciones en curso, que por muchas razones están atrasados.

Habría que ver también de qué manera arbitrar un subsidio que es necesario para los trabajadores del cine, que, como dije antes, no están recibiendo ingreso alguno y que se encuentran en una situación desesperante. Desde el Incaa o desde el Ministerio de Cultura, o de donde sea, debería arbitrarse algún tipo de ayuda económica mensual, que supere lo que es el IFE de diez mil pesos, para subsistir en tanto la actividad no vuelva a retomarse.

Por otra parte, las nuestras son actividades de mucha gente en los rodajes y si bien se están elaborando protocolos y pensando de qué manera se podría volver a la actividad, no parece que fuera algo que fuera a suceder rápidamente, entonces habría que ver de qué manera paliar estos tiempos más urgentes.

Luego, en el largo plazo, esto que comentaba antes, la caída de la recaudación del fondo, que deberíamos discutir de qué manera impacta, en cuánto y qué se puede hacer con lo que queda y qué se puede hacer también para aumentar esa recaudación.

Antes de la pandemia, nosotros planteábamos como debate con la gestión actual del Incaa, que asumió hace poco tiempo, sobre un plan de fomento que es como el plan maestro, que decide cómo se reparte la plata.

Nosotros venimos luchando desde el colectivo de cineastas para que ese plan de fomento esté dirigido principalmente al cine que tiene una función social y cultural independiente, y no vaya al cine que busca un lucro. Creemos que el fondo del plan de Fomento debe estar orientado a ese tipo de producciones, que son las que más necesitan un apoyo del Estado.

Lo que  hemos estado reclamando es formar parte de la elaboración de ese plan. Nosotros le llamamos “plan inclusivo y federal”, porque creemos que debe atender fuertemente la cuestión de las desigualdades sobre los recursos que fluyen en la ciudad de Buenos Aires con respecto al resto del país, que no se reparten de manera equitativa, y que debe haber además una mirada de género igualitaria.  

¿Cómo es el tema de los impuestos para que las plataformas de streaming tributen?

El debate sobre el streaming se está dando en todo el mundo y lo estábamos dando acá antes de la pandemia.

La Ley de Cine, de alguna manera, establece este tributo. Aunque fue creada en el año 1994, y en ese momento no estaba vigente este tipo de plataformas, en su espíritu estaba la idea de que el cable, la televisión, tributen. Estas plataformas serían un equivalente a esas formas de exhibición de cine que deberían tributar. Sin embargo, esto no está sucediendo. Las plataformas no tributan al cine y por lo tanto, el fondo de Fomento no se ve nutrido con estos ingresos.

En este momento, donde se vuelve más acuciante por lo que contaba antes de la caída de la recaudación para el Fondo de Fomento, el debate salió a la superficie y se está charlando también sus detalles legales.

Es un debate que involucra cuestiones muy técnicas, pero que implican también discusiones de fondo. La cuestión central es quién paga este impuesto. Nosotros nos oponemos a que ese impuesto se lo trasladen al usuario, que en estos momentos, además, está consumiendo mucho Netflix y otras plataformas.

Nuestra posición es que estas plataformas y empresas, que están facturando millones, deberían tributar, que el Estado debería hacer lo posible porque ese tributo no sea trasladado al usuario.

Por otra parte, se trata de un impuesto del 10%, no es algo que vaya a fundir a estas empresas. En todo el mundo se está dand un avance en la regulación por parte de los Estados sobre un negocio que usufructua también nuestra producción y nuestro trabajo, y que por lo tanto debería aportar también para la producción.  

Después, ¿cómo se instrumenta? Son debates más técnicos y que llevarán tiempo, luchas políticas, presiones y reacomodamientos. Pero bueno, nosotros bregamos por eso, porque se cobre, que sea cuanto antes, de la forma que sea y que no sea trasladado al usuario.

Hay una propuesta de que ese 10% surja de una rebaja del IVA a estas empresas. Nosotros no estamos de acuerdo. En estos momentos, con la pandemia, la recaudación del Estado es vital y nos parece que no se la puede afectar. Por eso nosotros creemos que sobre todo deberían aportar estas empresas que están haciendo grandes negocios, y no el Estado o el usuario.

¿Cómo juega Clarín en este debate?

Clarín lanzó una campaña diciendo que el Incaa quería cobrarles un impuesto a los usuarios de Netflix. Eso tuvo una gran repercusión.

Obviamente, Clarín está cuidando sus intereses, teniendo en cuenta que es el dueño de Flow. Por lo tanto, es una compañía que pagaría este impuesto. Básicamente, está en contra de cualquier regulación que pueda afectar un poquito su gran negocio. Y es paradójico, porque incluso parte de ese fondo de fomento después lo usa “patagónic” que es la empresa de cine de Clarín, para hacer películas, cosa que también es polémica.

Conclusión, nos sacan plata por todos lados y no quieren poner un peso, y son los mismos que están aprovechando la pandemia para pagarle en cuotas a sus trabajadores, así que es nuestro enemigo más claro y contra quien tenemos que luchar para imponer esta regulación en este negocio millonario.

Tenemos que ser muy cuidadosos de forma tal de que no afecten a los usuarios, tratando de lograr un frente común con los que consumen cine. No es una tarea fácil, pero creemos que hay que dar el debate y que hay que dar la batalla y que más temprano que tarde tendrán que tributar y apoyar de esa manera la producción cinematográfica.

El lápiz verde