¿Enseñamos Política y Ciudadanía en la escuela?

OPINIÓN. Una escuela verdaderamente defensora de la democracia desde el pensamiento y conocimiento es aquella que genera procesos de enseñanzas en sus aulas; esos procesos tienen que valorar la libertad, la responsabilidad entre todos.

Siempre hay que tomar el riesgo de aprender y enseñar. Política y Ciudadanía es una materia como ante era Educación Cívica, Instrucción Cívica. Enseñar política en la escuela como materia es una seducción con el futuro, nuestros alumnos tienen que saber en qué mundo viven. Nuestros alumnos al salir de la secundaria en unos años serán los constructores de los designios del 2030-32 esto desde un punto de vista de la difícil neutralidad y respeto por el que piensa distinto. La escuela es un lugar de convivencia no de politiquería.

Muchos nos quejamos de que el mundo va mal, de que las cosas en nuestro país están mal, que los gobiernos son ineficaces, que la mayoría de los políticos son oportunistas, que solo llegan a poder para satisfacer sus ansias de poder; pero… ¿Qué hacemos para mejorar las cosas desde la educación?

Nada más ridículo que las personas que se quejan y se quedan sentadas, erigiéndose en juez de todo y de todos, al menos para mí es una condición para ser un mediocre.

Un Estado no se construye de una sola vez y en solo día, ni es el resultado de hombres perfectos e infalibles. La política como ciencia es el eje principal donde se articulan las decisiones de los gobiernos la política es el lugar donde las personas conviven y expresan sus intereses e ideas, esto es desde la antigüedad con el surgimiento de los primero estados; Aristóteles decía que el hombre es animal político. Como sistema para está presente en todos los ámbitos de nuestra vida en sociedad, partidos políticos, las ONGs, el Centro de Estudiantes que están en las escuelas secundarias, las escuelas, etc.

La política representa la insuperable posibilidad de “cambiar las cosas que no nos gusta en nuestra sociedad desde el consenso y disenso para luego lograr una comunidad justa y organizada en un contrato social delegada por el derecho al voto. En este sentido el ejercicio de la ciudadanía, viene impregnada de proyectos, de emociones, ser, vivir mejor, de compromisos, pero también de utopías que todos tenemos. La educación y la educación en política es el camino para que vivamos en un mundo más justo con alumnos que salgan a tener responsabilidades y derechos en la sociedad que están viviendo.

¿Cuáles son mis derechos? ¿Cómo los hago respetar? ¿Qué debo hacer para que mis derechos se cumplan? ¿Qué debo hacer para cumplir mis obligaciones? ¿Quiénes deben cumplir y hacer cumplir mis derechos?, y ¿qué pasa con quienes atropellan e irrespetan mis derechos y los derechos de los demás?

Una escuela verdaderamente defensora de la democracia desde el pensamiento y conocimiento es aquella que genera procesos de enseñanzas en sus aulas; esos procesos tienen que valorar la libertad, la responsabilidad entre todos. Los alumnos en ese proceso de enseñanza los tienen que hacer propios y difundirlos en sus conductas porque tenemos que forjar la necesidad de un libertad responsable, la solidaridad con base en el respeto de los Derechos Humanos y colectivos; el bienestar es para todos no para los que gozaban privilegios con los estamentos en la Edad Media para luego concientizar a los que se educan, a la vez que se emancipan.

Nuestra misión como docentes de aula es formar ciudadanos con autonomía, que esa autonomía sea de pensamiento en libertad, constructivo, con oportunidades de correr sus propios riesgos de juicio, responsabilidad y acción, con libertad de criterio frente a las distintas opciones que se le presenten en sus vidas para que no les patentes las ideas y vivan una libertad plena. Esta sentencia no debe correr “Pueblo bruto, pueblo dominado” no va más. Son ellos, los alumnos, los que han dominar la escena del futuro, ya sea social, económica o política, deben llenar y llevar la voz de las demandas y cambios que pueda tener el sistema político del país.

Una propuesta pedagógica, sería por ejemplo, en las clases que analicen el desarrollo de la diversidad de pensamientos predominantes en la sociedad actual así no tendríamos mentes cerradas que viesen y censuren a los que piensan distintos y decir que son enemigos del país.

Educar en política es educar en los derechos y obligaciones por que en las obligaciones se educa. Ni la justicia, ni la verdad, ni la compensación económica tienen la virtud de reparar la pérdida de los derechos políticos, sociales económicos, humanos. Aquí juega un papel importante hacer de los alumnos futuros hacedores responsables.

Hablar de política para muchos sigue siendo todavía sinónimo de demagogia, hipocresía, corrupción. La política permanece asociada al enriquecimiento personal, a la búsqueda de poder, al clientelismo, al alejamiento de los políticos en relación con los problemas de la gente. En otras palabras, el concepto refiere metafóricamente a lo “sucio”, a lo “malo”, lo “conflictivo”, lo “peligroso” y por ende, la mejor decisión sería alejarse de la Política, es decir, desinteresarse por la actividad política.

Eduquemos en la práctica política para que los malestares de nuestra sociedad actual no se reproduzcan en las escuela que se convierta muchas veces en caja de resonancia de los problemas de la sociedad.

Cuanto más complejo y más difícil de entender el marco legal, mayor es el espacio para la arbitrariedad y el favoritismo político, por eso debemos educar en la política para ser libre. Siempre hay que tomar el riesgo de aprender y enseñar.



Sobre la autora: Prof de Historia. Revista El Arcón de Clio. Ganadora de Seis Premios UBA. Manuales de CDC de Tinta Fresca-Alfaomega. Personalidad destacada de la Educación del HCD de La Plata.

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