¿En qué se beneficia Argentina con el acuerdo de la deuda?

Un informe del CEPA identifica una serie de consecuencias positivas tras el acuerdo alcanzado por el ministro Guzmán con los acreedores.

Tras meses de negociación, Argentina, a través del ministro de Economía Martín Guzmán, finalmente logró el acuerdo con los bonistas bajo ley extranjera para reestructurar su deuda. En total, el pasivo reestructurado asciende a aproximadamente US$ 68.800 millones de stock de capital. 

Los efectos positivos fueron inmediatos: el dólar blue se desplomó, cotizando a $128, ocho pesos menos con respecto al día de ayer. También tuvieron un efecto positivo en las acciones en el valor de los bonos argentinos, que mostraron un fuerte repunte. 

Por fuera de la coyuntura de corto plazo, de acuerdo con el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el acuerdo trae aparejado para el país los siguientes beneficios en el mediano y largo plazo: 

  • En los primeros años, permite un ahorro en moneda extranjera (dólares) y en moneda local (pesos). 
  • Permite despejar vencimientos de los próximos años y con ello, recuperar una senda de crecimiento: si entre 2020 y 2024 vencían nada más y nada menos que US$ 63.664 millones por todo concepto (capital e interés, deuda pública y privada, ley local y extranjera), la Argentina va a pagar sólo US$ 6.116 millones aproximadamente. 
  • Descomprime la demanda de dólares, clave en una economía como la de nuestro país, atravesada por la recurrente restricción externa.
  • Permite liberar ingentes recursos fiscales para atender la pandemia y para recuperar el consumo y la producción, y con ello el crecimiento económico. En el presupuesto 2019 los intereses de deuda alcanzaron el 21% del total de gastos. 
  • En el verano, los bonistas arrancaron ofreciendo un acuerdo por US$ 92 de valor Presente Neto por cada US$ 100 de valor original de cada título. En febrero los acreedores ya ofrecían U$S 75. En la primera oferta del Gobierno argentino, en abril de 2020, se propuso pagar U$S 40 y los bonistas allí contra-ofertaron US$ 65. La brecha seguía sin cerrarse. En la propuesta argentina del 5 de julio: Martín Guzmán ofreció US$ 53 por título. Finalmente el acuerdo se cierra entre u$54 y U$55: los acreedores redujeron su oferta 70%; Argentinalo mejoró 35%. 
  • Aunque algunos medios adelantaron que habría concesiones legales a los bonistas para restringir las mayorías en futuros canjes, lo cierto es que Argentina en el comunicado mantuvo su posición al respecto: “Argentina, sujeto a la oportunidad en que se evidencie su apoyo por parte de la comunidad internacional en sentido general, ajustará ciertos aspectos de las cláusulas de acción colectiva en los documentos de los nuevos bonos”. Es decir, aceptará esos acuerdos siempre y cuando sean considerados como criterio general en las negociaciones de deuda actuales en el mundo. Se discute cual será la soberanía de los Estados frente a los acreedores para negociar sus deudas.
  • Argentina logró imponer su "curva aplanada" de vencimientos y comprar tiempo en los próximos 5 años, que era el plato fuerte de la oferta original. 
  • A esta altura del partido ya nadie puede discutir la buena fe de la propuesta argentina, que se mantuvo incluso frente al escenario de pandemia.
    Para poner en valor: Ecuador está reestructurando su deuda a la par de la Argentina, por un monto menor (US$ 17.400 millones), con una oferta cercana a US$ 59 de Valor Presente. Es decir, nuestro país logra un acuerdo con una sensiblemente menor oferta a la del ejemplo que BlackRock quiso que se emulara.
  • Un comentario técnico importante: no esperen grandes modificaciones del ratio deuda/PBI, dado que cálculo se realiza considerando stock de capital de deuda y no hay grandes quitas al mismo, sino que la clave es reducción de intereses y extensión fuerte de plazos.
  • ¿Qué cambia el acuerdo en la vida de las y los argentinos? Se podría esperar un relajamiento de las tensiones cambiarias por un tiempo, posiblemente reflejado en la evolución del CCL. A la par, se gana margen fiscal para financiar transferencias a sectores populares (ATP,
    IFE, Jubilaciones, etc). El eventual acceso al crédito internacional en el mediano plazo podría abaratar la financiación de las empresas en un contexto de pandemia donde el apalancamiento es fundamental.
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