El virus que mata a las pymes

Por: Camila Covas


El gobierno de Alberto Fernández recibió una economía que se encontraba sumida en una profunda recesión, con altos índices de desempleo, donde el discurso de “pobreza cero” quedó solo en palabras, y con un volumen de deuda bruta total de un 89,4% del PBI en 2019. La gestión económica de Cambiemos, llevó adelante graves retrocesos sociales y provocó un gran deterioro económico y productivo. La desocupación llegó a marcar un 9,7%, la actividad industrial estaba en caída, la industria instalada contaba con una capacidad ociosa que rozaba el 40% y la inflación registró niveles récord.

Las metas propuestas por el gobierno para hacer frente a la herencia recibida se pusieron en marcha. Sin embargo, se vieron sumamente afectadas por la pandemia del Covid-19. Como es de sumo conocimiento, Argentina y gran parte del mundo se encuentran inmersos en el aislamiento social, preventivo y obligatorio. Dicho aislamiento redujo al mínimo la actividad económica y a medida que la “cuarentena” continúa prolongándose la economía y todo el tejido social acentúa su extrema fragilidad.

Si centramos la atención en el sector de las PyMEs, en el período 2015-2019 se registró, -de acuerdo con el Centro de Economía Política (CEPA)- una reducción de más de 22 mil empresas como resultado de la apertura de las importaciones, el aumento de las tarifas y las tasas de interés, junto con la baja de los salarios. Desde los inicios del gobierno del presidente Alberto Fernández, el Estado viene implementando una serie de medidas para acompañar al sector, como la puesta en marcha de una moratoria que permitió financiar en plazos de hasta 10 años toda deuda impositiva, aduanera y de la seguridad social, y pagar una única cuota mensual.

Si la situación para el sector era crítica, la pandemia no hizo otra cosa que acentuarla. De acuerdo con los datos relevados por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el sector se encuentra al límite del colapso. La producción de las pymes Industriales mostró una caída interanual en febrero de un 21,3 por ciento y en marzo un derrumbe de un 28,8 por ciento interanual.

Ante el dificultoso escenario, desde el gobierno se diseñaron una serie de medidas que tiene como objetivo dar alivio al sector. A través del DNU 332/2020 se anunció el llamado "Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción". El mismo está destinado a apoyar a empleadores y trabajadores de micro, pequeñas y medianas empresas, afectadas por el cese o disminución de la actividad productiva debido a la pandemia. Se trata de un esquema de compensaciones sobre el monto de salarios que deben abonar los empleadores y que varía de acuerdo con la cantidad de empleados. En algunos casos, se prevé "la postergación o reducción de hasta el 95% del pago de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino" y una "Asignación Compensatoria al Salario para todos los trabajadores en empresas de hasta 100 empleados. Un punto importante del decreto es que quienes adhieran a sus beneficios, durante su vigencia, deberán abstenerse de disponer despidos.

Las pymes necesitan más apoyo que antes y medidas diferenciales. A las iniciativas nacionales se le suman las diferentes contribuciones de los gobiernos provinciales. Hace unos días el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof presentó un plan de impulso productivo que consta de nuevas líneas de créditos para Pymes y de ayuda para empresas ligadas a la producción de insumos para la salud. El gobernador reafirmó su compromiso con el sector y aseguró, “No queremos dejar caer a nuestro aparato productivo, tenemos que cuidar la salud y asistir a nuestras empresas, nuestras PyMEs y a los trabajadores”.

Es claro que estamos ante una situación extraordinaria a nivel mundial y el rol del estado vuelve a estar en el centro del debate. Por nuestra experiencia no quedan dudas de que un estado fuerte y presente, que implemente políticas activas de asistencia económica y social es la mejor de las opciones a la hora de enfrentar la pandemia. Un comportamiento que se replica a nivel mundial en gran parte de los países a través de distintos programas de transferencias directas e indirectas de dinero a los sectores más afectados de la población, con la clara intención de reactivar la demanda y minimizar las consecuencias económicas. Nuestra sociedad fue duramente castigada durante los cuatro años del gobierno neoliberal de Mauricio Macri y las Pequeñas y medianas empresas han sido una de las principales víctimas. El estado actual, sin embargo ha mostrado determinación en la intención de resguardar a este sector y morigerar así la caída de la actividad económica.

* La autora es Licenciada en Economía Política de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

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