El triunfo de Alberto en perspectiva sudamericana

Por: Martín Astarita

¿Derrota digna del gobierno o triunfo contundente de Alberto Fernández? Las elecciones presidenciales en la Argentina consagraron un nuevo presidente, pero el debate suscitado en torno a la interpretación de los resultados sigue abierto. Desde el oficialismo, se remarca con exagerado tono épico la remontada que logró Mauricio Macri desde las PASO a las generales, que lo ubicaron, aún perdiendo, con un nada despreciable 40%. En la fila de los ganadores, en cambio, resaltan la victoria en primera vuelta, la distancia de 8 puntos (que podrían ser más cuando termine el escrutinio definitivo) y el hecho histórico de que es la primera vez, en Sudamérica, que un presidente busca la reelección y no lo logra.

Siguiendo esta perspectiva regional, es posible incorporar una nueva dimensión al análisis. Al revisar los resultados de las elecciones presidenciales en Sudamérica se pone de manifiesto que, con excepción de la aún discutida reelección de Maduro en 2018, la victoria de Fernández en primera vuelta con el 48% de los votos es la más holgada y contundente en el período 2015-2019. Como se observa en el siguiente cuadro, de las 11 elecciones presidenciales que hubo en Sudamérica en dicho período, en 7 se recurrió a una segunda vuelta para dirimir la contienda. Además de los ya mencionados casos de Alberto Fernández y de la polémica reelección de Maduro, hay un tercer caso -también sujeto a discusión- de Bolivia 2019 con la ajustada victoria de Evo Morales en primera vuelta, y el triunfo en 2018 de Abdo en Paraguay con el 46,5%, sin recurrir a balotaje.  



El período tomado como referencia para nuestra comparación no es arbitrario. Hay relativo consenso entre los especialistas en que 2015 marcó el fin de la era progresista en la región. Pero ese año, según surge de nuestro relevamiento, se terminó algo más que cierta inclinación ideológica por parte de los gobiernos del sur. Quedó clausurado un período en el que los oficialismos encontraban muchas facilidades para reelegir. Cabe recordar, por ejemplo, el triunfo de Evo Morales con el 63% (2014), el 57% de Correa en Ecuador (2013) y el 54% de Cristina Fernández en 2011.

A partir de 2015, lo que vino como recambio del progresismo no fue, sin embargo, un tsunami conservador sino más bien un período de grandes dificultades para los oficialismos y de mucha inestabilidad política, como bien señalan Fraschini y Tereschuk (http://artepolitica.com/articulos/todo-lo-solido-se-desvanece-en-america/). Los autores encuentran que, a partir de ese año, los oficialismos no pudieron revalidarse con excepción de Paraguay y del ya mencionado caso de Venezuela. Esa tendencia parece estar en consonancia con los datos surgidos de nuestro relevamiento. En efecto, todo parece indicar que el fin del progresismo latinoamericano dio inicio a una etapa políticamente más inestable en Sudamérica, caracterizada por el surgimiento de presidentes electos en comicios muy ajustados. En tal sentido, el 48% alcanzado por Alberto Fernández para ganar en primera vuelta no parece poco.

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