“El teatro es resistencia, siempre”

El País Digital habló con Walter Ghedin, autor de la obra de teatro “Delirio de amor” que se presenta los sábados en el Teatro La Comedia. El amor, la locura, el arte y el teatro como reflejo de la realidad social y cultural.


La locura, el arte como escape a la monotonía de un pueblo y cómo el amor puede completar un vacío estructural cuya función es dar sentido e identidad. Eso y mucho más es “Delirio de amor”, la nueva obra del psiquiatra y sexólogo Walter Guedin que se presenta todos los sábados a las 18 horas en el Teatro La Comedia.

El País Digital habló con el autor sobre la locura, el amor, la actuación, la escritura y lo que significa montar una obra de teatro en medio de la crisis que atraviesa el país.  



Sos médico psiquiatra, sexólogo y psicodramatista y “Delirio de amor” es tu cuarta obra de teatro. ¿Qué te llevó a escribir teatro? 

Siempre me interesó el teatro como fenómeno de interacción social, esa comunión entre el público y el hecho vivo que transcurre en el escenario. Además, empecé a hacer teatro en la adolescencia, durante la dictadura. En ese momento había que usar un lenguaje metafórico para hablar del horror que estaba ocurriendo y el público entendía el mensaje que estaba en el subtexto o en la puesta.

Recuerdo que empecé trabajando en la obra de “Esperando al Zurdo”, de Clifford Odets y la profesora de literatura nos llamó la atención y nos dijo: "Ya mismo le cambian el título porque van a tener problemas", y así pasó a llamarse “Tres Pantallazos en la década del 30”.  Sin embargo, el espíritu de la obra no se modificó.

El teatro me acompañó siempre, formándome como actor, director y dramaturgo, viajaba de La Plata a Buenos Aires a tomar clases con Ricardo Monti que en ese momento estaba prohibido.

El teatro cuenta historias que nos pasan, refleja la realidad social y cultural. Es resistencia, siempre.  Desde la obra más comercial hasta la más profunda siempre habrá algo para rescatar, desde el humor, el costumbrismo, el grotesco o el absurdo, la humanidad con sus diversas manifestaciones está presente en el hecho teatral.

 

La obra trata sobre un tema que genera nostalgia: el cine de pueblo, la época dorada de las divas. ¿Cómo fue el proceso de escritura de “Delirio de amor”? 

“Delirio de Amor” es una obra sobre la locura, habla de cómo el amor puede convertirse en un síntoma que tiene como fin llenar vacíos existenciales.

El delirio salva a la persona de no caer en la desintegración, en la destrucción.  Esta es la idea central.

El delirio de amor fue descrito por el psiquiatra francés Clérambault en 1920 y se caracteriza por la idea que la persona tiene de que un personaje público: un artista, un político, un monarca, etcétera, se ha enamorado de esa persona y le envía mensajes y señales para hacerle saber su amor.

En esta obra todo transcurre en un pueblo donde tiempo atrás funcionó un estudio de cine, ahora abandonado. Allí se reúnen los cinco personajes con el fin de hacer una carroza alusiva al cine clásico, la sorpresa es que esos seres huérfanos de las luminarias de los otrora estudios que le daba vida y prosperidad a los habitantes del pueblo, han desarrollado un delirio de amor para subsistir frente a la monotonía. Es también un reconocimiento a ese cine que alimentó la imaginación y el alma de generaciones pasadas, y un deseo de recuperar las pasiones que se han perdido.



¿Pensaste en los actores y actrices que iban a interpretar a los personajes?

No pensé en las actrices y actores que podían representar los diferentes roles, dejé esa tarea para charlar con el director Carlo Argento. Cuando escribo me concentro en el personaje y las situaciones que le toca vivir.


Presentaron la obra en el Teatro La Comedia en un contexto complejo para la industria. ¿Cómo ven la situación actual del teatro?

Llevar una obra a escena en este momento del país es un gran esfuerzo. Hacemos teatro porque lo amamos y queremos que siga vivo dada su importancia como expresión cultural, social y artística de un pueblo. El teatro es nuestra identidad en movimiento constante, nunca debe detenerse, cuenta lo que nos pasa como sociedad dentro de un mundo globalizado.

Sin embargo, la realidad de hacer frente a los gastos de producción, la poca o nula ayuda del Estado, la baja en la venta de localidades, etcétera, conspira en contra, pero nada podrá con la esencia del teatro y con la gente que lo amamos, ese amor es incondicional y supera cualquier contingencia adversa.



Actúan: Silvia Perez, Víctor Malagrino Elvira Villarino Marcela Jove y Judith Gabbani

Libro: Walter Ghedin

Diseño de Vestuario: JUAN MICELI

Diseño de Escenografía: ALEJANDRO MATEO

Artes Visuales: LUCIO BAZZALO

Diseño de Iluminación: MATIAS CANONY - CARLO ARGENTO

Diseño de Maquillaje: CHOLU DIMOLA

Diseño Gráfico: NAHUEL LAMOGLIA

Fotografía: NACHO LUNADEI

Prensa: BMZ Comunicaciones

Asistente de dirección y producción: MAXI TAMBORINI

Producción: WALTER GHEDIN

Dirección: CARLO ARGENTO

TEATRO LA COMEDIA

Rodríguez Peña 1062 – CABA - todos los sábados a las 18:00 hs.

Entradas en venta en la boletería del teatro y por Plateanet.

Rouvier