El doble tablero: ideología y economía

Por: Tomás Aguerre

El debate sobre el resultado de las elecciones del 27 de octubre en la Argentina se zanjó, quizás, demasiado rápido: “fue la economía”. Pero, ¿ahí termina todo? Aún cuando hubiera sido sólo la economía, ¿qué significa “fue la economía”?

Decir que la economía explica un resultado electoral es una operación de sentido que bien vale deconstruir para entender mejor.

En su sentido más común, decir que fue la economía implica decir que hay un solo tipo de votante que aplica la siguiente racionalidad a su decisión: evalúa su situación personal económica o la de su país durante los últimos cuatro años y, en función de dicha evaluación, premia o castiga al oficialismo.

Pero, aunque ocurrió, eso no fue lo único que pasó en las elecciones del 27 de octubre en Argentina. La consultora de investigación en opinión pública Ágora realizó una investigación sobre las motivaciones del voto. Para ello, construyó un modelo analítico que aborda cinco tipos posibles de votantes: blandos y duros del Frente de Todos y Juntos por el Cambio; y no polarizados, es decir, votantes que eligieron terceros partidos o no fueron a votar.

El estudio tiene una serie de datos interesantes que pueden consultarse aquí pero uno relevante para lo que estamos intentando dilucidar: que las motivaciones del voto cambian de acuerdo al tipo de votante. Cuando se hace análisis político, y especialmente cuando se habla de electores, es natural y necesario realizar generalizaciones. Después de todo, la elección en sí misma es una generalización.

Eso no impide, sin embargo, acercar más la lupa a esas generalizaciones para comprender sus elementos desagregados. Para encontrar así que, incluso, el elemento definitorio pudo haber sido la economía pero para reconocer de qué manera lo fue y para quiénes.

Así, la investigación sugiere que tanto para el votante duro del Frente de Todos como para el de Juntos por el Cambio su situación económica personal y la del país en general no fueron los aspectos determinantes para tomar la decisión de su voto. Lo mismo sucede con el votante blando de Juntos por el Cambio: su rechazo al Frente de Todos se explica más por razones ideológicas que económicas.

Queda entonces un solo tipo de votante para el cual el factor económico cumple un rol determinante: el votante blando del Frente de Todos. Este tipo de votante, caracterizado por tener un mejor recuerdo de la economía de Cristina Kirchner que la que tiene de Macri, con expectativas positivas sobre el futuro gobierno de Alberto Fernández, puso en consideración como factor primordial la performance económica del gobierno de Macri durante estos cuatro años y en función de eso decidió su voto.

Cabe describir entonces que las elecciones se jugaron en dos tableros a la vez: uno el de votantes duros, donde cada espacio podía apelar a sus votantes ideológicamente más cercanos; y otro el espacio de los votantes blandos, donde cada fuerza política tenía desafíos diferentes.

A simple vista, el desafío más complejo lo tenía el Frente de Todos: necesitaba una estrategia en un terreno (la apelación a la ideología) y una diferente en el de su votante más blando. El resultado fue exitoso pero no por el resultado sino por la posibilidad de incorporar a los dos tipos de votantes, interesados en distintos aspectos, al mismo espacio político.

Al mismo tiempo, tener en cuenta este escenario de doble tablero permite comprender mejor el cambio de estrategia de Juntos por el Cambio luego de las elecciones primarias de agosto. Allí, el gobierno de Mauricio Macri abandonó cualquier intento por explicar o justificar sus acciones económicas durante cuatro años y se concentró en lo que sus votantes, duros y blandos, le reclamaron: la conformación de un espacio político que los represente no como gestión de gobierno sino como identidad política. De ahí que, contraintuitivamente, la fuerza que había venido a “despolitizar” el debate público termine construyendo un tipo de votante incluso mucho más homogéneo entre sí que el que terminó consolidando al Frente de Todos.

La economía, por supuesto, explica una parte de lo que sucedió en las elecciones del 27 de octubre. Pero es necesario seguir entendiendo de qué y de quiénes hablamos cuando nos referimos a “la economía” como un hecho dado.

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