El desplome de YPF, la otra pesada herencia de Macri

La compañía petrolera vale en el mercado la mitad de lo que valía en diciembre del 2015, cuando asumió Cambiemos. La empresa está sobreendeudada y en estos años cayeron su producción y sus ventas.

Cuando termine su mandato, Mauricio Macri dejará una YPF en una situación preocupante. Híperendeudada, con una producción energética en caída y con sus acciones en el nivel más bajo de su historia, la empresa petrolera de mayoría estatal enfrenta un futuro complicado. Es un aspecto de la pesada herencia de Cambiemos del que poco se habla, pero que Alberto Fernández sigue muy de cerca.

Macri supo hacer del desarrollo de Vaca Muerta en particular y de la cuestión energética en general uno de los pilares discursivos de su gestión. Pero lo cierto es que a pocos meses de que concluya su gobierno, los resultados de YPF son calamitosos. Uno de los indicadores más alarmantes es el de su descapitalización bursátil: las acciones de la compañía en Wall Street llegaron a tocar en la primera semana de septiembre los 8,14 dólares, su valor más bajo desde que ingresó en la bolsa de Nueva York en 1994. El desplome es aún mayor que durante la crisis del 2002, cuando había default y la empresa estaba en manos de Repsol.

Macri no privatizó la compañía insignia del sector energético, pero la depreció fuertemente. Los papeles de YPF se venden a la mitad de lo que valían al momento en el que Cambiemos accedió al poder, y a menos de la tercera parte de lo que llegaron a cotizar en 2018 (26 dólares).

Valor de las acciones de YPF en Wall Street en los últimos 5 años.

El desplome mayor de su valor de mercado ocurrió después de las PASO. El viernes anterior a las elecciones primarias YPF valía alrededor de US$6.500 y ahora cotiza en torno a los US$3.250 millones, exactamente la mitad.

Pero no es posible adjudicar la debacle de la compañía petrolera al resultado de las primarias y al temor que generaría en los mercados un eventual regreso del peronismo al poder. De acuerdo a los balances trimestrales, durante los tres primeros años de la gestión de Cambiemos, las reservas de YPF cayeron un 12%, las inversiones un 18%, la producción de gas un 5% y las ventas, un 2,9%.

Más aún, en el primer semestre del 2019, el balance de la compañía arrojó una pérdida de $10.480 millones y, en total, su nivel de deuda alcanza los US$9.000 millones, cifra que preocupa y mucho a los accionistas. En este sentido, no parece acertado echarle la culpa del descalabro al éxito electoral de Alberto Fernández. Los problemas vienen de mucho antes.

El candidato peronista puso a YPF como un ejemplo de la desvalorización que atravesaron las empresas bajo el gobierno de Macri. En su paso por España, Fernández advirtió que no tenía sentido tener petróleo si las multinacionales se lo iban a llevar. Un indicio de la jerarquización que piensa para YPF, que bajo las directivas de Macri y del ex ministro de Energía Juan José Aranguren perdió participación en el mercado a manos de otras compañías.


¿A quién ubicará Alberto al frente de la empresa estatal en caso de llegar a la Casa Rosada? Algunas versiones señalan que Sergio Massa pidió tener influencia directa en la compañía. También se menciona a Miguel Galuccio, ex CEO de la firma, y hombre de contacto en materia energética de Cristina Kirchner. Algo es claro: si el peronismo regresa al poder, además de regenerar la economía, deberá encarar la recuperación de YPF.

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