El camino empezó en Neuquén

Por: Ricardo Rouvier

La mayoría cree que el gobierno marcha a una derrota electoral en octubre. Si aplicamos un criterio lineal entre el ahogo económico que provoca la recesión en gran parte de la sociedad y la decisión mayoritaria de elegir a alguna opción opositora, podemos inferir que va a ser muy difícil que el gobierno logre revertir la voluntad de una masa neta que quiere castigar al gobierno de Macri. Su única esperanza está en que ese conglomerado opositor nunca logre completar su unidad.

El gobierno podría evitar un derrumbe electoral si hubiera un shock de crecimiento económico, que está más cerca del pensamiento mágico que de la realidad. La situación no va a cambiar sustancialmente debido a la dureza de la crisis, y a la impagable deuda contraída. En todo caso los cambios previsibles serían pequeños brotes: una buena cosecha mejoraría la reserva en divisas, y una inflación que tal vez en el segundo trimestre pueda disminuir pero que no dejará de ser alta. El gobierno sabe que una nueva crisis de la divisa como la del año pasado lo pondría al borde del nocaut antes de subir al ring. Por eso la sensibilidad entre tasas y valor del dólar seguirán sus vidas paralelas.  

El discurso pletórico de emocionalidad del Pte. en las sesiones de apertura el 1 de marzo en el Congreso refleja un intento de reposicionamiento, que hizo recordar el puñetazo de De la Rúa en la mesa, en que ambos tenían que mostrar carácter mientras el país marchaba a su derrumbe.

Mientras tanto, comenzó la carrera electoral y el primer peldaño fue Neuquén, sobre lo cual señalamos las siguientes reflexiones. La primera no tiene que ver con la política en sí misma y es la cantidad de operaciones e informaciones falsas incluida la difusión previa de encuestas con datos inventados. Las redes sociales son excelentes ventanas para observar como la verdad y la honestidad intelectual huye por las alcantarillas.

En relación a los resultados, lo primero que hay que decir es qué a pesar de las operaciones mencionadas que forzaban a nacionalizar resultados, podemos decir que es escasa; no nula, escasa, la presencia de lo nacional en la provincia. Lo segundo que podemos señalar es qué si se puede anticipar una tendencia, facilitada por el desdoblamiento de doce provincias, que es la confirmación de los gobiernos locales, sean peronistas o no peronistas. Es decir, que el poder territorial se mantendrá bastante parecido a lo que es en la actualidad.

Es obvio señalar que aquellos distritos que no se desdoblan la incidencia de lo nacional sobre lo provincial es mayor; ni que decirlo para CABA o para la Provincia de Bs.As.

La otra tiene que ver con las performances de los participantes. El MPN volvió a ratificar su dominio local desde 1962, y la relación amigable con el gobierno de Macri no le generó ni ganancias ni pérdidas. La performance del MPN comparado con 2015 son muy similares obteniendo un 40% de los votos.   

Unidad Ciudadana que aparecía en pronósticos oscuros empatando con el oficialismo local obtuvo un segundo lugar, lejos del primero y también lejos de Cambiemos. Rioseco había obtenido hace 4 años atrás el 31,20% y ahora bajo unos cinco puntos.

Se había pronosticado un batacazo del candidato que había compartido una foto con Cristina F. de Kirchner; y se confirmó lo que ya sabíamos; no es lo mismo que CFK sea a que no sea candidata. De ninguna manera el resultado de la provincia petrolera augura resultados adversos a futuro para el peronismo/kichnerismo. Tampoco puede dejar de mencionarse, como otra consecuencia de las elecciones habidas la pérdida de caudal electoral de Cambiemos. Es fácil predecir que esto va a seguir ocurriendo.

El desempeño de un viejo conocido de los neuquinos “Pechi” Quiroga hizo una mala elección en que se registró un drenaje de votos que fueron a la “evitación” que el peronismo/kichnerismo pusiera en peligro la reelección de Gutiérrez. Pasó del 20,84% del 2015 a 15%

No se puede dejar de mencionar que el total general de la orientación del voto hubo un 10% para el ex gobernador del MPN Jorge Sobisch, votos que seguramente hubieran engrosado al oficialismo local.  

La única esperanza electoral que tiene el oficialismo es lograr focalizar en la ex Pta. como factor tan negativo que refuerce la posibilidad de Cambiemos por la opción de “no volver al pasado”. El escrutinio neuquino, posiblemente refuerce, tal vez en demasía, está hipótesis de la Casa Rosada.

La jugada electoral de Cambiemos se concentra en el ballotage, aceptando inclusive que Unidad Ciudadana obtenga el mayor número de votos en la elección general de octubre. Eso hace que varios dirigentes, gobernadores peronistas entre otros, organizaciones sociales, que están cerca de la ex Pta. consideran que no debe ser candidata. Si necesitan para ganar, su caudal de votos, que es el mayor en el espacio, pero la derrota puede acecharla en la segunda vuelta. Los factores a favor o en contra de su candidatura ponen a CFK en un verdadero dilema. Cuestiones políticas y personales se mezclan en un mar de contradicciones y anhelos profundos de restitución. Es para pensarlo, sin duda. 

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