El Brasil de Bolsonaro: ¿reconstrucción o desmoronamiento?

A la crisis sanitaria con efectos devastadores ahora se le suma la institucional, Bolsonaro enfrenta: cambios en su gabinete, distanciamiento de las fuerzas armadas y la vuelta de Lula.


Jair Bolsonaro asumió la presidencia del país brasileño a principio del año 2019. El presidente proveniente del Partido Social Liberal, de derecha y conservador, capitán retirado del ejército y de religión católico-evangelista llegó al Palacio de Planalto tras derrotar en segunda vuelta al candidato del Partido de los Trabajadores Fernando Haddad.

Si bien el gobierno de Bolsonaro lleva relativamente poco tiempo de gestión, un poco más de la mitad de su mandato, su administración no ha logrado escapar de los escándalos de corrupción, polémicas y mucho menos de los costos que ha generado la pésima administración del virus que da vuelta el mundo. Son muchas las aristas conflictivas que enfrenta el gobierno e indican diversas crisis que azotan al país verde amarelo.

La pandemia es una de ellas, esta ha desatado una enorme crisis sanitaria en Brasil que se ha potenciado y derivado en otras crisis debido a la negación de su gravedad por parte de las principales figuras del gobierno, como Bolsonaro y Araújo, quienes incluso han desafiado al virus tanto desde lo discursivo como en el plano de las acciones de cuidado. Las consecuencias de restarle importancia a la peligrosidad del Covid-19 se han visto reflejadas en los números de fallecidos en el país, en el colapso de sanidad, en el mal manejo del plan de vacunación y en las crisis que se han derivado como motivo de esto.

Por lo tanto si bien la crisis sanitaria en Brasil es muy grande, esta no es la única. El país vecino parece estar atravesando una crisis institucional tal vez del mismo tamaño. En el mes de marzo Bolsonaro renovó una enorme cantidad de ministros: Relaciones Exteriores, Defensa, Justicia y Seguridad Pública, Salud, Abogacía General de la Unión, Casa Civil y Secretaría de la Presidencia,  han sido los ministerios que han visto modificaciones en su cúpula.

Los dos desplazamientos que más ruido han generado se producen en las carteras de Relaciones Exteriores y Defensa, las cuales sus ministros comandaban desde el principio del bolsonarismo. Ambas con sus distintivos, por un lado, la renuncia de Araújo (ministro de Relaciones Exteriores): reconocido trumpista y anticomunista que ha logrado ganarse numerosas críticas tras la mala gestión de provisión de vacunas para el país y su extremista (y errónea) visión del sistema internacional, por el otro, la destitución de Azevedo (ministro de Defensa): la cual generó sorpresa aunque eran muchas las discordancias entre el ahora ex ministro y el presidente, especialmente, en el rol que ocuparían las Fuerzas Armadas para con los gobiernos que realicen cuarentenas. Consecuencia de esta última dimisión, Edson Pujol, Ilques Barbosa y Carlos Bermudez Moretti, Jefe del Ejército, Titular de la Armada y Jefe de la Fuerza Aérea respectivamente, dimitieron de sus cargos acompañando la decisión de su colega quien manifestó en su comunicado de despedida que preservó a las Fuerzas Armadas como instituciones del Estado.  

La reestructuración de los ministros de Bolsonaro parece tener un tinte más cercano al desmoronamiento, como sostiene el profesor de la Universidad de Rio de Janeiro, Mauricio Santoro, que a reconstrucción. Algunas de las claves para entender la sensación de derrumbe son: la mala gestión de la pandemia, la relación con las fuerzas armadas y el regreso de Lula al escenario político.


La mala gestión de la pandemia

Los últimos números arrojan que Brasil  tiene un promedio aproximado de tres mil muertos por día. En total llevan más de trescientos cincuenta mil fallecidos desde el inicio de la pandemia siendo solo superado por Estados Unidos.

La negación de ésta, las escasas políticas respecto al tema con efectos no favorables y la lentitud para negociar la provisión de vacunas generaron diversos focos de oposición pasando desde la sociedad civil, los trabajadores de la salud, el empresariado hasta el congreso y gente de su mismo gobierno.


La relación con las FFAA

En consonancia con el apartado anterior, la crisis sanitaria y su mala gestión alcanzaron al ámbito institucional. La destitución del ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva, y la posterior renuncia de las tres cúpulas de las Fuerzas Armadas en solidaridad con su compañero demuestran un distanciamiento entre estos actores de peso.

Es la primera vez que cambian simultáneamente tanto la cúpula civil como la militar de las Fuerzas Armadas en Brasil desde el regreso a la democracia.

Si bien hay un desentendimiento entre ambos, Juliano Cortinhas, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Brasilia, declaró para BBC News Brasil que esto no debe interpretarse como la salida de las fuerzas armadas del gobierno. Sostiene que hubo un desacuerdo pero que el gobierno seguirá extremadamente militarizado y con el apoyo de las Fuerzas Armadas que tiene desde el principio.


El regreso de Lula

Con la vuelta a la arena política de Lula da Silva, el escenario brasileño ha dado un giro. La anulación de su condena por parte de un juez de la Corte Suprema coloca nuevamente a la izquierda en el espectro político. Anteriormente las discusiones políticas giraban en torno a los intereses entre la derecha y la extrema derecha, ahora aparece el partido de los trabajadores con intenciones de volver a ocupar un lugar de importancia.

Coincido con Emir Sader quien sentencia que: “la división de la derecha es un síntomas más de la pérdida de capacidad narrativa y hegemónica de la derecha. Su discurso en la lucha contra la política y la corrupción ha perdido la capacidad de ganar y mantener adhesiones mayoritarias en la sociedad”. Así también lo demuestran las encuestas donde de cara a unas elecciones el próximo año la imagen de Lula se muestra positiva mientras que se eleva la cantidad de gente que desaprueba la actual gestión de Bolsonaro.

Como conclusión, la crisis tanto sanitaria e institucional por la que está atravesando Brasil en el periodo de Jair Bolsonaro es quizás, según académicos como Pereyra Doval y Ordoñez, más grave que la que provocó la renuncia de Moro y la rebelión de los gobernadores, todas con el factor común de ser producidas y aceleradas por el avance del Covid.

Habrá que ver como juegan las cartas las nuevas carteras, cuánta capacidad de influencia pueden llegar a tener en las decisiones del presidente para poder lograr un equilibrio entre lo que quiere la sociedad brasileña y su figura presidencial y encontrar una salida a esta crisis multifacética.

Si bien lo que sucederá en los próximos meses aún es incierto, lo que sí está claro es que llegó el momento de cambiar las estrategias pasadas para revertir los números, tanto los provocados por el covid como los que proporcionan las encuestas de cara a las elecciones del próximo año, y los resultados que se obtengan demostrarán si las medidas fueron de reconstrucción o signos de desmoronamiento.


Sobre la autora 

Luisina Musacchio es Estudiante avanzada de la Lic. en Relaciones Internacionales (UNR). 

Diarios Argentinos