El bioetanol, otra vez castigado

El Gobierno de Macri volvió a modificar la fórmula de precio que se aplicaba, que significó solo para Tucumán una pérdida de $500 millones, sin considerar el ajuste por inflación. Los errores de cálculos.

Por tercera vez en un año, el Gobierno nacional sacudió a la principal actividad productiva del NOA castigando el precio del bioetanol de caña de azúcar, producto que se mezcla con las naftas. En noviembre de 2017 modificó la fórmula de precio que se venía aplicando; en mayo de 2018 dispuso una nueva, que mantuvo hasta noviembre, cuando dictó otra para completar un año de retroceso en el precio que deben pagar las petroleras a la industria azucarera.

El cambio introducido en noviembre 2017 significó —solo para Tucumán— una pérdida de ingreso anual del orden de los $ 500 millones a valor histórico, sin considerar el ajuste por inflación, que serían otros $ 100 millones. Con el precio fijado para noviembre 2018, se le impone a su industria una pérdida adicional de unos $ 16 millones por mes.

La normativa prevé que el precio del bioetanol se fija a partir de su costo de producción más una utilidad razonable, procedimiento para el cual fue de invalorable utilidad el estudio oportunamente realizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, que definió —fundadamente— los componentes y parámetros del costo, actualizado periódicamente. Obviamente, el costo de la materia prima (MP), es decir, la caña de azúcar, contempla plantación, cultivo, abono, cosecha, flete, amortizaciones, entre otras cosas. 

En todas las fórmulas de precio del bioetanol empleadas hasta ahora se prevé que el costo de la MP sea actualizado con la variación del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) del INDEC. Sin embargo, la reciente Resolución 106/18 de la Secretaría de Gobierno de Energía, que fijó el precio para noviembre en $ 21,274 por litro (menor a los $ 21,999 de octubre), trae una importante novedad: el costo de la MP es reducido en un 44% respecto de octubre, lo que según se explica se debe a "que la actualización del costo de la materia prima en función de la variación del Nivel General del IPIM… refleja valores sustancialmente superiores a los precios internos registrados para el azúcar”. En otras palabras, como el índice varió mucho, decidieron ajustarlo con el precio del azúcar.

Curiosamente, la nueva fórmula conserva la actualización del costo de MP con el IPIM… quizás para volver a él si el precio del azúcar fuera a incrementarse en “valores sustancialmente superiores a” su variación.

Determinar el costo de la MP (caña de azúcar) en función del precio del azúcar en el mercado es un grave error de concepto, ya que el precio del azúcar es ajeno al proceso productivo y de costos del bioetanol. Además, el criterio supone una fatalidad para la actividad: si le va mal con el precio de un producto en el mercado (azúcar), también le irá mal con el otro (bioetanol).

La “matemática” seguida por la autoridad de aplicación surgiría de la compra de caña para fabricar azúcar: como la caña se comercializa por el sistema de maquila, de 1000 kg caña entregada, 58 kilos del azúcar producido son para el productor y 42 kilos para la industria, entonces, el precio de estos se impone como costo de la materia prima.

Como es público y notorio, el costo de la MP (plantación, cultivo, abono, cosecha, flete, amortizaciones), ha evolucionado con la inflación y, algunos, con la variación del dólar, pero en ningún caso con el precio del azúcar.

Además, la autoridad de aplicación no tiene en cuenta, o ignora, que el precio del azúcar en el mercado interno depende de un sinnúmero de factores: relación de producción y demanda, precio en el mercado externo… costo del financiamiento para hacer la zafra, que en 5 o 6 meses produce el azúcar que el país consume en 12; como los intereses durante la zafra estuvieron en torno a un inaccesible 70% anual, productores e industriales no tuvieron otra opción que vender el azúcar a medida que se producía, es decir, sobre ofertando el mercado y resignando precio.

Lo que la autoridad no podría ignorar es que otra dependencia de Nación, el ex Ministerio de Agroindustria, organizó y mantiene la Mesa Sucroalcoholera, que en 2017 ha consensuado (industria-cañeros-gobierno) una fórmula para valorizar la caña del productor que la industria destinada a bioetanol, a partir del precio de este, no del azúcar.

Hay una lectura más para la industria. Definir el costo de MP por el precio del azúcar es objetable en cualquier caso, pero es aún más inexplicable para deducir el costo de la caña propia de la industria, que no tiene ninguna relación con la distribución que por la maquila tiene la caña comprada.

En concreto, de octubre a noviembre, el costo de la MP del bioetanol -usado para determinar su precio- se redujo un 44%, a pesar de que debía aumentarse un 16% (variación set/ago 2018 del IPIM).

Como Dumas, que inmortalizó el “Cherchez la femme” para sugerir que había que buscar la mujer que diera la pista de cada caso policíaco, aquí habría que decir “Cherchezl´affaire”, buscar el negocio, el que está detrás de esta resolución, la pista que la explique. Se sabe que no es para los consumidores, que han visto crecer cuantiosa e incesantemente el precio que pagan por la nafta, a pesar que el del petróleo bajaba y se reducía la incidencia del costo del bioetanol que utiliza.

Para evitar esta sucesión de cambios arbitrarios y perjudiciales en algo esencial como es el precio del bioetanol, que mantiene en estado de incertidumbre permanente a un sector que ha realizado y realiza nuevas e importantes inversiones, los senadores tucumanos José Alperovich y Beatriz Mirkin presentaron en septiembre pasado un proyecto para incluir en la ley de biocombustibles la última fórmula, la de mayo de este año, y dar estabilidad a un procedimiento que el propio Gobierno nacional consideró apto y el sector aceptó.

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