El anuncio de la nueva cuarentena y la "batalla" por liderar en la pandemia

En la conferencia de ayer quedaron marcadas las diferencias discursivas y de liderazgo entre los mandatarios. Las disputas y contrapuntos del triple comando, bajo la lupa.

El presidente Alberto Fernández anunció ayer una nueva prolongación de la cuarentena en el AMBA, la novena desde que se inició el 20 de marzo pasado. Como es habitual, estuvo acompañado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Tal vez, las diferencias de estilos discursivos entre los mandatarios quedaron expuesta como nunca en este período y, pese a que destacaron reiteradas ocasiones el trabajo en conjunto, la última conferencia pareció por momentos una partida de ajedrez. 

Desde que comenzó este comando tripartito entre Fernández, Larreta y Kicillof, las divergencias entre el gobernador y el líder capitalino por la estrategia a seguir frente a la propagación del virus en el AMBA trascendieron puertas afuera. Muchas veces fue el propio jefe de Estado que actuó como mediador para matizar los contrapuntos entre ambos. Es verdad que con el correr del tiempo las reuniones de coordinación tanto en la Plata como en la Ciudad se hicieron más frecuentes, pero sus posturas disimiles en cuanto a qué hacer en este contexto pandémico y sus formas de liderazgo son indisimulables a esta altura y se evidencian en sus palabras.

En la previa al anuncio de ayer, desde la Ciudad habían planteado la necesidad de seguir con el esquema de fases anunciado el pasado de 17 de julio, pero el Ejecutivo provincial no veía con buenos ojos seguir con las reaperturas en medio del pico de contagios, y Fernández se apoyaba más en esta última postura, así se lo aconsejó también el comité de especialistas que lo asesora. Es por eso que acordaron "seguir con las cosas como hasta ahora", lo que implica que el confinamiento continuará hasta la fase 3 en la zona metropolitana de Buenos Aires.

Pasadas las 14, Alberto dio el puntapié inicial y tomó la palabra. En un discurso en el que apeló a la concientización y a la responsabilidad social, también, con sutileza pero con firmeza, le marcó la cancha al referente del PRO: "La Ciudad está en la peor posición en la tasa de incidencia", aseveró y acto seguido, como para que quedara claro, amplió: "Tienen cinco contagios por manzanas". Si bien también tomó como ejemplos el incremento de infectados en Santa Fe y Córdoba, estas dos menciones realizadas a la situación en CABA fueron uno de los puntos más salientes.

Luego vino el turno de Larreta, que al comienzo de su intervención no le quedó otra que reconocer los datos del brindados por el presidente. "La tasa de contagios es alta", afirmó, pero como para olvidar rápidamente este inicio desalentador, empezó a desandar con su habitual tono amable, una de sus marcas registradas, las acciones que desde su Gobierno realizaron para la detección temprana de nuevos casos. Como perlita, destacó que están utilizando nuevos test realizados por científicos del Conicet: "Es un orgullo", exclamó, algo que suena un poco paradójico si se tiene en cuenta la desfinanciación que sufrió ese organismo durante los años del macrismo en el Ejecutivo nacional. Para el final, reiteró que "la curva de contagios" se mantiene estable en su territorio y pidió "el compromiso" de los porteños para afrontar esta nueva fase.

Finalmente, habló Kicillof. Con un modo más sereno que en otras ocasiones, pero más certero a la hora de expresar sus ideas. El mandatario provincial apuntó contra los medios por atribuir los problemas económicos de otros países a la pandemia y los de Argentina al aislamiento. "Se nota mucho", fustigó, frase que después fue compartida por Cristina Fernández de Kirchner. Luego pidió "no politizar la pandemia" y valoró la relación establecida con Larreta, sin embargo dejó en claro que el AMBA es un solo territorio y no se puede hacer cosas distintas en Ciudad y Provincia. ¿Se anticipó a un posible alejamiento del jefe de Gobierno del triple comando?.

El cierre fue para el presidente, que nuevamente recurrió a la toma de conciencia con una reflexión efectiva. "Este encuentro que tuvimos hoy con Horacio y con Axel duró 61 minutos, si tomamos en cuenta los datos de ayer, en este ratito se contagiaron 268 argentinos y se murieron 4. Eso es el coronavirus, no nos descuidemos", graficó. En la disputa por la imposición de estilos a la hora de conducir y/o comunicar en tiempos de fuerte agotamiento social, Fernández y Kicillof mostraron su severidad y certeza para advertir sobre la peligrosidad del Covid-19, Larreta, no se mostró en una vereda opuesta, pero utilizó otros recursos para no dejar de complacer a sus gobernados, aunque ese optimismo manifiesto no concuerde con la estado actual de la pandemia en la Ciudad.


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