Efímero

Por: Suyai Verón


Desahogo: Alivio de la pena, manifestación violenta de un estado de ánimo.

Qué curioso comenzar así ¿No?  Con una definición del diccionario. ¿Quién no necesita un momento de desahogo por minúsculo que sea?¿Quién no ha caído en ello para aliviarse de una pena? ¿No? En una manifestación violenta del estado de ánimo. El tratamiento sobre la pena de los sujetos es tan singular que no me atrevería a decir nada al respecto. De esa sensación interna de urgencia continúa que si no cesa nos ahoga.

Que sensación tan desesperante debe ser no conseguir respirar, permanecer inmóvil. Tantos modos existen de ahogarse. Ahogarse en un grito, por ejemplo, ahogarse de miedo, en un vaso con agua, en fin…ahogarse. Tantas formas de quedarnos y dejar sin aire.

¿Cuántas veces habremos incidido en la subjetividad de algún otro en nombre de un desahogo?  ¿No? Sabemos que una palabra o una definición, por ejemplo, pueden ser arrasadoras. Una categoría, una etiqueta. Un simple enunciado y hasta un simple sonido. Evoco la imagen de un bombardeo y su simple sonido (no tan simple) puede ser arrasador. Lo que intento esbozar es que no es necesario percibirlo con la mirada. Alcanza solo con escuchar para que algo tenga estatuto arrasador. La palabra tiene ese poder también, el cuerpo también. Los actos. Nuestros actos, aunque sean fugaces, tienen efectos. Algunos indelebles.

 Hay momentos específicos en la vida que pueden arrasar con la subjetividad, pero también, con la vida y ahí no es tan simple desahogarse ni sentir alivio. El período que cada uno necesite para aliviarse es tan singular como propio, en cambio, el tiempo que puede llevar arrasar con una subjetividad y una vida, eso sí, puede ser efímero. Efímero y fugaz. Por ejemplo, solo se necesitan 9 minutos. Esos nueve minutos que recorrieron el mundo. Solo eso basta para ser arrasador y determinante. Para decidir para siempre y sin regreso sobre la vida de otro. Aquello tan breve y momentáneo resulta ser tan poderoso que puede impregnarse en huellas instituyendo cicatrices imborrables. Lo arrasador insiste y urge aliviarse, pero no alcanza. Y muchas veces cuando no alcanza se alzan voces en colectivo exigiendo alivio y eso también es poderoso. También recorre el mundo a modo de un intenso desahogo. Eso es desahogo. Que escandalosamente repudiable cuando se lo confunde con un delito.  

El lápiz verde