Efecto cascada: ¿mito o realidad?

Por: Tomás Aguerre

En las últimas semanas, sectores del oficialismo discuten si es conveniente para su fuerza política desdoblar las elecciones de la provincia de Buenos Aires de las elecciones nacionales. Así, le aseguran al Presidente, lograrían una cascada de victorias previas a la elección nacional que fortalecería su candidatura.

¿Es esto así? ¿Existe dicho efecto? Vamos a ver qué nos dicen las elecciones anteriores. Para producir un efecto cascada, vamos a observar el comportamiento electoral de una serie de distritos en las elecciones subnacionales de 2011 y 2015. Pero no vamos a observar todos los distritos sino aquellos que nos parecen capaces de producir dicho efecto en los votantes, es decir, generar una sensación de seguidilla de éxitos electorales previos capaces de influenciar en su voto presidencial.

Para ello, los distritos escogidos deben en primer lugar desdoblar sus elecciones de las nacionales, por razones obvias. En segundo lugar, vamos a suponer en este artículo que el peso del distrito en el total nacional tiene algún tipo de efecto; es decir, si el efecto cascada existe, es producido en mayor volumen por distritos de mayor peso electoral. En tercer lugar, vamos a considerar que, a mayor cercanía con la fecha de la elección general, mayor debe ser el efecto cascada que logre una elección. En resumen: si la elección subnacional va separada de la nacional, es relativamente importante en su peso electoral o está muy cercana a la fecha de la elección nacional, la elección nos interesa.

Empecemos por las elecciones de 2011. El 14 de agosto de 2011 se realizaron en la Argentina las primeras elecciones con el sistema PASO. Como ninguna de las alianzas electorales presentó competencia interna para la fórmula presidencial, las PASO sirvieron como anticipación del resultado en las elecciones generales. De ahí que, si los resultados de las elecciones subnacionales pudieron provocar algún efecto debieron hacerlo sobre esa elección.

El 24 de julio de 2011, la provincia de Santa Fe tuvo sus elecciones a gobernador: el socialismo logró mantener su bastión histórico con Antonio Bonfatti como candidato, quien obtuvo el 39% de los votos. Muy cerca estuvo Miguel del Sel, por el PRO, con el 36%, dejando en tercer lugar y muy alejado al candidato del oficialismo nacional, Agustín Rossi, con el 22%. El resultado fue un golpe aún mayor cuando se considera que, previamente, la disputa parecía que iba a quedar entre Bonfatti y Rossi. Las elecciones internas del 22 de mayo lo habían señalado así: Miguel Del Sel - sin competencia interna a diferencia de los otros dos - quedó en tercer lugar y logró pasar al segundo lugar en las elecciones generales.

Quince días antes de las PASO nacionales, la oposición al gobierno de Cristina Kirchner obtuvo un triunfo arrasador en la Ciudad de Buenos Aires. El entonces Jefe de Gobierno Mauricio Macri obtuvo su reelección con un abrumador 64% de los votos en un ballotage que lo enfrentó a Daniel Filmus, que consiguió el 35%.

El domingo anterior a las PASO: Córdoba. De la Sota consiguió reelegir con el 42% de los votos contra Luis Juez, que quedó en 29% y Oscar Aguad, con 22%. Ninguna lectura posterior a la elección dejó de dar cuenta que se trató de lo que era: una victoria del “cordobesismo” que lejos podía estar de considerarse un impulso para la candidatura de Cristina Kirchner el domingo siguiente. Más bien, lo contrario.

Es decir que en 2011 tenemos que, de los cinco distritos con más peso nacional, dos fueron concurrentes a la elección nacional (PBA y Mendoza), mientras que los otros tres desdoblaron. Si hubo un efecto cascada, debieron provocarlo CABA, Córdoba y Santa Fe, que además realizaron sus elecciones en fechas muy cercanas a la nacional. Sin embargo, en estos tres distritos se produjeron resultados abiertamente adversos, cada uno con sus características particulares, para el oficialismo nacional.

Claro que algunas victorias del oficialismo nacional también se produjeron previas a las PASO nacionales de agosto, aunque con mayor diferencia de tiempo: fueron los casos de Catamarca, La Rioja o Salta, entre otros. Sin embargo, aquellos distritos de fortaleza para el entonces ejecutivo nacional eligieron la estrategia de concurrir a elecciones junto a la nacional: Jujuy, Entre Ríos, Formosa, Mendoza o Santa Cruz, así lo hicieron.

El 14 de agosto se realizaron las PASO nacionales y el resultado fue abrumadoramente favorable al oficialismo. Cristina Kirchner obtuvo el 50% de los votos. Su primer competidor - la fórmula Alfonsín - González Fraga - aparecía recién con el 12% de los votos.

¿Cómo se produjo esta cascada en el 2015?

Hubo un cambio respecto a 2011 en cuanto a los cinco distritos con más peso: Mendoza ya no eligió gobernador junto a la elección nacional sino que desdobló. El 21 de junio Alfredo Cornejo, de Cambiemos, obtuvo una victoria frente al candidato del oficialismo nacional, Bermejo, por 48 a 41. Una buena primera señal para Cambiemos.

Una semana antes se habían producido las elecciones a gobernador en Santa Fe. El 14 de junio, el socialismo volvía a reelegir esta vez con Lifschitz como candidato y en una elección ajustadísima en la que obtuvo el 31,74 contra el 31,65 de Miguel del Sel, por Cambiemos, y el 30,35 de Perotti por el Frente Para la Victoria.

El 5 de julio realizaron elecciones dos distritos importantes a la vez: Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires. En Córdoba, Schiaretti obtuvo el 39% de los votos contra el 33% de Oscar Aguad. En la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta obtuvo el 45% frente al 25% de Lousteau (ECO) y el 21 de Recalde (FPV), lo que le dejó en la necesidad de ir a un ballotage. El ballotage, que se realizó el 19 de julio fue el momento más crítico de la campaña de Cambiemos: en su bastión electoral, obtuvo la victoria por un ajustado 51,64 a 48,36.

El saldo parece estar en este caso un poco menos claro. Algunas victorias previas a las PASO del 9 de agosto, como los oficialismos de La Rioja o Salta, pudieron haber tributado a la candidatura oficialista de Daniel Scioli. Pero en el ámbito de “los cinco grandes” el resultado de la cascada apareció como más beneficioso para la candidatura de Macri: mantuvo su bastión electoral (CABA), hizo una buena elección en Santa Fe, ganó en Mendoza y la victoria de Schiaretti en Córdoba no resultó un golpe directo al corazón de Cambiemos.

El 9 de agosto, finalmente, se realizaron las PASO nacionales: el FPV con Daniel Scioli como candidato obtuvo el 38% frente a Cambiemos, que alcanzó un 30,11 de votos y obligó a una segunda vuelta en la cual se hizo con la presidencia.

¿Toma en cuenta el votante los resultados de las elecciones subnacionales previas a la elección nacional para tomar su decisión? Los resultados de 2011 y 2015 parecen mostrar, a primera vista, que no es uno de los factores determinantes. Si en 2015 algunos buenos resultados previos pudieron haber empujado a Macri, los resultados de 2011 refutan la misma idea. Son, por supuesto, contextos diferentes que merecen ser tomados en consideración para investigaciones más profundas.  

En todo caso, la dinámica de dicho efecto parece adherir a cierta tesis contraria a la estrategia histórica que ha intentado el macrismo en campañas electorales: nunca llegar a una elección como el ganador indiscutido. Si el macrismo decidiera, el año próximo, desdoblar la elección de la provincia de Buenos Aires para intentar que Mauricio Macri llegue a su elección nacional con una victoria previa entonces estaríamos frente a una nueva estrategia, acorde quizás con el nuevo lugar que ocupa. La fuerza política de Mauricio Macri ya no es más “el retador” y empieza a ser el centro.

Diarios Argentinos móvil