Ecuador, entre el Covid-19, la crisis económica y las protestas políticas

OPINIÓN. La cuestión es hasta qué nivel la presente crisis sanitaria y humanitaria tiene margen para impactar en las decisiones políticas actuales y hasta qué punto puede haber servido para consolidar lo que ya estaba en marcha, sostiene la investigadora canadiense Cheryl Martens.


El 24 de mayo, "El Día de la Patria Heroica" se suele pasar con celebraciones de la independencia del Ecuador en la Batalla de Pichincha. Este año, sin embargo, mientras el presidente de la República, Lenin Moreno, daba su discurso nacional anual desde la Asamblea Nacional en Quito, explicando la respuesta del gobierno a COVID 19 y aclarando las prioridades para su último año en el cargo, Cacerolazos se escucharon desde la Costa hasta la Sierra y la Amazonia del país.  

El anuncio de la semana pasada, en medio de la más gran emergencia sanitaria en memoria, es un recorte del sector público de más de 4 mil millones de dólares y otras reformas de ajustes estructurales que hacen que miles de empleados públicos teman la pérdida de sus puestos de trabajo.  Las protestas continuaron este martes en todo el país, a pesar del encierro que sigue vigente en varias partes del país.

La ciudad costera ecuatoriana de Guayaquil, con una población de 2,3 millones de habitantes, fue la primera ciudad de América Latina en que se produjo un brote importante de coronavirus.  El primer caso registrado fue el 29 de febrero, cuando una mujer de 70 años que había regresado recientemente de España dio positivo. La propagación del coronavirus coincidió con la época de las vacaciones escolares, cuando muchos residentes, pudientes de la costa, regresaban de Europa y los EE.UU.

En marzo y abril, los depósitos de cadáveres y los cementerios de la ciudad de Guayaquil se vieron tan desbordados de cadáveres que las familias tuvieron que esperar varios días a que las autoridades retiraran los cuerpos.  Decenas de familias perdieron a sus seres queridos en los hospitales y, aun, siguen buscando sin éxito a los restos de sus seres queridos.  

Las estadísticas internacionales por el Covid-19, sitúan al Ecuador como el tercer país más afectado de América Latina, detrás del Brasil y el Perú.  El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional al 25 de mayo confirmó 37.355 casos de COVID 19, de 106.554 muestras rápidas y PCR. Hay 3.203 muertes confirmadas por coronavirus, y otras 2.026 muertes por insuficiencias respiratorias.

Sin embargo,¨ "tanto en número de contagios, como de fallecimientos, los registros oficiales se quedan cortos” como admitió el presidente Moreno, por primera vez en un enlace nacional el 2 de abril.  Los informes de noticias internacionales, incluyendo la BBC y el New York Times, subrayan las inconsistencias en el reportaje de información que ha sido parte integral de la crisis del coronavirus en Ecuador.

El COE reporta, por ejemplo, 1.390 muertes por coronavirus en Guayas durante toda la pandemia hasta el 25 de mayo.  Sin embargo, solo en los meses de marzo y abril, se registraron 15.820 fallecidos en el Guayas, un promedio de 7.910 muertes por mes – una cifra de 6.099 por encima del promedio de 1811 fallecidos de enero y febrero de este año.  Si bien estas cifras incluyen otras enfermedades estacionales, como el dengue y personas que no pudieron ser atendidas en los hospitales, no llegan las cifras oficiales a contabilizar las pérdidas de vidas humanas por Covid-19 que muchos ciudadanos esperaban del gobierno.  

Las provincias de Santa Elena, Manabí y Oro también vieron aumentar drásticamente sus registros de defunciones. En Santa Elena se pasó de un promedio mensual de 114 para enero y febrero a 899 muertes en el mes de abril.  En la provincia del Oro, las muertes casi se duplicaron de un promedio de 261 para enero y febrero a 533 en abril. En la provincia de Manabí, de un promedio mensual de 426 en enero y febrero a 1334 muertes en el mes de abril.  

En la provincia de Manabí, María Paralles Carrillo quién perdió a tres familiares en el espacio de tres días, incluidos su madre y su padre, explica que "en mi comunidad de Pepa de Huso se registraron muy pocas muertes por covíd en abril, a pesar de que en el espacio de un mes murieron más de 40 miembros de nuestra pequeña comunidad de 6000 personas.”  

María explica que esperaba más investigación sobre los casos y apoyo del ministerio para saber cómo prevenir el virus o mantenerse aislado en caso de contacto con victimas de Covid-19: “En mi caso, después de perder mis familiares, estaba resfriada y me hicieron una prueba rápida el 12 de abril, pero después desaparecieron y me llamaron recién el 9 de mayo para darme el resultado de la prueba que era positiva.  Cuando pregunté qué debería hacer, me dieron el alto y me dijeron que no se podía hacer nada porque el período de cuarentena ya había pasado. Tampoco me tomaron otra prueba."  

En otras zonas los números de casos de Covid-19 son menos elevados, pero la ausencia de registro de casos no quiere decir que los riesgos o impacto son menores o que no se está propagando el virus, particularmente para comunidades los pueblos y nacionalidades de la Amazonía.  El pueblo Waorani, determina que se está transmitiendo Covid-19 en su territorio y han identificado que existen por lo menos 9 casos, afectando a sus jóvenes y sabios. El pueblo acaba de lanzar un juicio en contra el gobierno de Ecaudor. El gobierno ecuatoriano por no garantizar sus derechos a la salud, a la vida, a la autodeterminación y otros derechos fundamentales.

El número de casos de coronavirus en las cifras de Quito, la capital de la nación de 1,6 millones y su provincia, Pichincha, demuestran un contraste con otros partes del país más afectados. El COE reporta un total de 3.405 casos confirmados y 256 fallecidos de covid-19.  Las cifras del registro civil también demuestran son inferiores a las zonas más afectadas de la costa, dónde la existía menos infraestructura y preparación para enfrentar COVID-19:  El promedio mensual de defunciones en el registro civil para marzo y abril disminuyó a 1.165 en comparación con el promedio mensual de enero y febrero de 1.173.  

Si bien las muertes de Covíd 19 han aumentado más de cuatro veces en el último mes en la provincia de Pichincha, pasando de 58 muertes de Covid 19 el 23 de abril a 251 el 23 de mayo, la ciudad de Quito ha permanecido bajo un bloqueo total, medida que ha sido apoyada por varias asociaciones médicas y universidades. El municipio evaluará las estadísticas el 26 de mayo para determinar si la ciudad debe reducir las restricciones actuales.

Después de 9 semanas de bloqueo, varias áreas del Ecuador, incluyendo Guayaquil, el epicentro de la pandemia en el Ecuador, están haciendo la transición para flexibilizar las restricciones de bloqueo y abrir sus economías.  Sin embargo, existe un malestar generalizado, dónde los sectores de empleo informal han sido los más afectados y que no hay signos que la economía se va a revitalizar pronto, dado que muchas impresas no encuentran cómo mantener sus empresas en operación.  Prospectos para empleos público también se vean afectados, ya que el gobierno anunció la semana pasada el cierre o fusión de 10 empresas estatales, incluyendo los ferrocarriles, los medios públicos, Ecuador Estratégico, la aerolínea TAME, la Unidad Nacional de Almacenamiento y los recortes a la educación y universidades públicas en particular, todo lo cual ha sacado a la gente de su encierro y en las calles.

La oposición a estas nuevas medidas, sin embargo, no es simplemente de los sindicatos o de los partidarios de Correa. Viene de una gama de actores políticos y ciudadanos de la derecha y la izquierda.

El presidente de la Comisión de Educación de la Asamblea de Ecuador, Jimmy Candell presentó la solicitud de enjuiciamiento político en contra del ministro de finanzas Richard Martínez por recortes a la educación con las firmas de 45 asambleístas de diferentes partidos y movimientos políticos.  

La cuestión es hasta qué nivel la crisis sanitaria y humanitaria actual del Ecuador ha repercutido y tiene margen para impactar en las decisiones políticas actuales y hasta qué punto puede haber servido para consolidar lo que ya estaba en marcha.

Sobre la autora

Cheryl Martens es Profesora de Artes Liberales Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades, COCISOH, Universidad San Francisco de Quito.  

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